Testigo del genocidio de Joyalí relata los hechos ocurridos en 1992
Baku, 25 de febrero, AZERTAC
La noche del 25 al 26 de febrero de 1992, formaciones militares armenias, con el apoyo del 366º regimiento motorizado del ejército soviético, atacaron Joyalí. En aquel momento yo era voluntario en el destacamento de autodefensa de Joyalí; les opusimos resistencia y hubo combates durante varias horas. Ellos avanzaban con tanques y artillería. Como no teníamos equipamiento militar, nos vimos obligados a abandonar la ciudad. En ese momento mi familia se encontraba en la aldea. Nos dirigimos hacia el bosque y permanecimos allí durante cuatro días. Allí volvió a producirse un enfrentamiento con los armenios. En aquel combate desigual nuestras fuerzas se agotaron. Una parte de la población fue tomada prisionera por los armenios. Entre ellos estaba mi familia, incluidos mis hijos.

Así recordó aquella noche en la que ocurrió el genocidio de Joyalí hace 34 años el residente de Joyalí, Shukur Bashirov, en una entrevista concedida a AZERTAC.
Shukur Bashirov calificó el genocidio de Joyalí como una de las tragedias más terribles del siglo XX y señaló que, tras la liberación de su familia del cautiverio, se trasladaron a la aldea de Gulabli, en el distrito de Aghdam. Actualmente vive en la localidad de Aghjakend, en el distrito de Goranboy:
“Junto con mi esposa y mis tres hijos nos establecimos en Naftalan hasta el año 2003. Ese año se puso en funcionamiento el primer asentamiento para refugiados en Goranboy —la localidad de Ashaghi Aghjakend— y nos trasladamos allí”.

Nuestro interlocutor afirmó que siempre creyó que los territorios serían liberados de la ocupación y que se haría justicia por Joyalí:
“La sangre de nuestros mártires no se derramó en vano. Expreso mis condolencias a las familias de los mártires. La venganza por Joyalí fue tomada. La justicia prevaleció. Algunos de los responsables de crímenes contra la población en Karabaj comparecieron ante los tribunales. Sarkisyan, Kocharyan, Ovanisyan y Balayan también deberían sentarse en el banquillo de los acusados. Confío en que en un futuro próximo reciban el castigo que merecen”.
Shukur Bashirov, quien ha visitado todos los territorios liberados de la ocupación, incluida Joyalí, subrayó que recuerda siempre con profunda gratitud la memoria de los mártires:
“La vida continúa, pero cada vez que voy a esas tierras, a Joyalí, me invade la emoción. Una persona construye su hogar y lo borran de la faz de la tierra, lo incendian. En aquel entonces tenía casas y tiendas que había construido, me dedicaba al comercio. Lo destruyeron todo, no quedó ni rastro. Ahora esperamos con impaciencia el día en que regresaremos a Joyalí”.