POLÍTICA


Elmar Mammadyarov: “El objetivo de lograr un mundo pacífico, justo y próspero es inalcanzable si se encubren las agresiones y otras acciones ilegales”

Bakú, 29 de septiembre, AZERTAC

El ministro de Relaciones Exteriores de la República de Azerbaiyán, Elmar Mammadyarov, pronunció un discurso en el Debate General del 74º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

AZERTAC reporta que el canciller azerbaiyano E. Mammadyarov en su intervención afirma que “Las amenazas y los desafíos a los que se enfrenta el mundo de hoy exigen que aunemos nuestros esfuerzos para fortalecer el orden jurídico internacional y reavivar la fe en el multilateralismo y la confianza en las Naciones Unidas”.

“Preservar los valores del multilateralismo y la cooperación internacional, que constituyen la base de la Carta de las Naciones Unidas, es fundamental para promover y apoyar los tres pilares de la Organización, a saber, la paz y la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos. Por lo tanto, es nuestro deber común promover y apoyar un sistema multilateral reformado, revitalizado y fortalecido. El objetivo de lograr un mundo pacífico, justo y próspero es inalcanzable si no se tienen en cuenta los valores, normas y principios fundamentales universalmente aceptados y se encubren las agresiones y otras acciones ilegales.

La aplicación de las resoluciones aprobadas por los principales órganos de las Naciones Unidas -el Consejo de Seguridad y la Asamblea General-, así como la rendición de cuentas, adquieren una importancia significativa a ese respecto. El aparente incumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad que contienen exigencias vinculantes no puede constituir una práctica aceptada en el desempeño por el Consejo de su responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales. Las Naciones Unidas, que se establecieron para prevenir la guerra y el sufrimiento humano vinculando a todos sus Miembros mediante un orden común basado en normas, desempeñan un papel fundamental para asegurar que todos los que se ocupan de las cuestiones relativas a la paz y la seguridad defiendan la aplicación uniforme de los propósitos y principios de la Organización. El apoyo a esa función de las Naciones Unidas es fundamental para mantener la paz, la estabilidad y el desarrollo sostenible” destacó el ministro Elmar Mammadyarov.

“Uno de los partidarios más firmes del multilateralismo en el sistema contemporáneo de relaciones internacionales es el Movimiento de los Países No Alineados. Esperamos con interés albergar la próxima Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Movimiento de los Países No Alineados, que se celebrará en Bakú (Azerbaiyán) los días 25 y 26 de octubre de 2019. A lo largo de su historia, el Movimiento de Países No Alineados ha desempeñado un papel fundamental en el fortalecimiento de la paz y la seguridad internacionales al promover la adhesión a los Principios de Bandung. La presidencia de Azerbaiyán proporcionará otro impulso para promover los principios fundacionales del Movimiento, cuyo 65º aniversario se celebrará en 2020” resaltó Mammadyarov.

El canciller azerbaiyano dijo: “A medida que continuamos nuestro camino de aplicación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, debemos realizar pruebas periódicas para determinar en qué medida estamos cumpliendo nuestros compromisos. Los esfuerzos sostenibles respaldados por recursos adecuados son esenciales para asegurar un futuro brillante para nuestra gente y asegurar que nadie se quede atrás. Ayer, Azerbaiyán pasó a ser miembro del Grupo de los 77 y está dispuesto a contribuir activamente a su labor para garantizar el desarrollo sostenible mediante la promoción de la cooperación económica. Azerbaiyán ha mantenido su crecimiento económico sostenible y ha continuado sus esfuerzos constantes por mejorar el nivel de vida de nuestros ciudadanos. A través de la implementación exitosa de programas de desarrollo económico, durante los últimos 15 años, la economía de Azerbaiyán se ha desarrollado a un ritmo récord a escala mundial con un aumento del Producto Interno Bruto de 3,3 veces. Durante el mismo período, la producción industrial se ha multiplicado por 2,6, las exportaciones por 4,7 y las reservas de divisas por 24, que ascienden a 45.000 millones de dólares.

