CIENCIA Y EDUCACIÓN


El tiempo frente a las pantallas influye en los hábitos alimentarios de los niños

Bakú, 9 de abril, AZERTAC

El tiempo que los niños y adolescentes españoles emplean en medios de ocio con pantallas, como ordenadores, teléfonos móviles, televisión y videojuegos, influye de manera negativa en sus hábitos alimentarios, según un estudio de la Universidad de Málaga.

La investigación desarrollada por el grupo Epiphaan de la Universidad de Málaga y el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima) constata, además, que el nivel de educación de los progenitores se asocia también con la adherencia a la dieta mediterránea, ha informado este viernes la institución académica en un comunicado, reporta AZERTAC refiriéndose a Efe.

Este trabajo se enmarca en el Estudio PASOS (Physical Activity, Sedentarism, lifestyles and Obesity in Spanish youth), de la Fundación Gasol, que ha analizado a más de 3.800 menores, de entre 8 y 16 años, de 245 colegios de toda España, con el objetivo de evaluar los niveles de actividad física, el sedentarismo, los estilos de vida y la obesidad de jóvenes españoles y sus familias.

Trece grupos de investigación diferentes forman parte de PASOS, y Epiphaan se ha encargado de liderarlo en Andalucía, donde se ha estudiado a más de setecientos menores.

“La dieta mediterránea es una de las más completas, equilibradas y saludables, ya que previene la obesidad y es un seguro de vida frente a las enfermedades cardiovasculares”, explica la investigadora de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Málaga, Julia Wärnberg, autora principal de este trabajo.

Los resultados del estudio indican que, cuanto mayor es el tiempo que los niños y adolescentes están expuestos a pantallas, menor es el consumo de frutas, verduras, legumbres, pescado y frutos secos, alimentos esenciales de la dieta mediterránea, y más alto el de dulces, golosinas y comida rápida.

Según señalan los expertos, el seguimiento por parte de los menores de una dieta mediterránea es importante para mantener buenos hábitos alimentarios, disminuir la probabilidad de sufrir obesidad infantil y para mejorar su salud en la vida adulta.

“Es fundamental promover esta dieta, así como los hábitos de vida relacionados con ella, tales como la actividad física y la reducción de las conductas sedentarias”, advierte la investigadora de la Universidad de Málaga.

Igualmente, los científicos han mostrado en este trabajo que el bajo nivel educativo de los progenitores influye en la adopción de peores estilos de vida de los menores, entre los que se encuentra una mala alimentación, así como un menor conocimiento y conciencia de aspectos nutricionales.

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