CULTURA


Centro Histórico de la Ciudad de México y Xochimilco

Bakú, 8 de junio, AZERTAC

Los aztecas construyeron la que sería la capital de su imperio en una pequeña isla del lago de Texcoco, en el Valle de México. Los testimonios de la época de la llegada de los conquistadores españoles a Tenochtitlan, la capital del imperio azteca, dan cuenta de la existencia del gran lago salpicado de multitud de canoas y de la ciudad-isla, llena de oratorios como torres y fortalezas y toda ella blanca y reluciente. Los españoles conquistadores destruyeron la ciudad-isla de Tenochtitlan y comenzaron a desecar el lago que la rodeaba.

Construyeron la capital de la Nueva España, la Ciudad de México, la "ciudad de los palacios", sobre las ruinas de la ciudad prehispánica, siguiendo un modelo europeo ligeramente modificado por la intervención de artesanos y trabajadores indígenas, e influenciado por los canales y ríos que habían estructurado la ciudad prehispánica. El México independiente mantuvo su capital en el mismo lugar y añadió sus influencias estilísticas al palimpsesto arquitectónico que hoy nos queda.

Según el web sitio de la UNESCO, desde el siglo XIV hasta el XIX, Tenochtitlan, y posteriormente la Ciudad de México, ejercieron una influencia decisiva en el desarrollo de la arquitectura, las artes monumentales y el uso del espacio primero en el Imperio Azteca y después en la Nueva España. El conjunto monumental del Templo Mayor es un testimonio excepcional de los cultos de una civilización extinta, mientras que la catedral y el Palacio de Bellas Artes son ejemplos de la arquitectura colonial y de finales del siglo XIX. La capital de la Nueva España, caracterizada por su trazado en damero, la regularidad de sus plazas y calles y el esplendor de su arquitectura religiosa, es un ejemplo de los asentamientos españoles en el Nuevo Mundo. Los monumentos, conjuntos o yacimientos situados en el corazón de la aglomeración urbana contemporánea ilustran ampliamente los orígenes y el crecimiento de esta ciudad que domina la región desde hace muchos siglos.

El paisaje lacustre de Xochimilco, situado a 28 km al sur de la ciudad, constituye el único recuerdo del uso tradicional del suelo prehispánico en las lagunas de la cuenca de México. En medio de una red de pequeños canales, en la orilla del lago residual de Xochimilco (el brazo sur del gran lago desecado de Texcoco), aún se pueden encontrar algunas chinampas o jardines "flotantes". Algunas partes de este paisaje medio natural, medio artificial, son ahora una "reserva ecológica".

Entre los siglos XIV y XIX, Tenochtitlan y, posteriormente, la Ciudad de México, ejercieron una influencia decisiva en el desarrollo de la arquitectura, las artes monumentales y el uso del espacio, primero en el reino azteca y después en la Nueva España.

Con sus ruinas de cinco templos erigidos antes de la Gran Pirámide, y en particular el enorme monolito de Coyolxauhqui, que simbolizaba el fin de la antigua cosmogonía y el advenimiento de Huitzilopochtli, el dios tribal de los aztecas, el conjunto monumental del Templo Mayor es un testimonio excepcional de los cultos de una civilización extinguida.

La capital de la Nueva España, caracterizada por su trazado en damero, la regularidad de sus plazas y calles, y el esplendor de su arquitectura religiosa (Catedral, Santo Domingo, San Francisco, San Jerónimo, etc.) y civil (palacio del Marqués de Jaral de Berrio), es un ejemplo de los asentamientos españoles en el Nuevo Mundo.

Al haberse vuelto vulnerable bajo el impacto de los cambios ambientales, el paisaje lacustre de Xochimilco constituye el único recuerdo de la ocupación tradicional del suelo en las lagunas de la cuenca de México antes de la conquista española.

Más allá del centro histórico, la expansión urbana de la actual Zona Metropolitana de la Ciudad de México ha crecido mucho más allá de la isla que ocupaba la capital, llenando casi todo el valle y engullendo por completo los restos de las chinampas de Xochimilco.

