SOCIEDAD


Secretario General de la ONU felicitó a los musulmanes por el final del Ramadán y pidió solidaridad en la lucha contra COVID-19

Bakú, 26 de mayo, AZERTAC

En estos días, mientras los musulmanes conmemoran el Uraza Bayram, el final de mes sagrado de Ramadán, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, recordó la necesidad de solidaridad y unidad, especialmente cuando el mundo se enfrenta a la pandemia de COVID-19.

Dirigiéndose a los musulmanes de todo el mundo, António Guterres señaló que tenían que celebrar el mes santo del Ramadán en condiciones sin precedentes. Muchos servicios se realizaban en línea, y en las mezquitas abiertas a los feligreses se tenían que observar estrictas medidas preventivas, incluyendo la desinfección a fondo y la distancia física entre las personas, informa AZERTAC citando a UN News.

"La pandemia ha demostrado lo conectados que estamos todos, lo dependientes que somos unos de otros y lo indefensos que estamos", dijo el secretario general y añadió por analogía con uno de los hadices del Profeta Mahoma, "Nuestro mundo es un solo organismo. Si el virus afecta aunque sea una parte, afectará a todo lo demás".

"Más que nunca," declaró el secretario general, "debemos guiarnos por los principios de solidaridad y unidad.

Sobre todo, significa coordinar una respuesta integral a COVID-19, que está dirigida por la Organización Mundial de la Salud. Pidió que se prestara especial atención a los países en desarrollo en los que los sistemas de salud no pueden hacer frente al aumento de la carga, y a los que corren un mayor riesgo.

Pidió un esfuerzo concertado para lograr la paz y agradeció a los que habían apoyado su iniciativa de poner fin a las guerras para poder hacer frente a la pandemia.

António Guterres también expresó su gratitud a los gobiernos y pueblos de los países musulmanes que, siguiendo su fe y su tradición islámica de hospitalidad, apoyaron a quienes huían de los conflictos. Esto, afirmó, es "un ejemplo asombroso para el resto del mundo, que incluso antes de que COVID-19 cerrara sus puertas ante los necesitados de protección".

El jefe de las Naciones Unidas subrayó que esta protección se aplica tanto a los creyentes como a los no creyentes, y esta manifestación de tolerancia se consagró en la Convención de 1951 sobre los Derechos de los Refugiados varios siglos después.

Guterres pidió un frente unido contra el etno-nacionalismo, el estigma y el discurso de odio contra las minorías, para exponer la información falsa o perjudicial y para luchar contra cualquier manifestación de prejuicio, odio e intolerancia anti-islámica.

 

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