La esfera social siempre ha estado en el centro de atención. Este año el Gobierno adoptó un paquete social que cubre a más de 4 millones de personas de los 10 millones de habitantes del país. Las inversiones en el ámbito social durante los últimos 15 años han permitido reducir la tasa de pobreza en el país del 49% en 2004 a menos del 5% en 2019. Durante el mismo período, la tasa de desempleo ha descendido del 10,6% a menos del 5%.

El informe Doing Business del Banco Mundial de 2019 incluye a Azerbaiyán entre los 10 países más reformistas del mundo. El clima favorable para los negocios en el país trajo consigo una inversión de 250.000 millones de dólares para la economía azerbaiyana en los últimos 15 años, la mitad de los cuales se atribuyen a las inversiones extranjeras.

Azerbaiyán contribuye a los esfuerzos de desarrollo regional mediante la promoción de la conectividad, el acercamiento de los continentes y la creación de una plataforma para una cooperación mutuamente beneficiosa. A pesar de ser un Estado sin litoral, Azerbaiyán se ha convertido en un importante centro de transporte internacional.

Azerbaiyán concede especial importancia a la promoción de la diversidad cultural. Todos los grupos étnicos y religiosos conviven en Azerbaiyán en paz y armonía. En los últimos años hemos sido anfitriones de varios eventos mundiales importantes y hemos puesto en marcha una serie de iniciativas encaminadas a fortalecer el diálogo y el entendimiento mutuo. Entre esas iniciativas figura el Foro Mundial sobre el Diálogo Intercultural, que ha sido reconocido por la Asamblea General y el Secretario General como una plataforma mundial clave para promover el diálogo intercultural.

Con una de las distribuciones de edad más jóvenes entre los países europeos, el Gobierno concede especial importancia a la plena realización del potencial de las generaciones futuras, ofreciéndoles una educación de calidad y oportunidades de empleo decentes. Una nueva estrategia de empleo de Azerbaiyán para 2019-2030 ha establecido 13 objetivos para 2030. Estos objetivos pretenden reducir el desempleo entre los jóvenes, mejorar la educación y la formación profesional y aumentar la creación de empleo en las pequeñas y medianas empresas.

Azerbaiyán sigue esforzándose por garantizar la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer en la vida pública y social. Me complace anunciar que actualmente estamos desarrollando un plan de acción nacional para la aplicación de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre las mujeres, la paz y la seguridad.

Como país donante emergente, Azerbaiyán sigue prestando asistencia internacional humanitaria y para el desarrollo a varios países a través de la Fundación Heydar Aliyev y la Agencia de Desarrollo Internacional de Azerbaiyán, (AIDA). Se está prestando especial atención a las necesidades de los países en desarrollo y los países menos adelantados.

La amenaza existencial del cambio climático se hace cada vez más real con cada huracán, incendio forestal y centímetro de elevación del nivel del mar. Azerbaiyán es muy sensible a los efectos del cambio climático y ya se enfrenta a sus efectos negativos, como inundaciones, sequías, estrés por calor y otros.

Azerbaiyán forma parte de los principales acuerdos internacionales sobre acción climática, entre ellos la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París. Las políticas y estrategias nacionales se han adaptado para ajustarse a esos instrumentos internacionales. El Gobierno ha tomado medidas importantes para reducir al mínimo las emisiones de dióxido de carbono y se ha comprometido a reducirlas en un 35 por ciento para 2030.

“Es bien sabido que la agresión de la República de Armenia contra la República de Azerbaiyán ha tenido como resultado la ocupación de casi una quinta parte del territorio de mi país y la expulsión de más de un millón de azerbaiyanos de sus hogares y propiedades. El conflicto pendiente sigue socavando la paz y la seguridad internacionales y regionales. Es lamentable que desde el Debate General del año pasado no se haya logrado ningún progreso en la solución política del conflicto.

A pesar de los contactos directos entre los dirigentes de los dos países y de las reuniones de ministros de relaciones exteriores celebradas en los dos últimos años, la aparente falta de interés genuino de los dirigentes de Armenia obstaculiza el proceso de solución del conflicto. Por el contrario, Ereván, tanto de palabra como con hechos, descarrila el proceso y sabotea los esfuerzos por encontrar una solución pacífica lo antes posible. Las recientes declaraciones del primer ministro de Armenia y de los miembros de su Gobierno no dejan lugar a dudas en cuanto a sus intenciones anexionistas, en claro desprecio del derecho internacional y de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad.

