Congresista colombiano condena atrocidades de Joyalí
Bakú, 27 de febrero, AZERTAC
La verdad sobre el Genocidio de Joyalí fue el objeto de discusión en la Cámara de Representantes del Congreso de Colombia.
AZERTAC informa que Pedro Suárez, coordinador del grupo interparlamentario de amistad Colombia-Azerbaiyán, dedicó su discurso durante la ordinaria sesión plenaria de la Cámara de Representantes al genocidio cometido en Joyalí en 1992.
Al señalar que los acontecimientos que tuvieron lugar en Joyalí hace 33 años fueron una de las páginas más sangrientas y oscuras de la historia, el congresista calificó el asesinato sin piedad de 613 personas inocentes, entre ellas mujeres, niños, ancianos y jóvenes, por parte de las fuerzas armadas armenias esa noche, y la tortura grave de cientos de civiles, un acto inhumano de barbarie, y condenó estos actos sangrientos cometidos contra el amigo pueblo azerbaiyano.
En su intervención, el señor Suárez destacó que Colombia no permaneció ajena a esta masacre, este acontecimiento inhumano cometido en Joyalí y se solidarizó con el pueblo azerbaiyano para la conmemoración de una historia que no se debe repetir, que debe mantener en la memoria del mundo entero.
“Hoy nos unimos con el gobierno legítimo de Azerbaiyán y su intención de mantener una paz duradera con la República de Armenia y se espera que los esfuerzos de Azerbaiyán, de su gobierno legítimo se mantengan y logren mantener una paz que garantice el respeto por los derechos humanos de los actuales habitantes de Azerbaiyán”, declaró.
El discurso de Pedro Suárez también fue transmitido por el canal de televisión oficial del Congreso de Colombia. Puede acceder mediante el enlace.
Cabe destacar que en la noche del 25 al 26 de febrero de 1992, las fuerzas armadas armenias, con la participación del 366º Regimiento de Rifles Motorizados del ejército soviético, ocuparon la ciudad de Joyalí, sometiendo a la población local a un genocidio que resultó en la destrucción total de la ciudad.
Como consecuencia de este acto genocida, se violaron gravemente los derechos humanos fundamentales, así como las normas y principios del derecho internacional humanitario. Un total de 613 residentes de Joyalí, incluidos 63 niños, 106 mujeres y 70 ancianos, fueron asesinados de manera despiadada. Ocho familias fueron completamente aniquiladas, 25 niños perdieron ambos padres y 130 niños quedaron huérfanos de al menos uno de sus progenitores. Entre los heridos, 76 fueron niños y 487 personas resultaron gravemente heridas. De las víctimas fatales, 56 sufrieron métodos especialmente crueles, como ser quemados vivos, despojados de su cabello y sometidos a otras formas de tortura indescriptibles. Además, la suerte de 150 personas, entre ellas 68 mujeres y 26 niños, entre los 1.275 rehenes capturados, permanece sin esclarecerse hasta el día de hoy.
El asesinato masivo perpetrado en Joyalí constituyó una grave violación de diversas convenciones internacionales, tales como la Convención de Ginebra sobre la Protección de las Víctimas de Guerra, la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, la Convención sobre los Derechos del Niño, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, infringiendo gravemente el derecho fundamental a la vida.