Científicos alemanes niegan la influencia de los hermanos en el carácter
Bakú, 25 de septiembre, AZERTAC
Científicos de Alemania han descubierto que la presencia de hermanos no afecta a la formación de los rasgos básicos del carácter. Sin embargo, las relaciones entre los hijos en la familia pueden determinar los papeles sociales en la edad adulta.
Recientemente está adquiriendo popularidad la idea de que el papel de hermana mayor en la familia forma un determinado tipo de personalidad. Una mayor responsabilidad, el deseo de complacer a todos, la capacidad de manejar muchas tareas a la vez y la dificultad para establecer límites son las principales características del llamado síndrome de la hija mayor. Investigadores de la Universidad de Leipzig (Alemania), dirigidos por Julia Rohrer, han averiguado si tener hermanos pequeños determina realmente la personalidad de una niña.
Según informa AZERTAC con referencia a medios de comunicación extranjeros, los expertos llevaron a cabo un metaanálisis de estudios que examinaron el impacto del género y el orden de nacimiento en la familia sobre la inteligencia y las habilidades no cognitivas. Los científicos analizaron datos del Reino Unido, Alemania y Estados Unidos y descubrieron que, en seis de cada diez casos, el hijo mayor de la familia tiene un coeficiente intelectual superior al de los hijos menores. Al mismo tiempo, ni el sexo ni el orden de nacimiento influyeron en cualidades como la extraversión, la estabilidad emocional, la benevolencia y la concienciación. Según los científicos, la formación de los rasgos de carácter tanto de la hija mayor como de los demás hijos depende principalmente del temperamento del niño y del estilo de educación familiar.
No obstante, la presencia de hermanos puede afectar al desarrollo de algunas habilidades sociales. Según los investigadores, el contacto estrecho con otros niños les permite desarrollar estrategias para relacionarse con los demás y probar distintos roles desde una edad temprana. Los hermanos suelen ser los primeros protectores, amigos, compañeros de juegos y, lo que es más importante, aliados frente a los padres. Pero también pueden ser los primeros críticos y competidores. Con el tiempo, los niños intentan distanciarse de los demás para encontrar su propio camino, por ejemplo, eligiendo una afición diferente a la de un hermano.
Además, la relación entre los niños de una familia afecta a sus preferencias y comportamiento en el futuro. Por ejemplo, los hermanos con poca diferencia de edad tienen más probabilidades de participar en competiciones, practicar deportes y elegir trabajos típicamente masculinos. Las mujeres que crecieron con hermanos tienen más probabilidades de elegir trabajos femeninos y dedicar su vida a la familia y los hijos.
Según los investigadores, el distanciamiento entre hermanos comienza en la adolescencia y alcanza su punto álgido cuando empiezan a trabajar y a formar una familia. Sin embargo, en la edad adulta suelen volver a acercarse a sus hermanos.