Se cumplen 107 años de la liberación de Bakú de la ocupación
Bakú, 15 de septiembre, AZERTAC
El 15 de septiembre de 1918, el Ejército Islámico del Cáucaso llevó a cabo una importante misión de rescate, liberando Bakú de la ocupación dashnak-bolcheviques. Este acontecimiento permitió a la República Democrática de Azerbaiyán iniciar el proceso de construcción del Estado. Tres años antes, los hijos de Azerbaiyán habían extendido su mano de ayuda a sus hermanos turcos en Çanakkale, alcanzando la cima del martirio en esa tierra. Esta hermandad, heredada de nuestros antepasados, se enriqueció en los años siguientes y se convirtió en un factor clave en la historia de Azerbaiyán y Türkiye: una nación, dos Estados. El 15 de septiembre es un acontecimiento histórico importante y fuente de orgullo para el pueblo azerbaiyano.
En el 107.º aniversario de la liberación de Bakú de la ocupación dashnak-bolchevique, AZERTAC recuerda los principales hitos de aquella épocaş

Heroísmo del Ejército Islámico del Cáucaso y punto de inflexión en la historia de Azerbaiyán
Tras la retirada de la Rusia bolchevique de la Primera Guerra Mundial, junto con el ejército ruso, llegaron al sur del Cáucaso formaciones armadas armenias. Los militares rusos entregaban sus armas a estas bandas, que previamente habían derramado sangre en Anatolia, Borchali, la gobernación de Ereván, el sur de Azerbaiyán y el territorio del actual Estado de Azerbaiyán. El Consejo de Bakú, formado por elementos dashnak-bolcheviques, cometía atrocidades contra la población turco-musulmana. Ni el Comisariado del Cáucaso ni el Seim del Cáucaso pudieron prevenir el genocidio de los azerbaiyanos cometido en marzo de 1918.

Cuando el 28 de mayo de 1918 se proclamó la República Democrática de Azerbaiyán, Bakú estaba bajo control de fuerzas extranjeras, por lo que la capital se estableció temporalmente en Ganja. Tampoco se habían formado completamente las fuerzas armadas nacionales capaces de proteger la independencia del Estado. Los planes de países como Rusia, Gran Bretaña y Alemania sobre el sur del Cáucaso, y en particular sobre el petróleo de Bakú, complicaban aún más la situación regional. La independencia de Azerbaiyán no coincidía con los intereses de estos países.

Según el acuerdo firmado el 4 de junio de 1918 en Batumi con la República Democrática de Azerbaiyán, el Imperio Otomano se comprometió a ayudar al país. En medio de los ataques intensificados de los dashnak-bolcheviques, el ministro de guerra otomano, Enver Pasha, envió tropas bajo el mando de su hermano Nuru Pasha, formando así el Ejército Islámico del Cáucaso, que incluía las fuerzas armadas nacionales de Azerbaiyán. El 9 de mayo de 1918 Nuru Pasha llegó a Tabriz, y 11 días después alcanzó el río Aras; el 25 de mayo llegó a Ganja, donde la población recibió al ejército con gran alegría. Una de las primeras tareas del ejército fue eliminar los peligros existentes en Ganja, desarmar a los enemigos y garantizar la seguridad de la población local. La campaña militar atravesó Garmaryam, Kurdamir, Aghsu, Goychay, Salyan y Shamakhi.

Para impedir la entrada del Ejército Islámico del Cáucaso en Bakú, Rusia bolchevique firmó el 27 de agosto un acuerdo con Alemania. A cambio de una parte del petróleo de Bakú, Alemania se comprometió a impedir el cruce de las tropas otomanas por el río Kura. Sin embargo, esto no detuvo el avance del ejército salvador. En los combates por Bakú, soldados otomanos y azerbaiyanos lucharon codo con codo. La ciudad fue liberada el 15 de septiembre.

El 16 de septiembre se celebró en Bakú un desfile de las unidades militares otomanas y azerbaiyanas. Al día siguiente, el gobierno de Azerbaiyán regresó de Ganja a Bakú. Este evento quedó registrado en la historia de Azerbaiyán como una gran victoria y un triunfo de la hermandad turca. La ciudad fue liberada de las tropas dashnak-bolcheviques y la República Democrática de Azerbaiyán pudo consolidar su independencia.

Victorias del mundo təurquico que marcaron un punto de inflexión en la historia
En la gloriosa historia de los pueblos turcos se puede notar un rasgo común en los acontecimientos ocurridos en diferentes épocas y que terminaron en victoria: las victorias que se convirtieron en un punto de inflexión histórico también representan un triunfo de la justicia, la paz y la convivencia pacífica.
En la Batalla de Malazgirt, en agosto de 1071, los valientes selyúcidas derrotaron al ejército bizantino que desafiaba al mundo entero, abriendo así las puertas de Anatolia para los turcos. El sultán Mehmed II, al conquistar Estambul el 29 de mayo de 1453, trajo paz y estabilidad a la región.
La Batalla de Çanakkale, considerada la cúspide de la historia turca, cambió el curso de la Primera Guerra Mundial. Aunque la Entente buscaba tomar el control de los estrechos conquistando la capital otomana, Estambul, su plan no se concretó. La batalla, librada en condiciones desiguales, pasó a la historia como la victoria de Çanakkale. Los azerbaiyanos también participaron activamente en esta gloriosa victoria y alcanzaron la cima del martirio en Çanakkale.
Otra página gloriosa se escribió en la historia común turca del siglo XXI: la Victoria en Karabaj, lograda por el ejército de Azerbaiyán bajo el liderazgo del triunfante comandante supremo Ilham Aliyev. Armenia firmó un acto de capitulación, poniendo fin a la ocupación de 30 años de nuestros territorios.
Cabe destacar que, en la segunda década del siglo XXI, la historia se repitió. Si hace 106 años el Estado Otomano ayudó militarmente a sus hermanos azerbaiyanos, en 2020, durante la Guerra Patria de Azerbaiyán, Türkiye brindó apoyo político y moral. Desde las primeras horas del conflicto, Türkiye estuvo junto a Azerbaiyán. El presidente Recep Tayyip Erdoğan respaldó la causa justa de Azerbaiyán y declaró que Türkiye siempre ha estado y estará junto a Azerbaiyán. Así, el apoyo político y moral del líder turco y del pueblo turco desempeñó un papel crucial en la victoria obtenida en la Guerra Patria y evitó la intervención de fuerzas externas en el desarrollo de los acontecimientos.