El cambio fue y es una parte importante de la historia de las dos zonas patrimoniales. Sin embargo, todos estos cambios no han afectado su estructura general e integridad funcional: la centralidad política, económica y religiosa del Centro Histórico de la Ciudad de México y el sistema tradicional de producción agrícola de Xochimilco. En ambas zonas el pasado y el presente son visibles de forma constante y simultánea. Los últimos hallazgos arqueológicos en el Templo Mayor azteca del Centro Histórico de la Ciudad de México contribuyen a la comprensión de la ciudad prehispánica.

Sin embargo, la integridad del Centro Histórico de la Ciudad de México y de Xochimilco es vulnerable a las amenazas derivadas de las condiciones geológicas del lugar. Las amenazas provienen principalmente de las presiones de desarrollo, los cambios de uso de suelo, el abandono y la contaminación. A pesar de estas amenazas, el inmueble mantiene todos los elementos para transmitir su Valor Universal Excepcional y ofrecer un testimonio de sus distintas etapas de desarrollo, en particular la convergencia de culturas durante casi siete siglos.

Las condiciones de autenticidad del Centro Histórico de la Ciudad de México se cumplen en gran medida si se considera que el diseño, los materiales, la mano de obra y la relación entre el paisaje y los edificios patrimoniales -representativos de diversas épocas, influencias y estilos arquitectónicos- son originales o se mantienen en un grado tal que guardan consistencia material y estructural. Además, la trama urbana de la zona sigue respondiendo al modelo colonial, que a su vez se basaba en la estructura de la capital azteca, lo que asegura el mantenimiento de la trama a lo largo del tiempo. El uso y la función se mantienen, aunque estas condiciones se ven amenazadas por la disminución del uso habitacional de los edificios históricos y otros usos que pueden comprometer los atributos identificados. Para mantener estas condiciones de autenticidad, se aplican medidas reguladoras y mecanismos de protección para garantizar el mantenimiento del uso y la función y el carácter del centro histórico a pesar de su evolución. Las políticas urbanas integrales avanzan para frenar el abandono del sitio y asegurar su revitalización.

Las chinampas son un sistema agrícola excepcional, basado en la combinación de factores ambientales y creatividad humana. Las islas creadas por el hombre en el lago poco profundo son uno de los sistemas agrícolas más productivos y sostenibles del mundo. Esta productividad, tanto en el número de cosechas que producen las chinampas al año como en la eficiencia por unidad de superficie sembrada, explica la gran capacidad que tuvo este sistema de trabajo intensivo para sobrevivir a lo largo de los siglos. El sistema chinampa está muy amenazado debido a la introducción de nuevas tecnologías agrícolas, la excesiva extracción de agua subterránea en la zona, el abandono, las presiones de desarrollo y la contaminación. Es necesario implementar políticas de conservación y manejo sustentable para asegurar que las condiciones del sistema chinampa no se erosionen aún más.

En México las autoridades de los niveles federal, estatal y local cooperan para identificar, proteger, conservar, restaurar y transmitir el patrimonio a las nuevas generaciones. Para el Centro Histórico de la Ciudad de México la responsabilidad a nivel federal recae en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y en el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), responsabilidad compartida con los gobiernos de la ciudad y de la demarcación. En el Centro Histórico se creó la Autoridad del Centro Histórico y el Fideicomiso Centro Histórico de la Ciudad de México para apoyar las actividades de conservación y gestión del Centro Histórico.

Xochimilco forma parte de un sitio cultural Patrimonio de la Humanidad, pero a nivel nacional es también un área natural protegida, lo que hace que intervenga en la gestión la Secretaría de Medio Ambiente, que actúa a través de la Comisión de Recursos Naturales del Gobierno del Distrito Federal.

Ambas áreas cuentan con Planes de Manejo. La aplicación sostenible de los instrumentos de planificación definidos y la asignación de recursos a la conservación y gestión son medios necesarios para garantizar la conservación del valor universal excepcional del bien a largo plazo. En el caso de Xochimilco, el gobierno de la ciudad de México publicó un decreto el 11 de diciembre de 2012, en el que se creó "La Autoridad en la zona del Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad en Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta". El sitio está siendo analizado de manera integral para identificar las acciones prioritarias en materia de manejo, conservación y regeneración del agua de manantiales y canales, recuperación de la zona de chinampas, terrenos en áreas adyacentes a los cuerpos de agua y como zona de protección de monumentos históricos, considerando la participación en los aspectos sociales, culturales, ecológicos y académicos.

 

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