CULTURA


 España: Arquitectura mudéjar de Aragón

Bakú, 25 de junio, AZERTAC

El desarrollo en el siglo XII del arte mudéjar en Aragón fue el resultado de las particulares condiciones políticas, sociales y culturales que prevalecieron en España tras la Reconquista. Desde el punto de vista geográfico, el arte mudéjar aragonés se encuentra principalmente a lo largo del valle del río Ebro y sus afluentes del sur en el noreste de la Península Ibérica. Desde el punto de vista histórico, este género artístico pertenece a un largo período que se extiende desde el siglo XII al XVII. El arte mudéjar es un fenómeno artístico que no pertenece enteramente a las culturas de Europa occidental o del Islam. Más bien constituye un auténtico testimonio de la coexistencia pacífica en la España medieval del cristianismo y el islam con aportaciones de la cultura judía, cuyo fruto fue una nueva forma de expresión artística. Este arte, influenciado por la tradición islámica, refleja también diversos estilos europeos contemporáneos, especialmente el gótico.

Según el web sitio de la UNESCO, la propiedad comprende diez monumentos religiosos y seculares en las provincias de Teruel y Zaragoza. Entre ellos se encuentran: la torre, cubierta y cimborrio de la Catedral de Santa María de Mediavilla de Teruel; la torre e iglesia de San Pedro de Teruel; la torre de la iglesia de San Martín de Teruel; la torre de la iglesia del Salvador de Teruel; el ábside, claustro y torre de la colegiata de Santa María de Calatayud; la iglesia parroquial de Santa Tecla de Cervera de la Cañada; la iglesia de Santa María de Tobed; los restos mudéjares del Palacio de la Aljafería de Zaragoza; la torre y la iglesia parroquial de San Pablo de Zaragoza; y el ábside, la parroquieta y el cimborrio de la Seo de Zaragoza.

La arquitectura mudéjar de Aragón es, por las soluciones formales adoptadas y por las técnicas y materiales de construcción empleados, un legado específico y extraordinario, además de un vivo reflejo de un momento de la historia en el que tres culturas de muy distintas raíces florecieron juntas en suelo aragonés. En los diez monumentos que componen este inmueble se pueden apreciar motivos decorativos de muy diversas tradiciones, como: Grecorromana, Bizantina, Sasánida, Selyúcida, Bereber y Visigoda entre otras. Así, podemos identificar en estos monumentos aragoneses las molduras en forma de rombo (sebqa), las estrellas, los frisos de ladrillos angulares y entrelazados, las flechas, los arcos lobulados y de varias aristas, así como elementos constructivos característicos del arte islámico como los paneles de alfiz, los aleros decorados (rafes) y las celosías. Otras estructuras empleadas son los alminares de estilo almohade para los campanarios, los techos de vigas de cuello y los techos tallados de estilo Moamar para cubrir diversos espacios. Los materiales empleados, muy variados en Aragón, eran los típicos del arte islámico. Entre ellos se encuentran el ladrillo, la cerámica, el yeso y la madera; todos ellos materiales generalmente poco duraderos en el tiempo. Estos materiales se utilizaron para seguir la filosofía islámica de que todo es transitorio e impermanente excepto Alá, el único ser que existe eternamente.

Las diez piezas inscritas son las más representativas y las que mejor reflejan este particular fenómeno histórico y cultural, simbolizando la convivencia cultural pacífica y el intercambio de conocimientos y experiencias. Sin duda, los monumentos que conforman este legado histórico son testigos mudos de un momento clave en la historia de España, en el que sus habitantes, a pesar de sus diferentes creencias, fueron capaces de convivir en paz.

