POLÍTICA


La hermandad turco-azerbaiyana: la historia se repite

Bakú, 15 de septiembre, AZERTAC

El 15 de septiembre se celebra el 103º aniversario de la liberación de Bakú de las tropas dashnak-bolcheviques. Esta victoria, obtenida en 1918, está registrada en la historia de la República Democrática de Azerbaiyán como un acontecimiento importante. La liberación de Bakú por el Ejército Islámico del Cáucaso se ha convertido en un símbolo de la hermandad turco-azerbaiyana, fundada en motivos histórico-políticos y morales. Esta ayuda fraternal y la hermandad de armas que nuestros antepasados nos dejaron como legado se ha reflejado de vez en cuando en el destino de una nación y dos estados en los años siguientes.

AZERTAC hace un breve recorrido por la historia y examina algunos aspectos de las relaciones fraternales entre Azerbaiyán y Turquía.

Una breve excursión por la historia

Tras la retirada de la Rusia bolchevique de la Primera Guerra Mundial, el ejército ruso y los grupos armados armenios llegaron al Cáucaso Sur. Hasta entonces, el ejército ruso entregaba sus armas a las bandas armenias que cometían masacres en Anatolia, Borchali, la provincia de Iravan, Azerbaiyán del Sur y el territorio de la actual República de Azerbaiyán. En aquella época, el gobierno soviético de Bakú oprimía a la población turco-musulmana. Ni el Comisariado Transcaucásico ni el Seym Transcaucásico pudieron impedir el genocidio cometido contra los azerbaiyanos en Bakú y en otros lugares de Azerbaiyán en marzo de 1918.

Cuando se creó la República Democrática de Azerbaiyán el 28 de mayo de 1918, Bakú estaba en manos extranjeras. El Estado otomano se comprometió a ayudar a Azerbaiyán tras un acuerdo firmado el 4 de junio en Batumi. A petición de la República Democrática de Azerbaiyán, el Ejército Islámico del Cáucaso, dirigido por Nuri Pasha, partió hacia Azerbaiyán.

La Rusia bolchevique firmó un acuerdo con Alemania el 27 de agosto para impedir que el Ejército Islámico del Cáucaso llegara a Bakú. Según el acuerdo, Alemania se comprometía a no permitir que las tropas otomanas cruzaran el río Kur (Kura) a cambio de una determinada parte del petróleo de Bakú. Sin embargo, no lograron impedir a las tropas otomanas. Bakú fue liberada el 15 de septiembre. El 17 de septiembre, el gobierno azerbaiyano se trasladó de Ganja a Bakú. La liberación de la ciudad desbarató los atroces planes relacionados con Bakú.

Cabe señalar que Turquía fue el primer país que reconoció la independencia de Azerbaiyán, lo que fue un ejemplo de hermandad. El monumento a los soldados turcos caídos es un homenaje a la memoria de los combatientes del Ejército Islámico del Cáucaso.

La historia se repite

El 27 de septiembre de 2020, Azerbaiyán entró en guerra y liberó sus tierras, que habían estado bajo ocupación armenia durante casi 30 años. El apoyo moral y político del presidente y del pueblo turcos ha desempeñado un papel importante en esta gloriosa victoria. En Azerbaiyán, es muy apreciado y recordado con gratitud.

La participación del presidente turco Recep Tayyip Erdogan, de una delegación y de soldados turcos en el Desfile de la Victoria, celebrado el 10 de diciembre de 2020, demostró una vez más al mundo la unidad, la amistad y la hermandad de ambos países.

La Declaración de Shusha, firmada por los presidentes Ilham Aliyev y Recep Tayyip Erdogan, llevó las relaciones a un nuevo nivel.

Esta declaración histórica confirma que la hermandad entre Turquía y Azerbaiyán es eterna.

Hace unos días tuvieron lugar en el distrito de Lachin unas maniobras tácticas conjuntas azerbaiyano-turcas. Este es el ejemplo más reciente de la hermandad de armas de los dos pueblos y ejércitos.

 

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