Aumenta la popularidad de los baños turcos en Europa
Budapest, 16 de diciembre, AZERTAC
En las últimas décadas se observa en Europa un aumento del número de nuevos baños turcos, o hammams. Muchos lo asocian con el creciente flujo de inmigrantes procedentes de Oriente Medio. Sin embargo, las investigaciones muestran que cada vez más europeos locales se “aficionan” a este tradicional ritual, en su acepción positiva.
Es sabido que el baño turco no es solo un lugar para lavarse, sino también un ritual de purificación del cuerpo y el espíritu con siglos de historia. En un ambiente de vapor caliente, mármol y luz tenue, los visitantes se sumergen en una tradición que se remonta a la época del Imperio otomano. Hoy en día, solo en Estambul funcionan alrededor de 60 hammams que conservan las tradiciones históricas y la arquitectura original.
El procedimiento incluye un calentamiento gradual, enjuagues con agua tibia, una exfoliación corporal intensiva con un guante especial (“kese”) y el famoso masaje de espuma utilizando jabón natural a base de aceite de oliva. Este tipo de limpieza elimina las células muertas de la piel, abre los poros y acelera la regeneración celular. Tradicionalmente, los hammams son espacios públicos con áreas separadas o horarios distintos para hombres y mujeres. Tras los procedimientos, se recomienda a los visitantes descansar, tomar té y solo después abandonar el baño.
Los aficionados a este tipo de descanso aseguran que el hammam no es simplemente un procedimiento higiénico, sino, ante todo, una profunda recuperación psicológica. Teniendo en cuenta que la vida en Europa está marcada por el estrés cotidiano, no resulta sorprendente que los baños turcos gocen de una gran popularidad entre los habitantes del Viejo Mundo. En los últimos años se observa que nuevos establecimientos de este tipo están presentes en prácticamente todas las capitales de los países de la Unión Europea.