CULTURA


Kelagayís-pañuelos tradicionales de las Azerbaiyanas en el siglo XIX y a comienzos del siglo XX

Bakú, 13 de julio, AZERTAC

En 2014, el pañuelo de cabeza kelagayí (en azerbayano “kəlağayı”) fue incluido en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO bajo la nominación “El arte de fabricación y el simbolismo tradicionales del kelaghayi, pañuelo de cabeza en seda para el tocado de la mujer”. El kelagayí es un reconocido elemento de la particularidad étnica del pueblo azerbaiyano.

En la etapa actual del desarrollo del estado soberano el pueblo azerbaiyano manifiesta su creciente interés por la rica herencia histórico-cultural beneficiada por la valiosa experiencia de sus generaciones precedentes. Otros portadores de información sobre los rasgos característicos de la herencia étnica son los trajes nacionales elaborados durante un largo periodo histórico. El traje nacional, reflejando el modo de vida y valores espirituales del pueblo, fue elaborado acorde a las condiciones climáticas y el desarrollo socio-económico del país.

Para definir las particularidades locales del uso de las cubiertas de cabeza en seda estampada en el conjunto de traje de vestir y cotidiano en la vida ritual y relaciones sociales es necesario hacer en recorrido histórico en el origen y desarrollo de esta artesanía.

Los artefactos arqueológicos y fuentes escritas testimonian que la artesanía textil estaba desarrollada en Azerbaiyán desde la antigüedad. Los hallazgos arqueológicos en el pueblo Gultepé testimonian que Azerbaiyán tiene experiencia secular del uso de tintes naturales: en uno de los morteros de piedra del siglo IV-III a. C. fue hallado el polvo del tinte natural la rubia roja. Otro testimonio llamativo de la artesanía de estampa “basma”, desarrollada por los antiguos azerbaiyanos, son las estampas de barro del 1 milenio a. J.C, halladas en las excavaciones arqueológicas. Los testimonios escritos la existencia del arte de decorar las telas con ornamentos, es decir las estampas, se encuentran en los trabajos de Heródoto: “En Cáucaso hay árboles cuyas hojas tienen estas propiedades. La población local, tras machacar las hojas y mezclarlas con agua, con la mezcla obtenida dibuja los animales en su ropa.

Estos dibujos de animales no se borran con el agua, se envejecen con la lana, como si fueran así tejidos desde principio”.

Con el desarrollo de la sedería, la riquísima flora azerbaiyana y la artesanía de estampado bien desarrollada favorecieron a la extensión del modo de la decoración del textil con ornamentos en colores a los tejidos de seda de elaboración local.

A la formación de la sedería y su sucesivo desarrollo en Azerbaiyán favorecía su ubicación en la ruta de las caravanas, donde se formaban y desaparecían las antiguas civilizaciones, los pueblos creaban y se favorecían mutualmente de los inapreciables valores culturales. En estos territorios, los pueblos de diferentes culturas creaban su sistema de valores comunes y se formó una élite vestida en seda. Cuando el monopolio chino llega a su final, Azerbaiyán se convierte en uno de los centros de la sedería.

En las fuentes medievales árabes, nos referimos como ejemplo al autor del siglo X, Al Mugaddasi, fue descrita la ciudad de Bardá donde se elaboraban las telas de seda, cortinas, pañuelos y las venden en el conocido mercado “Al-Kurki”. La belleza de los pañuelos de Shemajá y Bardá fue destacada también por el viajero italiano del siglo XIII, Marco Polo. El viajero inglés del siglo XVI, Anthony Dzikson, comentaba que de Astrakán a Azerbaiyán traían a la venta una seda extraordinaria . Adam Olearius, a comienzos del siglo XVII, describiendo el mercado de Shemajá, destaca las extraordinarias telas de papel, seda, brocado que se puede comprar por buen precio. El viajero turco, EvliaChelebí, admiraba las sedas únicas de Shekí, la belleza de la seda elaborada en Tabriz y la fineza de mundialmente reconocidas telas de Gandzá .

Por consiguiente, en el siglo XIX, la tela de seda ocupa un lugar dominante en el traje tradicional de las azerbaiyanas.Cabe destacar que el traje tradicional de cada etnia, a parte de destacar la identidad nacional de su propietario fuera de su país, indicaba su pertinencia al estrato social y poseíaindicadores de capa social, estado civil, edad y religión procesada. Al pañuelo de cabeza que es parte integral del traje nacional se le atribuíanfunciones estéticas, rituales y religiosas.

Cabe destacar que la diversidad de pañuelos de cabeza de las azerbaiyanas, incluso hasta el siglo pasado, fue relacionada, ente todo, con un requerimiento obligatorio para mujeres de cubrir la cabeza. Este requerimiento tenía profundas raíces culturales y religiosas originadas antes del surgimiento del islam. En las suras 24:31“Luz”, 33:59 “Al-Ahzab” del Corán se recomienda a las mujeres que lleven los pañuelos de seda. A parte de la función religiosa, el pañuelo de cabeza de las azerbaiyanas completaba y favorablemente destacaba el traje nacional, añadiendo información adicional. Por ejemplo, los cambios particulares en la cubierta de cabeza se introducían con el casamiento, puesto que la propietaria del pañuelo cambiaba su estado civil y, a veces, su pertinencia al estrato social.

