Aniversario de la operación que erradicó el separatismo en Azerbaiyán
Bakú, 19 de septiembre, AZERTAC
Los movimientos separatistas que mantenían su presencia en la región tras la Guerra Patria no dejaron a Azerbaiyán otra alternativa que garantizar plenamente su soberanía en los territorios que le pertenecen, lo que convirtió en una necesidad inevitable la realización de una operación antiterrorista de carácter local.
Como resultado de las operaciones antiterroristas llevadas a cabo por el Ejército de Azerbaiyán entre el 19 y el 20 de septiembre de 2023, en apenas 23 horas y 43 minutos los separatistas armenios se vieron obligados a izar la bandera blanca. Tras esta exitosa operación, la bandera tricolor de Azerbaiyán fue enarbolada en Khankendi, Joyalí, Aghdere, y Asgaran, se aseguró de manera definitiva la soberanía y la integridad territorial del país.
El desfile militar solemne celebrado el 8 de noviembre de ese mismo año en la ciudad de Khankendi, con motivo del tercer aniversario del gran triunfo, se convirtió en símbolo de la Victoria nacional.
Con motivo del segundo aniversario de aquellos acontecimientos, AZERTAC examina el desarrollo de la operación antiterrorista y su significado histórico.

La necesidad de llevar a cabo una operación antiterrorista contra los remanentes de las fuerzas armadas armenias y de las formaciones armadas ilegales armenias estuvo determinada por diversos factores.
En contra de lo estipulado en la Declaración Trilateral firmada el 10 de noviembre de 2020, dichas formaciones armadas ilegales no fueron retiradas completamente de Karabaj, y, más aún, no se adoptaron medidas para su desarme o expulsión del territorio. Por el contrario, el Estado armenio, que se ocupaba de abastecer a estas formaciones, continuó trasladando armas y municiones a Karabaj. Al mismo tiempo, en las zonas situadas frente a las posiciones del Ejército de Azerbaiyán se intensificaban los trabajos de ingeniería y zapadores, aumentaba la actividad de grupos de reconocimiento y sabotaje, y se seguían colocando minas en distintas áreas, en particular en carreteras.
Las provocaciones del país vecino no terminaron ahí. El 2 de septiembre de 2023, el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyán, envió un mensaje de felicitación al régimen separatista con motivo del “aniversario” de la llamada “declaración de independencia de Nagorno Karabaj”. El 9 de septiembre se celebraron en la región de Karabaj de Azerbaiyán unas ficticias “elecciones presidenciales”. Los intentos de las fuerzas separatistas de formar un nuevo gobierno y el apoyo material y político brindado a las formaciones armadas ilegales evidenciaban la preparación de Armenia para provocaciones militares de mayor envergadura. Estos hechos demostraban que la cúpula político-militar del país agresor no había renunciado a sus pretensiones sobre Azerbaiyán, mientras que las “autoridades” títeres de la entidad ilegal se negaban a aceptar las propuestas de integración de la población armenia residente en la parte montañosa de Karabaj como parte de Azerbaiyán. Aunque habían transcurrido tres años desde la firma de la Declaración Trilateral que en la práctica representó un acto de capitulación, las provocaciones y actos terroristas continuaban, lo que no dejó otra opción que llevar a cabo la operación antiterrorista.
Había llegado el momento de poner fin a la insoportable situación creada por la parte contraria. Finalmente, el presidente y comandante en jefe, Ilham Aliyev, dio la orden a las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán, y el 19 de septiembre se iniciaron las operaciones antiterroristas de carácter local.

