ECONOMÍA


Economía de consumo en Armenia: Continúa el colapso

Bakú, 20 de noviembre, AZERTAC

El consumo es el principal motor de la economía armenia. La contribución del consumo al crecimiento del 7,6% del PIB en 2019 fue del 10,8%, del cual los gastos de consumo privado contribuyeron con el 9,3%. En 2019 el consumo de los hogares representó el 82,8% de los gastos. El gasto de consumo final de los hogares compensa en parte la baja formación bruta de capital y el déficit crónico de la balanza por cuenta corriente.

AZERTAC presenta un artículo del Centro de Análisis de Reformas Económicas y Comunicaciones de Azerbaiyán.

En Armenia el índice de actividad económica disminuyó un 9,8% en agosto de 2020, en comparación con el mismo período del año anterior. En octubre el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé una disminución del 4,5% del PIB para 2020. Las previsiones reflejan la caída de la mayoría de los factores de gasto del PIB. Se espera que el déficit del PIB en Armenia se amplíe hasta el -8,8% del PIB en 2020, según el FMI. Las recientes incertidumbres económicas, las inestabilidades políticas y las operaciones militares reducirían aún más el volumen de la IED en Armenia. La Unidad de Inteligencia Económica (EIU) prevé una disminución del 6% de la inversión fija bruta en relación con el PIB en 2020. Sin embargo, se prevé que la relación entre los gastos de consumo del gobierno y el PIB aumente un 13,4%, afectado principalmente por el conjunto de medidas de estímulo del gobierno en relación con el coronavirus. Los gastos de salud también suponen una carga considerable para el presupuesto, teniendo en cuenta las tasas de infección per cápita excepcionalmente altas de Armenia. Los recientes debates presupuestarios del Gobierno se centran principalmente en el aumento del gasto militar, que se espera que tenga un bajo efecto multiplicador fiscal en la economía.

Así pues, los demás factores de gasto no compensarían la reducción del principal motor de la economía armenia. Según la EIU (Economist Intelligence Unit), se prevé que la relación entre el consumo privado y el PIB disminuya en un 8,2% en 2020. Se prevé que los servicios disminuyan un 4,6%.

Los indicadores económicos de Armenia condicionan la disminución del consumo. La reducción de las remesas, los bajos salarios reales, las restricciones relacionadas con el virus, el desempleo, la suspensión de las empresas, la incertidumbre y el empeoramiento de las expectativas reducen el consumo de los hogares. Las operaciones militares en curso y la movilización de los recursos materiales y laborales del país para la guerra aceleraron esta reducción.

Con una relación del 11% del PIB, las remesas son un importante y más estable motor del crecimiento del PIB en Armenia y respalda el consumo privado. Esto demuestra la alta dependencia de la economía de factores externos.

Como resultado de los choques externos a raíz de la pandemia de coronavirus, las remesas en el primer semestre de 2020 disminuyeron en un 22% en comparación con el mismo período del año anterior. Dado que Rusia es la principal fuente de remesas, las entradas de divisas se ven muy afectadas por la dinámica de la economía rusa, que está expuesta a las fluctuaciones de la dinámica de los precios del petróleo.

El desempleo y el aumento de las tasas de pobreza provocan una disminución del consumo de los hogares. El FMI prevé que las tasas de desempleo en Armenia serán del 22,3% y el 21,1% en 2020 y 2021, respectivamente. El promedio de los salarios nominales mensuales en comparación con el mismo período del año pasado disminuyó un 2,6% en agosto de 2020. Según el Índice de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, el número de personas que viven en Armenia con ingresos diarios inferiores a 3,2 dólares es del 6,5%.

La reducción del consumo privado se manifiesta en diversos indicadores. En enero-agosto de 2020 las importaciones de productos agrícolas disminuyeron en un 12,4%. Las importaciones de vehículos disminuyeron en julio de 2020.

En enero-agosto de 2020, en comparación con el mismo período del año anterior, la facturación comercial disminuyó un 11,5%, 0,5 puntos porcentuales más que en enero-julio. Debido a la digitalización, la facturación de la caja registradora ha disminuido sólo un 2,5%. El volumen de los servicios, que también es un indicador importante para evaluar el consumo de los hogares, disminuyó un 10,8%.

La demanda en el mercado de la vivienda también está disminuyendo. El número de transacciones de apartamentos en Ereván se redujo en un 60% interanual en el segundo trimestre de 2020. Sin embargo, la reducción se moderó al 12% interanual en julio, apoyado por un aumento del 3% mensual en el stock de préstamos hipotecarios en julio.

En Armenia, el gasto sanitario de bolsillo es el más alto entre sus homólogos, con un 80% del gasto sanitario total, en contraste con el 32% de los homólogos de los mercados emergentes.

Se prevé que el indicador de crecimiento económico muestre cierta mejora en 2021, aunque condicionada a la prolongación de las operaciones militares y al aumento de los casos de coronavirus. Con las tendencias actuales, el principal impulsor del PIB en Armenia -el consumo de los hogares- no respalda las expectativas positivas.

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