POLÍTICA


La paz en el Cáucaso Sur es crucial para el desarrollo de los lazos comerciales entre la UE y el Oriente

Budapest, 11 de enero, AZERTAC

La firma la semana pasada del Acuerdo Integral de Inversión entre la UE y China abre nuevas oportunidades comerciales entre los dos centros económicos mundiales. Hasta hace un mes, la única ruta comercial terrestre viable de China a Europa pasaba por Asia Central. Ahora, la apertura de una nueva ruta de tránsito por tierra a través del Cáucaso Sur, con el fin del conflicto de Nagorno-Karabaj en noviembre pasado, podría reducir drásticamente el tiempo de envío de semanas a días. Si la UE quiere beneficiarse de esto, debería estar interesada en mantener y fortalecer la paz en la región del Cáucaso Sur.

Como informa AZERTAC, el enorme potencial de que dispone Europa para poner fin a las hostilidades entre Armenia y Azerbaiyán se destaca esencialmente en un artículo del experto azerbaiyano Ilham Nagiyev publicado en EU Reporter. A pesar de la no participación diplomática de la UE en el proceso de alto el fuego de noviembre, Bruselas puede ayudar a establecer la estabilidad en una región que es crucial no sólo para profundizar sus vínculos comerciales con Asia oriental, sino también para su seguridad energética. En la víspera de Año Nuevo, por ejemplo, comenzaron las ventas comerciales de gas de Azerbaiyán a Europa a través del Corredor de Gas del Sur. Esto, por cierto, es clave para la diversificación energética de la UE, así como para el suministro de energía relativamente limpia a los países balcánicos, que siguen dependiendo en gran medida de la hulla sucia para el medio ambiente.

El camino hacia una paz duradera es a través de la cooperación económica. La reconstrucción de una región que ha estado bajo la ocupación de los separatistas armenios durante casi 30 años es un gran desafío. La región no tiene infraestructura, sus tierras de cultivo han caído en decadencia, y algunas zonas han sido abandonadas. Aunque Azerbaiyán es un país rico, todavía necesita socios comerciales para aplicar plenamente el programa de revitalización económica de estas zonas. El presidente de Azerbaiyán ya ha anunciado que se dará preferencia a las empresas de los Estados amigos en la reconstrucción de la región.

Con la recuperación del control de Azerbaiyán sobre sus tierras se abre el camino para un replanteamiento de las relaciones también entre sus recientes enemigos, Azerbaiyán y Armenia. Esto puede conducir a una prosperidad compartida en la propia región de Karabaj de Azerbaiyán. También abre la puerta a inversores institucionales como el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo.

Los estatutos de las empresas prohibían que éstas operaran en territorios bajo control separatista armenio. Esto a su vez desalentó la inversión privada. Sin otras opciones, el enclave de títeres dependía de la ayuda o la inversión de la Armenia ocupante, que explotaba la región para resolver sus problemas económicos. De hecho, si algo podía exportarse desde la región anteriormente ocupada, tenía que llegar primero a Armenia para ser etiquetado como "hecho en Armenia" antes de poder seguir adelante.

Esto en sí mismo era ineficiente e ilegal. Pero lo que es peor, la integración de Ereván en la economía mundial era débil: la mayor parte de su comercio se realizaba con Rusia e Irán; sus fronteras con Azerbaiyán y Turquía estaban cerradas debido a su apoyo a los separatistas. Con el fin de la ocupación, la propia Armenia puede ahora transformarse, si no va por el camino equivocado. Y puede convertirse en un país maduro para la inversión y el desarrollo. Como líder mundial en agricultura de alta tecnología, la UE podría proporcionar conocimientos técnicos e inversiones para reactivar la producción en este país e impulsar la seguridad alimentaria en ambos países, especialmente en Armenia, donde la tasa es sólo del 15%.

Los productos agrícolas de los países de la región podrían destinarse a la exportación a mercados prometedores, en particular a Europa. Las rutas de transporte de la región se mueven por incómodas rutas no por la geografía, sino por el conflicto y sus consecuencias políticas y logísticas. La liberación de los territorios y la reforma de las relaciones entre las recientes partes en el conflicto podrían mejorar la situación. Entonces la propia Armenia podrá reintegrarse en la economía de la región del Cáucaso Meridional y más allá. Esta oportunidad de consolidación económica es crucial para el futuro de la región.

Aunque hasta ahora la UE se ha encontrado apartada del proceso político, ello no debería impedirle extender su mano en la cooperación económica. Una paz duradera dará un impulso al desarrollo de toda la región. Y el desarrollo, a su vez, sólo es posible en un ambiente de paz, la corresponsal especial de AZERTAC en Hungría resume su análisis.

 

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