CIENCIA Y EDUCACIÓN


Los científicos de la NASA han descubierto un exoplaneta

Bakú, 21 de agosto, AZERTAC

Especialistas de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA) encontraron un exoplaneta inusual del tamaño de casi la Tierra, pero sin la atmósfera, informa AZERTAC con referencia a los medios de comunicación.

El planeta LHS 3844b está situado a 48,6 años luz de la Tierra y gira en torno a una estrella de clase espectral M o enanas rojas.

Dado que la distancia a la enana roja es muy pequeña, el LHS 3844b, según las observaciones de los científicos, siempre está girado hacia la estrella de un lado. Este fenómeno se denomina "agarre de marea". Es este hecho el que permitió a los investigadores notar la falta de atmósfera. El lado "diurno" del planeta se calienta a 770 grados centígrados, mientras que el lado "nocturno" es mucho más frío. Si el planeta tuviera atmósfera, su calentamiento en uno de los hemisferios llevaría a la aparición de vientos, que transportarían las masas de gases calientes por el lado "frío", y la temperatura estaría algo equilibrada. Sin embargo, este no es el caso del LHS 3844b. La diferencia de temperatura entre los lados "diurno" y "nocturno" es tan alta que la única explicación adecuada es que este cuerpo celeste tiene poca o ninguna atmósfera.

"La diferencia de temperatura en este planeta es lo más grande posible", explica la autora del estudio, Laura Kreidberg. "Esto encaja perfectamente en nuestro modelo, que es una piedra desnuda sin atmósfera", añadió. Los expertos creen que el LHS 3844b se parece a la luna o a Mercurio, cuya superficie está cubierta de "mares" de lava endurecida.

Enanas rojas

El planeta descubierto también es de interés porque está situado cerca de la enana roja. El hecho es que este es el tipo más común de estrellas en nuestra galaxia. Según los cálculos de los científicos, una parte significativa de todos los exoplanetas se encuentra a su alrededor.

Estas estrellas son mucho más activas que el Sol, y sus estallidos pueden destruir la vida en los planetas que las rodean si estuvieran allí, así como hacer que la atmósfera desaparezca, como parece ser el caso del LHS 3844b. Si esta es la regla, no la excepción, la probabilidad de encontrar vida en tales cuerpos celestes se reduce considerablemente.

"Todavía espero que otros planetas en enanas rojas sean capaces de preservar sus atmósferas", dijo Kreidberg. "Los planetas terrestres en el sistema solar son muy diversos, y espero lo mismo para los exoplanetas", agregó.

 

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