La Arquitectura Mudéjar de Aragón es un ejemplo eminentemente representativo de un tipo de construcción con una tecnología única desarrollada a lo largo de varios siglos (del XII al XVII) gracias a la convivencia de culturas y a la combinación de formas y métodos constructivos empleados por cristianos, musulmanes y judíos, mediante el intercambio de sus conocimientos y experiencias. Expresa la evolución de las técnicas constructivas mudéjares, tanto en lo estructural como en lo formal, y simboliza la integración de diversas formas de arte (arquitectura, cerámica, xilografía y pintura) como proceso estético de aproximación a la belleza.

La arquitectura mudéjar se desarrolla en un periodo de tiempo concreto que abarca desde la decisión que permitió a los mudéjares permanecer en el Reino de Aragón en el siglo XII hasta su expulsión definitiva a principios del XVII. Las formas arquitectónicas y el carácter unitario de la tradición mudéjar como realidad histórica y cultural emplean un amplio abanico de técnicas: la pintura, la yesería, la ornamentación en plata y oro, la carpintería y la cerámica se conservan dentro de las piezas inscritas.

Los factores históricos y sociales del siglo XVII provocaron el declive de la tradición mudéjar y su sustitución por otros movimientos artísticos como el Renacimiento y el Barroco. Muchos aspectos de esta forma artística genuinamente aragonesa sobrevivieron desde el siglo XVIII hasta la actualidad, dando lugar a un nuevo estilo artístico denominado neomudéjar. Los nueve edificios religiosos siguen en uso en la actualidad, por lo que se han mantenido y restaurado en un excelente estado de conservación. En el caso del Palacio de la Aljafería de Zaragoza, el uso de una parte del edificio para otras funciones sí que afectó a amplias secciones de la estructura. Afortunadamente, la parte mudéjar fue la menos afectada. Gracias a la respetuosa restauración realizada a finales del siglo pasado, los elementos mudéjares han sobrevivido intactos. En general, la arquitectura mudéjar es especialmente vulnerable a diversas causas de deterioro, como los factores climáticos y humanos. El uso continuado de nueve monumentos por parte de la Iglesia y la utilización por parte de las Cortes de Aragón del Palacio de la Aljafería como Salón de Plenos asegura su conservación continuada y la protección general de las amenazas. Sin embargo, este uso continuado también puede generar problemas relacionados con cambios y alteraciones incontrolados. Por lo tanto, las disposiciones de los planes de gestión y conservación son cruciales para garantizar una conservación adecuada. Además, hay que tener en cuenta los elementos que los componen en relación con el entorno construido que los rodea. La aplicación de las medidas reguladoras que se han incluido en las respectivas leyes culturales e instrumentos de planificación urbana será esencial para garantizar que la relación entre los monumentos y su entorno histórico se mantenga en el futuro.

El arte mudéjar es el único estilo único en España por su particular trayectoria histórica. Las particulares formas adoptadas y las excepcionales técnicas y materiales de construcción empleados evidencian las características propias de la arquitectura mudéjar de Aragón.

La decoración de estos monumentos es una documentación adicional del arte mudéjar aragonés, ya que la gran mayoría de las cubiertas mudéjares aragonesas conservadas están adornadas con pinturas. Esta decoración presenta los habituales motivos heráldicos y geométricos, así como plantas, animales y escenas narrativas de la vida cotidiana durante la Baja Edad Media. Es el caso de la techumbre de la catedral de Santa María de Teruel, en la que se pueden ver escenas relacionadas con los oficios tradicionales de la carpintería, escenas religiosas, representaciones de los distintos estamentos sociales (el rey, la nobleza, las órdenes militares, los combates contra los musulmanes, etc.), y otros motivos que ilustran el bestiario medieval.

En el caso del Palacio de la Aljafería, de la Seo de Zaragoza y de las torres de la iglesia de Teruel, se conservan documentos escritos que recogen el proceso de construcción y permiten conocer detalles relevantes, como los comisionados, los maestros participantes, las fechas de las obras, los costes, etc. Estos documentos también contienen un gran número de términos procedentes del árabe que perviven en la lengua castellana (española), y son otro testimonio de su autenticidad en un contexto histórico multicultural. En las iglesias de Cervera de la Cañada y Tobed, la información se registró en los propios monumentos. En estos casos, los maestros encargados de su construcción dejaron constancia de su trabajo a través de dos inscripciones, una tallada y otra pintada, ambas en los muros interiores de estos templos.

