CIENCIA Y EDUCACIÓN


Chile: el país con los cielos más limpios del mundo

Bakú, 21 de abril, AZERTAC

En el extremo de Chile se rompe el planeta: el mar y el fuego, la ciencia de las olas, los golpes del volcán, el martillo del viento, la racha dura con su filo furioso, cortaron tierras y aguas, las separaron

Chile es un país largo y estrecho que se extiende a lo largo del extremo occidental de Sudamérica. Santiago, su capital, se asienta en un valle rodeado por los Andes y la Cordillera de la Costa chilena.

Los miles de kilómetros de costa chilena son vitales para la alimentación, ayudan a generar energía y contienen una biodiversidad fascinante para el estudio científico.

Los cielos más claros del mundo están en el norte de Chile, el laboratorio natural perfecto para descifrar los misterios del universo.

Los estudios de los hielos eternos de la Antártica entregan el conocimiento para hacer frente a los futuros efectos del cambio climático.

Laboratorios naturales para Chile

En marzo de 2013, durante la inauguración del observatorio ALMA, el entonces director de la National Science Foundation, Subra Suresh, comentó que la humanidad había puesto un hombre en la Luna antes de poner ruedas a las maletas. Esta aguda observación tiene plena vigencia en Chile. De hecho, se han alcanzado importantes logros en ciencia, tecnología e innovación que han mejorado la calidad de vida de las personas y, en lo inmediato, se permiten afrontar una pandemia que golpea fuertemente al mundo. Sin embargo, no se ha prestado suficiente atención a las singularidades únicas que ofrece el territorio chileno como laboratorio para los grandes desafíos nacionales y globales. Chile tiene el reto de abordar la impostergable tarea de aumentar la inversión en ciencia, tecnología e innovación y, al mismo tiempo, hacer frente a las urgentes necesidades de un país de ingresos medios.

Los lugares únicos de Chile, se han conservado a lo largo y ancho del territorio del país, ofrecen condiciones extraordinarias que pueden ayudar a encontrar respuesta a algunas de las preguntas científicas más urgentes de la actualidad.

Los cielos más limpios del planeta, una institucionalidad de reglas claras y estables, y un trabajo lúcido, focalizado y constante, han atraído cuantiosas inversiones, permitiendo el desarrollo de un invaluable capital humano nacional, y han logrado situar a Chile como protagonista de grandes avances científicos.

La gran parte de la capacidad de observación astronómica mundial se concentra bajo los cielos del norte chileno y, no es casualidad que dos de los tres mayores observatorios del mundo se construyan actualmente en Chile, informa AZERTAC con referencia a la edición “Laboratorios naturales en Chile”

La Antártica, por otro lado, es un espacio privilegiado para la ciencia y un testigo de la historia geológica y climatológica que tiene una importancia vital para el futuro del planeta. No solo es el mayor depósito de agua dulce, sino que influye, por el "efecto espejo" de la radiación en la temperatura global, en el incremento del nivel de los mares y en la dinámica del sistema oceánico a través de la formación de corrientes de agua fría. El continente helado es, asimismo, uno de los principales "centinelas" para monitorear el cambio climático.

A su vez, el extenso territorio marítimo del país abre una oportunidad crucial para estudiar el calentamiento global y los cambios que este fenómeno están provocando en el planeta. Chile ocupa el décimo lugar a nivel mundial en materia de extensión de su territorio marítimo y hoy el 42,4% del mismo está protegido. Ello tiene importancia por su efectividad para preservar especies amenazadas, ecosistemas y biodiversidad, e incluso para generar actividades sustentables como el turismo y el aumento de pesca en zonas aledañas.

Chile se ha ido transformando en un laboratorio para las energías del futuro. La zona norte del país es referente mundial en la implementación de la energía solar, por ser el desierto de Atacama el que recibe la más intensa radiación. Y otro tanto ocurre con la energía eólica: en la zona austral Chile tiene los mejores vientos del planeta para generar electricidad. A su vez, las innovaciones anexas a tales desarrollos lo transforman en un lugar privilegiado para la producción del hidrógeno verde, que beneficiará al planeta por ser un combustible de "emisión cero"; es decir, el combustible del futuro.

En esta misma línea Chile hoy impulsa el proyecto del Observatorio de Cambio Climático, una red descentralizada de sensores que abarcará unos ocho mil kilómetros -de Visviri a la Antártica-cuyo objetivo es ofrecer a la comunidad científica internacional un cúmulo de datos para entender, predecir y proyectar los efectos y los riesgos que suponen los cambios que experimenta el ecosistema global.

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