Entre toda la diversidad de llamativas y coloridas cubiertas que usaban las azerbaiyanas, los pañuelos de seda kelagayís se destacaban por su democratísimo; su composición colorista - el colorismo y los ornamentos denotaban el estado civil, la edad y la religión que profesaba su propietaria.

Según nuestra suposición, la palabra “kelagayí” se deriva de las palabras turcas «kəllə» (cabeza) + «agı», la última proviene de «ağmaq» que significa “ascender” y, en la toponimia de lenguas turcas, se usa con el significado “superficie”.

Los talleres artesanales para la elaboración de pañuelos de cabeza en seda fueron creados justamente en los centros de sedería de Azerbaiyán - Ganyá, Bardá, Shamají, Shekí, Shushá. Los kalagayís de Ganyá estaban muy demandadas por las mujeres del Cáucaso Norte (9). Gran variedad de colores y brillantez de su palestra fueron relacionadas, ante todo, con la riqueza de sus tintes naturales; los elementos del ornamento y su composición se cambiaban según las modas.

Cada cubierta de cabeza elaborada de hilos no retorcidos de seda-el fino kelagayí- se ornamentaba a mano, con la estampación en frio y en caliente. Preservando la antigua y simple tecnología decorativa, el estampado tiene las particularidades llamativas del ornamento y composición que testimonian la rica imaginación creativa y alta maestría de los estampadores azerbaiyanos.

En la literatura del siglo XIX encontramos muchas menciones de los centros de confección de pañuelos ornamentadas en seda -kelagayí- en Shekí, Shamají, Ganyá y Baskalá. La fuente más fiable son los artefactos de los siglos XIX-XX, que se destacan por su colorido y variación en la ornamentación y composición.

La estructura ornamental de todas las variedades de kelagayís se compone según el principio de composición cerrada del esquema clásico, basado en la simetría y forma cuadrada. En la composición ornamental preservó el principio de contraste entre tres o cuatro colores.

Así mismo cabe destacar que el kelagaí se denominaba en función de su color u ornamento con significado especial.

Incluso en el siglo XX, en Azerbaiyán, la confección de kelagayís, aunque se redujo considerablemente, se preservó. Observando los kelagayís, elaborados en siglo XIX y a comienzos del siglo XX que tenemos a nuestra disposición, podemos destacar la variedad de sus estructuras composicionales. Sin embargo, la colección de estampas (más de 120), albergada en el museo, demuestra que en la elaboración de los kelagayís se usaba más amplia variedad de ornamentos.

En la segunda mitad del siglo XIX, la importación de telas fabricadas en Irán, Rusia y otros países hizo competencia a los artesanos locales e influyó considerablemente en la reducción de la confección local de telas y, sobre todo, de kelagayís.

El pañuelo de seda no solo abrigaba, sino protegía del calor. El kelagayí de tamaño 160х160sm. o 180х180cm.se ponía encima de los pañuelos bajeros, cubriendo el pelo y, parcialmente ,la figura. Cabe destacar que las cubiertas grandes - charsháb y chadrá, que cubrían toda la figura femenina de la cabeza a los pies, se usaban en las ciudades grandes y los pueblos suburbanos azerbaiyanos donde estaba bien desarrollado el comercio. Al sur y al oeste de Azerbaiyán este tipo de las cubiertas de cabeza no eran usuales .

Con el amplio uso cotidiano, el kelagayí se ha convertido en la parte integral de la tradición ritual azerbaiyana. Cabe destacar que los pañuelos de cabeza en seda también se obsequiaban durante el intercambio de dones nupciales. Tiene lugar el uso del kelagayí para cubrir al difunto; el color de la cubierta se elige en función de la edad del difunto.

Concluyendo, podemos decir que el estudio complejo de las cubiertas de cabeza azerbaiyanas puso en evidencia su variedad de composición y uso. Tras recorrer el largo camino para elaborar y decorar los pañuelos de cabeza de seda, fue conseguido el lenguaje plástico-figurado original.

Gracias a la particularidad y la expresividad de las imágenes, los kelagayís se convierten en los portadores de particularidades estilísticas de la cultura artística, artesanía, modo de vida y visión del mundo del pueblo azerbaiyano.

IRS Herencia

 

© Al usar el material de este sitio,hay que apuntar el hiperenlace.
Si se ha cometido un error en el texto, marque y envíenos pulsando ctrl + enter

CONTACTOS CON AUTOR

Rellene,por favor, los huecos marcados *.

Por favor, incluya las letras mostradas arriba.
No importa si las letras son mayúsculas o minúsculas.