En sus declaraciones pronunciadas recientemente, incluso en los debates generales de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el primer ministro de Armenia reveló públicamente la estrategia de su gobierno en las negociaciones, es decir, "defender los resultados de la guerra". De hecho, lo que los dirigentes de Armenia tienen la intención de defender es el inaceptable statu quo creado por el uso ilícito de la fuerza y la consiguiente ocupación de los territorios internacionalmente reconocidos de Azerbaiyán, junto con los atroces crímenes de lesa humanidad, los crímenes de guerra y los actos de genocidio cometidos contra la población civil azerbaiyana y la limpieza étnica total de los territorios ocupados de todos los no armenios.

En sus resoluciones 822 (1993), 853 (1993), 874 (1993) y 884 (1993), aprobadas por unanimidad, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas condenó el uso de la fuerza contra Azerbaiyán, la ocupación de sus territorios, los ataques contra civiles y el bombardeo de zonas habitadas de mi país, y reafirmó el respeto por la soberanía y la integridad territorial de Azerbaiyán, así como por la inviolabilidad de las fronteras internacionales y el uso de la fuerza de forma ilícita para la adquisición de territorio.

En respuesta a las reivindicaciones territoriales y a los actos de fuerza, el Consejo de Seguridad volvió a confirmar en sus resoluciones que la región de Nagorno-Karabaj es parte integrante de Azerbaiyán y exigió la retirada inmediata, completa e incondicional de las fuerzas ocupantes de todos los territorios ocupados.

Las resoluciones de la Asamblea General y numerosas decisiones y documentos aprobados por otras organizaciones internacionales autorizadas se formulan en el mismo sentido.

Sin embargo, las principales exigencias del Consejo de Seguridad siguen sin cumplirse..

Por el contrario, a pesar de las advertencias y condenas anteriores de la comunidad internacional y en el contexto de los esfuerzos en curso para lograr una solución política del conflicto, se están llevando a cabo acciones deliberadas en los territorios ocupados de Azerbaiyán con miras a modificar su carácter demográfico, cultural y físico. Esas medidas incluyen, entre otras, la implantación de colonos, la destrucción y apropiación del patrimonio histórico y cultural, la explotación y el pillaje y el tráfico ilícito de bienes, recursos naturales y otras riquezas en los territorios ocupados. Estos actos constituyen una clara violación del IV Convenio de Ginebra de 1949 relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra y del Protocolo Adicional I de 1977, que equivalen a crímenes de guerra y entrañan la responsabilidad penal de los Estados y de las personas en virtud del derecho internacional.

Es evidente que esas políticas y prácticas no pueden conciliarse en modo alguno con los objetivos de lograr una solución pacífica del conflicto, por lo que es necesario que las Naciones Unidas y la comunidad internacional en general adopten medidas urgentes para defender los valores, las normas y los principios de las relaciones interestatales basadas en reglas y civilizadas, consagradas en la Carta de las Naciones Unidas.

El objetivo primordial del proceso de paz en curso es eliminar las consecuencias de la guerra desencadenada por Armenia, garantizando así la retirada inmediata, completa e incondicional de las fuerzas de ocupación de todos los territorios ocupados de Azerbaiyán, el restablecimiento de la integridad territorial de Azerbaiyán dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente y el regreso de los desplazados forzosos a sus hogares y propiedades. La consecución de ese objetivo es una necesidad, no un compromiso.

Azerbaiyán sigue comprometido con la pronta solución política del conflicto. Al mismo tiempo, las negociaciones no pueden durar para siempre e implicar la continuación y el mantenimiento de la situación creada como resultado del uso ilícito de la fuerza, la ocupación y la depuración étnica. Tampoco pueden perjudicar la realización del derecho inherente a la legítima defensa en virtud de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional.

Cuanto antes se dé cuenta Ereván de la falta de perspectivas de un programa político destructivo, antes podrá la población de la región beneficiarse de la paz, la estabilidad y la cooperación y más posibilidades tendrá Armenia de superar la grave carga política, económica y social a la que se enfrenta debido a su política agresiva y hostil en la región” subrayó el canciller Elmar Mammadyarov.

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