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La "muerte" le salvó la vida: la testigo presencial de la tragedia de Joyalí relató la fatídica noche

Ganja, 24 de febrero, AZERTAC

El genocidio de Joyalí entró en la historia de Azerbaiyán como una de las páginas más terribles y trágicas. Este monstruoso día - noche del 25 al 26 de febrero de 1992 fue el día del genocidio cometido contra los azerbaiyanos. Como resultado de este monstruoso crimen 5379 habitantes fueron expulsados violentamente, 613 azerbaiyanos pacíficos fueron brutalmente asesinados, 63 niños, 106 mujeres, 70 ancianos. Ocho familias fueron aniquiladas por completo, 25 niños perdieron a ambos padres y 130 a uno de ellos. Además, 487 civiles resultaron gravemente heridos y 1.275 personas fueron tomadas como rehenes. El destino de 150 rehenes, entre ellos 68 mujeres y 26 niños, sigue siendo desconocido.

El corresponsal regional de AZERTAC se reunió con la familia Selimov, testigos presenciales que perdieron a sus seres queridos en el genocidio de Joyalí, y escuchó sus historias de aquella noche.

Khumar Selimova recibió su educación secundaria en su ciudad natal, Joyalí. Eran siete en la familia: 4 hermanas y 3 hermanos. Los sueños de una joven que estudiaba en la sucursal de Joyalí de la Escuela Técnica Financiera y de Crédito Haji Zeynalabdin Taghiyev no pudieron hacerse realidad debido a las atrocidades armenias.

Como otros residentes de Joyalí, Khumar también conocía el odio que los armenios sentían hacia los azerbaiyanos. Sin embargo, no esperaba que se atrevieran a cometer tal crimen contra la humanidad. Alojada en Ganja, Khumar dijo que la noche del 25 al 26 de febrero de 1992 dejó una impresión dolorosa y aterradora en miles de residentes de Joyalí, incluida ella misma, para el resto de su vida. Destacó que, a pesar de que han pasado 30 años, lo recuerda todo como si fuera ayer. Todavía no puede olvidar cómo los vándalos armenios quemaron casas, dispararon a hermanos, padres, familiares. Las heridas de metralla en su cuerpo le impiden olvidar aquella terrible noche.

"Cuando salimos al exterior, vimos un grupo de personas desarmadas reunidas. La ciudad había sido bombardeada. Nos dijeron que la única forma de abandonar la ciudad era cruzar el río Gargar y huir en dirección a Aghdam. Era de noche, el frío de febrero calaba hasta los huesos y nevaba. Nos obligaron a caminar descalzos al pie de la montaña. De repente, nos emboscaron. Muchos de mis conocidos y familiares habían muerto allí, y el resto huyó en diferentes direcciones para sobrevivir. No pude escapar. Los armenios estaban comprobando si alguno de los muertos estaba vivo. Me hice pasar por muerto. Pisando mi cuerpo, siguieron adelante. Cuando se alejaron, empecé a correr. Caminé una distancia considerable y vi a mi hermano y a mi padre. Como mi hermano era policía, tenía una pistola. Mi padre le dijo a mi hermano que me disparara, porque si caía en manos de los armenios, me harían cosas terribles. Mi hermano lloró, incapaz de dispararme. Me dijo que huyera, que tenía una oportunidad de sobrevivir...", la residente de Joyalí relata las terribles escenas de aquella noche con dolor en su corazón.

Otra miembro de la familia, Gultekin Selimova, también es testigo presencial de la tragedia. Recuerda esa noche así: "La noche del 25 de febrero, a las 11:00, los armenios empezaron a bombardear las casas. Después de esperar un rato en el sótano, nos dijeron que estábamos rodeados por todos lados. No sólo no quiero contar lo que pasó después, sino que tampoco quiero recordarlo. Mi padre y mis hermanos se convirtieron en mártires. Después de la tragedia de Joyalí, a dos de mis hermanas les diagnosticaron problemas de corazón, y no vivieron mucho después de la tragedia. A mi hermana Khumar le sacaron muchas astillas del cuerpo, todavía tiene cicatrices de astillas. Ambos somos pacientes diabéticos. En estos 30 años, somos como "cadáveres vivientes", que sólo respiran.

El marido de Gultekin Selimova, Rafik Allakhverdiyev, formaba parte de las unidades de autodefensa organizadas por la población en Joyalí. Cuenta que esa noche vio horrores sin precedentes. "Cuando salimos de Joyalí, nos dividieron en grupos: las mujeres, los ancianos y los niños por separado, los hombres que pueden luchar por separado. A pesar de que no llevábamos armas ni equipo, avanzamos. Porque si los armenios nos emboscaran, lucharíamos contra ellos. Pero todos fuimos emboscados. Los armenios cometieron atrocidades sin precedentes contra los azerbaiyanos. Mataban a los jóvenes con especial crueldad. Atacaron a las mujeres, las deshonraron. Los supervivientes siguen atormentados por los horrores de aquella noche", añadió Rafiq.

Cabe señalar que, por iniciativa del gran líder Heydar Aliyev, el genocidio de Joyalí recibió una valoración política y jurídica, y el 24 de febrero de 1994 Milli Majlis de la República de Azerbaiyán adoptó una resolución "Sobre el día del genocidio de Joyalí" y el 26 de febrero fue declarado "Día del genocidio de Joyalí".

Hasta el momento, los órganos legislativos nacionales de 17 estados, así como 23 estados de Estados Unidos, han adoptado resoluciones que condenan la masacre de civiles en Joyalí y la califican de acto criminal contra la humanidad. Al mismo tiempo, se han aprobado resoluciones y declaraciones de la Organización de Cooperación Islámica y la Organización de Estados Turcos, que condenan enérgicamente el genocidio de Joyalí.

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