Las operaciones antiterroristas comenzaron el 19 de septiembre de 2023, alrededor de las 13:00 horas.El Ministerio de Defensa informó que, en el marco de las medidas adoptadas, la operación de alta precisión permitió destruir posiciones avanzadas y profundas, puntos de fuego de larga duración del Ejército armenio, así como equipamiento militar e instalaciones estratégicas.
El presidente y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Ilham Aliyev, consideró esencial que la operación se realizara sin causar daños a la población civil:
“Antes del inicio de la operación, reiteré a todas nuestras unidades militares la orden de proteger a la población armenia residente en la región de Karabaj y garantizar la seguridad del civismo. Se indicó que no se debían realizar ataques contra la infraestructura civil, mientras que la infraestructura militar debía ser destruida”.
Como resultado de las medidas adoptadas, más de 60 posiciones del Ejército armenio pasaron bajo control de las unidades azerbaiyanas, se neutralizaron más de 20 vehículos militares, más de 40 piezas de artillería, más de 30 morteros, 2 sistemas de misiles antiaéreos, más de 6 estaciones de guerra electrónica “Mortira” y otros medios militares. Se destruyó un número significativo de efectivos.
Durante la noche, el Ministerio de Defensa instó a deponer las armas en la zona de operaciones, pero este llamamiento no fue aceptado por la dirigencia político-militar armenia ni por las fuerzas armadas en la región montañosa de Karabaj, y el 20 de septiembre se reanudaron los combates. Ese día, las unidades de las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán capturaron como trofeos 6 vehículos militares “Ural” y 4 morteros pertenecientes a las formaciones armadas ilegales. Durante los enfrentamientos se tomaron más de 90 posiciones enemigas, varias alturas estratégicas, 7 vehículos militares, 4 morteros, 1 tanque, 2 vehículos de combate de infantería y una gran cantidad de armas y municiones.
Gracias al alto profesionalismo de las unidades del Ejército azerbaiyano que participaron en la operación, se destruyeron posiciones que los armenios habían construido y reforzado durante un largo período. La aplicación eficaz de tanques, BMP, BTR, sistemas de artillería, aviación militar, medios de guerra electrónica y vehículos aéreos no tripulados jugó un papel decisivo en el exitoso desarrollo de la operación.

Las unidades del Ejército de Azerbaiyán, tras avanzar en pocas horas hacia el interior del territorio enemigo en los ejes Aghdere–Asgaran, Khankendi–Khojavand, Sugovushan–Veng, Tezekend–Sirjavend y Khankendi–Joyalíí, cortaron todas las rutas de comunicación. Nuestros comandos especiales cumplieron con éxito la misión de controlar completamente las entradas y salidas del territorio en todas las direcciones.
Como resultado de estas acciones conjuntas, la dirección del régimen separatista y el mando de los remanentes del Ejército armenio se vieron obligados a izar la bandera blanca. El Ejército azerbaiyano, demostrando un alto profesionalismo y actuando en el marco del derecho internacional, sin atacar objetivos civiles ni privados, forzó la rendición de una agrupación militar de entre 15.000 y 18.000 efectivos en menos de 24 horas. Así, la operación antiterrorista logró desarmar por completo al ejército armenio ilegalmente desplegado en territorio azerbaiyano, se eliminó el régimen ilegal en Karabaj, se detuvo a los principales líderes separatistas y Azerbaiyán aseguró plenamente su soberanía estatal.
El presidente y comandante en jefe, Ilham Aliyev, expresó la importancia estratégica de la operación:
“La operación antiterrorista se llevó a cabo de manera muy exitosa y profesional, nuestros militares mostraron gran heroísmo. Aunque se dice que la operación duró 23 horas y algunos minutos, en realidad se completó en menos tiempo. Alcanzamos todas las posiciones planificadas, aseguramos todas las comunicaciones y tomamos todas las alturas; la capitulación de los separatistas era inevitable y, de no haberse rendido, habrían sido destruidos… La operación también fue un éxito desde el punto de vista militar y estratégico. Fue comparable a la liberación de la ciudad de Shusha. Todas las tareas fueron cumplidas, y así se puso fin al separatismo”.
Estas operaciones antiterroristas de carácter local, al contribuir de manera sin precedentes a la estabilidad y la paz en la región, han quedado para siempre en la historia como continuación de la gran Victoria y del triunfo en la Guerra Patria. La victoria segura de Azerbaiyán demostró una vez más que no es posible imponer ultimátums al país. Gracias a esta operación, el separatismo en Azerbaiyán fue erradicado, los remanentes de las formaciones armadas ilegales fueron desarmados y expulsados, se aseguró plenamente la soberanía de la República y se restableció el orden constitucional en todo el territorio.
Hoy, la bandera tricolor de Azerbaiyán ondea en todos los rincones de Karabaj y Zangazur Oriental —Jabrayil, Fuzuli, Zangilán, Gubadli, Kalbajar, Aghdam, Shusha, Hadrut, Lachín, Asgaran, Khojavand, Aghdere,Joyalí y Khankendi— simbolizando la plena recuperación de la soberanía nacional.

Actualmente se lleva a cabo con éxito el I Programa Estatal del Gran Retorno a los territorios liberados de la República de Azerbaiyán. En Karabaj y Zangazur Oriental, regiones que en el pasado fueron devastadas por formaciones armadas armenias, se están construyendo nuevos conjuntos residenciales e infraestructuras. La población llega a ciudades y aldeas florecientes, erigidas bajo un estilo contemporáneo.
Las regiones liberadas del dominio enemigo ahora respiran con libertad y se transforman en espacios ordenados, cuidados y visualmente atractivos, convirtiéndose en rincones revitalizados que enriquecen el paisaje de nuestro país.