SOCIEDAD


La OMM informó de las peligrosas consecuencias del calentamiento global

Bakú, 20 de abril, AZERTAC

El año pasado, fenómenos meteorológicos extremos como las inundaciones en África, la sequía en América Latina y los incendios en California, combinados con el COVID-19, tuvieron consecuencias nefastas para millones de personas en todo el mundo. Al mismo tiempo, el declive económico asociado a la pandemia no ha provocado una reducción significativa de la carga sobre el medio ambiente ni una reducción notable de la concentración de gases de efecto invernadero que causan un rápido calentamiento global.

Según AZERTAC, así lo indica un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) sobre el estado del clima mundial en 2020.

Los expertos informan de que 2020 fue uno de los tres años más cálidos registrados, a pesar del efecto de enfriamiento del fenómeno de La Niña. El año pasado, la temperatura media mundial se situó en torno a 1,2 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales - 1850 -1900. Desde 2015, los seis últimos años han sido los más cálidos de la historia de las observaciones meteorológicas, y 2011-2020 fue la década más cálida registrada.

"Este informe demuestra una vez más que no podemos perder el tiempo. El clima está cambiando, y las consecuencias de esos cambios ya están costando demasiado a las personas y al planeta. Este es el año de la acción. Los países deben comprometerse a alcanzar el objetivo de cero emisiones de gases de efecto invernadero para 2050", declaró con motivo de la publicación del nuevo informe.

El jefe de la ONU hizo un llamamiento a todas las naciones para que presenten "planes nacionales ambiciosos de lucha contra el cambio climático", cuya aplicación conjunta reduciría las emisiones de CO2 en un 45% respecto a los niveles de 2010 para 2030. Guterres está convencido de que sólo este enfoque salvará a la humanidad de los efectos del cambio climático.

En 2020, las restricciones a los viajes impuestas debido a la COVID-19, el declive económico y las perturbaciones en el sector agrícola han exacerbado los efectos de los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, incluso en el contexto del suministro de alimentos y la ayuda humanitaria. El declive industrial debido a la pandemia de coronavirus provocó una ligera reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero esto no tuvo ningún impacto en las concentraciones atmosféricas.

Según un nuevo informe de la OMM, las concentraciones de los principales gases de efecto invernadero siguieron aumentando en 2019 y 2020. El año pasado, los niveles de dióxido de carbono alcanzaron las 410 partes por millón. La OMM teme que, de seguir así, la cifra aumente aún más a finales de 2021.

Una concentración tan elevada de CO2 en la atmósfera calienta el planeta, incluidos los océanos del mundo, que absorben alrededor del 23% de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero. Por un lado, el océano actúa como salvador, por otro lado, está muriendo, incluso por oxidación. Los expertos señalan que, en general, el océano representa más del 90% del exceso de calor asociado a la actividad humana.

Las altas temperaturas récord al norte del Círculo Polar Ártico, en Siberia, han acelerado el deshielo en el Mar de Siberia oriental y el Mar de Laptev. El retroceso del hielo marino en el verano de 2020 en el Mar de Laptev fue el más temprano de todo el período de observaciones por satélite. La capa de hielo de Groenlandia también siguió perdiendo masa debido al calentamiento global.

Los autores de un nuevo informe señalan que los fenómenos meteorológicos extremos provocaron en 2020 peligrosas inundaciones en gran parte de África y Asia, provocando invasiones de langostas del desierto, así como sequías en el sur de África y en países sudamericanos.

El año 2020 no estuvo exento de olas de calor e incendios. En la vasta región del Ártico siberiano, las temperaturas en 2020 fueron más de 3 grados centígrados por encima de la media. En la ciudad rusa de Verkhoyansk, situada por encima del Círculo Polar Ártico, las temperaturas alcanzaron un récord de 38 grados centígrados. Dicha ola de calor, como recuerda la OMM, estuvo acompañada de incendios forestales prolongados y a gran escala. A finales del verano y en otoño, grandes incendios arrasaron amplias zonas de Estados Unidos, especialmente en California.

El jefe de la ONU, Antonio Guterres y secretario general de la OMM, Petteri Talas, hicieron un llamamiento a todos los países para que no hagan la vista gorda ante los efectos del cambio climático y tomen medidas urgentes para frenar el calentamiento global y adaptarse a la vida en las nuevas condiciones climáticas.

 

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