POLÍTICA


United Explanations: "Mi infancia perdida: el conflicto Nagorno Karabaj a través del testimonio de una mujer refugiada"

Bakú, 13 de noviembre, AZERTAC

United Explanations que es una página web que analiza la actualidad internacional de un modo cercano a la gente publicó el testimonio de Nargiz Suleymanli, graduada por la Universidad Pedagógica Estatal y MBA por la Universidad Estatal de Economía de Azerbaiyán y actualmente trabaja como Asesora Superior en el Ministerio de Trabajo y Protección Social de la República de Azerbaiyán titulado "Mi infancia perdida: el conflicto Nagorno Karabaj a través del testimonio de una mujer refugiada" , donde narra de lo que vivió en su infancia cuando su ciudad natal Jabrayil fue ocupado por los armenios.

AZERTAC presenta este testimonio:

"Como saben, mi país es hoy noticia en la prensa mundial. Nagorno Karabaj, territorio que pertenece a Azerbaiyán, como así lo reconoce la comunidad internacional en pleno, ha sido ocupado hace tres décadas por Armenia. Esa ocupación ha sido violenta y ha provocado que el 10% de la población de mi país se convierta en desplazados internos. ¿Quiénes son esos desplazados que forzosamente tuvieron que dejar su tierra? Yo, uno de ellos. Mi testimonio puede mostrarles una realidad que no se conoce. La de las consecuencias de la agresión y ocupación de Armenia, las consecuencias de la guerra de Nagorno Karabaj.

Mi nombre es Nargiz. Nací en 1989 en el distrito de Jabrayíl, Azerbaiyán. Soy uno de los centenares de niños que han visto todas las facetas del conflicto en el lapso de tres décadas, desde el año 1993 al presente. Aquellos niños que hemos sufrido hambre y sed, y también el fuego de las fuerzas militares de ocupación. Mi niñez, la he padecido al igual que tantos otros niños que se dormían y se despertaban bajo los sonidos de balas. Para sintetizar, soy una de los que sufrieron de "infancia perdida". Y los efectos, se llevan de por vida. Porque, cuando muchos conocen qué me ha ocurrido se quedan sin palabras. Lo que me ha ocurrido, muchos lo podemos contar a través del silencio – por nuestra mirada, por las tristezas que se reflejan detrás de nuestra sonrisa; el sentimiento de angustia no es fácil ocultar.

Cuando Jabrayil, mi pueblo natal, fue ocupado por las fuerzas armadas armenias, yo tenía 3 años. Siendo tan pequeña, tantos detalles no recuerdo, pero sí las horas que jugábamos con mi hermana, mis muñecas favoritas, el regreso del trabajo de mis padres, nuestros vecinos. La vida en aquella época era simple, solíamos jugar a "cocinar" con mi hermana los platos que había preparado mi madre; era nuestra costumbre la de saludar desde el balcón con alegría y emoción a mis padres cuando regresaban del trabajo. El único sonido que me aterraba, era el de aspiradora.

Hasta que comenzó el día en que los armenios iniciaron los ataques con misiles y artillería hacia nuestro pueblo. Desde aquel momento empezaron muchos cambios no deseados e inolvidables en nuestras vidas, en mi temprana vida. Entre las pérdidas materiales y sentimentales, lamento más mi niñez perdida sin Jabrayil.

Mi hermosa casa, que fue construida con tanto amor y esmero, había sido reemplazada por "vivir" en los vagones de tren por un tiempo. Luego, un apartamento del tamaño de mi anterior habitación otrora llena de juguetes se convirtió en un "hogar" para mi familia de siete personas.

Las alegrías y risas que teníamos mientras jugábamos con mi hermana en el balcón, cuando llegaban nuestros padres o durante el viaje camino a la aldea de nuestros abuelos; habían sido reemplazados con los llantos de los niños en los "sótanos y bunkers". Los niños de la época del conflicto de Karabaj son los niños que han crecido antes de tiempo.

Mi familia fue trasladada a Bakú, la capital de Azerbaiyán. Y como muchos otros niños deseaba participar en variedad de actividades como tocar piano, aprender a jugar al ajedrez, dibujar, pasear en bicicleta, etc. No obstante, en aquel momento solamente teníamos que pensar en "sobrevivir".

Un día le pregunté a mi madre cuál era su recuerdo inolvidable de mi niñez. Su respuesta espontánea fue : "Una noche, cuando comenzaron los bombardeos en el pueblo, estabas jugando en el balcón. Fui a buscarte para refugiarnos en el sótano. Cuando llegué a tu lado te vi mirar asombrada al cielo y apuntando con tus manos como si aquellos hubiesen sido los brillos de las estrellas. No me puedo olvidar esa expresión en tu cara."

Sin embargo, con cada fiesta, cada fecha especial, revivo mis recuerdos inolvidables y mis miedos de una manera más consciente, sintiendo con más fuerza su peso. Rara vez siento miedo en ocasión de ver los fuegos artificiales, ya que estos son como los sonidos de la artillería que caía día y noche en mi tierra natal.

Pero sí hay un temor interno, un miedo enterrado; es el miedo que creció conmigo en las profundidades de mi mente y de mi alma. Es un miedo impregnado en mi memoria, desde que mi pueblo fue el blanco de los bombardeos.

Los niños karabajíes del presente y del futuro no deberían correr con esta misma suerte, la de perder esa etapa tan importante de sus vidas que es la infancia. La agresión de Armenia trajo otras tragedias. Por ello, yo soy afortunada por poder contarles hoy mi experiencia; de la forma en la que pueden hacerlo todos los niños que treinta años atrás estaban en Karabaj y se convirtieron en desplazados internos. Ellos, como yo, pueden contarles la verdad".

 

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