“Brain rot” o cómo no perder la capacidad de pensar profundamente
Bakú, 4 de noviembre, AZERTAC
“Brain rot” (“pudrición cerebral”) es uno de los términos más debatidos y preocupantes en Internet en los últimos años. La expresión incluso fue elegida por el Oxford Dictionary como una de las palabras del año. Este término se utiliza principalmente para describir el consumo excesivo y pasivo de información trivial y de baja calidad, presentada en forma de videos cortos o memes (contenido difundido rápida y ampliamente en línea o en entornos reales en forma de ideas, imágenes, videos, textos o acciones).
Según AZERTAC, “Bombombini Gusini”, “Ballerina Cappuccina”, “Cappuccino Assassino” y otros memes similares se han difundido rápidamente en las redes sociales. De acuerdo con los críticos, este tipo de contenido, que busca causar un impacto instantáneo pero superficial, no solo provoca una pérdida de tiempo, sino que también debilita la atención y las capacidades cognitivas. El fenómeno es especialmente común entre la Generación Z (nacidos entre 1997 y 2012) y la Generación Alfa (los nacidos posteriormente).
“Brain rot” vuelve pasiva la conciencia humana
Según la psicóloga Lamiya Ahmadli, el “brain rot” lleva a la pasividad de la conciencia. El cerebro humano se ve expuesto de manera continua a un flujo de información en forma de videos, publicaciones en redes sociales, etc.
“Esta información no pasa por una etapa de reflexión profunda. En tales condiciones, el cerebro pierde sus funciones creativas, reflexivas y críticas, y pasa a un modo pasivo que simplemente recibe información”, señaló.

La psicóloga añade que el “brain rot” también afecta la visión del mundo del individuo: los pensamientos se vuelven fragmentados, inconexos y de corta duración. En realidad, el cerebro está ocupado, pero no se desarrolla ni aprende. En pocas palabras, el “brain rot” es un concepto que expresa la decadencia mental del ser humano.
El “brain rot” es, en esencia, el estado de un cerebro saturado de información. La exposición continua a videos breves y sin sentido provoca que el cerebro funcione de manera superficial. Como resultado, el proceso de pensamiento se acelera, pero pierde profundidad.
Esto plantea una pregunta: ¿cómo mantener la claridad mental en medio de este flujo constante de información?
La respuesta es sencilla: hay que recuperar el hábito del pensamiento profundo y elegir conscientemente qué consumimos en Internet.