La arquitectura mudéjar es reconocida hoy en día como una forma de arte en sí misma. Está representada por una serie de monumentos históricos que se han conservado en gran medida; sus materiales se han preservado mediante el uso de técnicas adecuadas en todos los trabajos de restauración, respetando los principios establecidos internacionalmente y manteniendo el uso y las funciones de los edificios tal y como fueron concebidos. Además, su ubicación en entornos históricos y zonas urbanas continúa inalterada. Las zonas urbanas en las que se ubican los monumentos religiosos conservan las características de núcleos religiosos y políticos dentro de sus áreas metropolitanas, mientras que el Palacio de la Aljafería presenta un entorno coherente con el entorno aislado en el que se construyó originalmente. Estas condiciones deberán mantenerse mediante una adecuada protección de los entornos de las diez partes que lo componen.

Todos los componentes del inmueble fueron clasificados como "bienes culturales" por el Estado español. Tras el traspaso de las competencias en materia de cultura a la Comunidad Autónoma de Aragón en 1983, la promulgación de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés, supuso que todos estos monumentos fueran objeto de una revisión exhaustiva con una descripción detallada y una definición precisa de los elementos muebles y del entorno que necesitan protección.

En la actualidad, los bienes que lo componen se administran según el marco normativo general de protección y conservación de los Bienes Culturales del Patrimonio Cultural de Aragón. Dentro de éste, dos elementos clave son los informes emitidos por las Comisiones Provinciales de la Dirección de Patrimonio Cultural y la supervisión realizada por el personal técnico de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, que realiza inspecciones periódicas a los bienes inscritos. Aunque en la actualidad no existen indicadores de referencia (como el control de la humedad, la temperatura, etc.) se realizan revisiones periódicas y exhaustivas del estado estructural de los edificios (vigas portantes, cubiertas, cimientos, etc.), así como de los elementos decorativos (frescos, grabados y tallas de yeso, molduras cerámicas, etc.), y de los enseres de cada edificio.

Además, y dentro del apartado de Investigación, Formación y Servicios de Supervisión, se han diseñado cursos de formación para el personal técnico que trabaja en el inmueble en colaboración con la Oficina Central de la Comisión del Patrimonio Mundial en Aragón y los distintos talleres de formación en restauración, centros de restauración y laboratorios de Aragón (entre los que se encuentran el Laboratorio de Restauración de Aragón, una biblioteca especializada, cursos para el personal administrativo y los trabajadores in situ, equipos para el análisis de materiales y el diagnóstico de problemas, etc.).

En cuanto a la financiación, el Gobierno de Aragón aporta los medios necesarios para las piezas inscritas y para otros yacimientos mudéjares de la región, siendo la conservación y restauración la principal prioridad. La necesidad de realizar trabajos de mantenimiento y conservación ha motivado una serie de estudios técnicos interdisciplinares realizados por la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón. Estos han dado lugar a la formulación de un Plan de Gestión de los yacimientos mudéjares, con especial atención a los diez elementos inscritos, así como a una amplia documentación para facilitar la investigación y la difusión. Se espera que también se analicen sistemáticamente los trabajos de conservación para comprender mejor la evolución histórica de estos edificios.

Con el fin de dar a conocer la importancia de la arquitectura mudéjar, se ha elaborado un plan de visitas y salidas de campo en colaboración con las entidades locales para mejorar diversos aspectos de la información al público mediante, por ejemplo, la creación de un servicio de guías, con formación especializada y publicación de material informativo, y el desarrollo de un estudio de viabilidad para visitantes con movilidad reducida para mejorar el acceso a algunas zonas.

 

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