Un nuevo destino de esperanza y vida: REPORTAJE desde Kalbajar
Kalbajar, 24 de enero, AZERTAC
Nuestra visita a Kalbajar en esta ocasión coincide con el mes de enero. La nieve, que cubre todo con un manto blanco, añade una belleza especial a esta tierra de montañas. Mientras avanzamos hacia la ciudad de Kalbajar, contemplamos con orgullo los paisajes naturales que se despliegan a lo largo del camino: escarpadas rocas, montañas y valles cubiertos de una nieve inmaculada. Cada escena que vemos parece anunciar una nueva página de Kalbajar, llena de esperanza y vida.
Una perla en el regazo de las montañas: el nuevo Kalbajar
Así llegamos a la ciudad de Kalbajar, reconstruida de nuevo en el regazo de las montañas. Aquí ya no hay ruinas, sino un moderno espacio residencial que simboliza el renacimiento. Los nuevos edificios que se elevan parecen fundirse en armonía con la naturaleza. Se ha hecho posible el regreso de los habitantes de Kalbajar, que durante largos años vivieron como desplazados, al nuevo complejo residencial construido en su tierra natal. Hoy, aquí no solo se reconstruyen edificios, sino también las esperanzas, los recuerdos y el futuro.
En el complejo residencial construido en la ciudad de Kalbajar para 524 familias se han edificado seis edificios de cuatro plantas. Cada edificio cuenta con 27 apartamentos de dos, tres y cuatro habitaciones. Además, en el complejo se han construido 39 viviendas unifamiliares tipo townhouse de dos plantas, cada una con tres habitaciones. Cada detalle ha sido concebido pensando en la comodidad de los residentes y en los estándares de vida modernos.

Voces infantiles en los patios, sonrisas en las ventanas
Al pasear por el patio del complejo, se siente claramente que la vida ha regresado a estas tierras. Los residentes que miran por las ventanas y se cruzan con nosotros nos saludan con una sonrisa. En los rostros de todos se refleja tranquilidad y alegría. Los niños juegan con la nieve y sus risas rompen el silencio. Algunos van a la tienda, otros pasean al aire libre y otros conversan con los vecinos. En una palabra, la vida feliz ha regresado a Kalbajar.
En el patio nos encontramos con Telman Khudayarov, que regresa de la escuela de la mano de sus dos hijos. Con gran sinceridad nos invita a su casa. La conversación, que continúa alrededor de la mesa del té, refleja tanto el dolor de los años de desplazamiento como la alegría del regreso a la tierra ancestral.

“Nos fuimos llorando, regresamos con celebraciones”
Telman Khudayarov afirma que regresar a Kalbajar después de 32 años ha sido una gran alegría para su familia. Recordando aquellos días dolorosos de hace 32 años, relata: “Salimos de Kalbajar el 1 de abril de 1993 mi padre, mi madre, mis dos hermanas y yo en una situación muy difícil. Cerramos la puerta de nuestra casa con llave y nos fuimos. Nos instalamos en una residencia de ancianos en el asentamiento Gulustan de la ciudad de Ganja. Nunca habríamos imaginado que un día Kalbajar sería liberado de la ocupación y que regresaríamos aquí. Hoy, gracias al comandante en y a los mártires, vivimos en Kalbajar, hablamos, reímos y celebramos fiestas”.
Señala que nunca olvidarán los días amargos vividos durante los años de desplazamiento. Aunque su padre y su madre fallecieron con la añoranza de la Patria, hoy vive una vida feliz en Kalbajar junto a sus hijos: “Nos fuimos de Kalbajar llorando, regresamos con celebraciones y alegría. Cuando llegó el convoy del retorno, todos se abrazaban y lloraban. Había personas que no se habían visto durante años; cada una se había asentado en un distrito diferente. He regresado a Kalbajar con mi familia: mi esposa y mis tres hijos. Dos de los niños van a primer grado. Tenemos un apartamento de tres habitaciones. Las condiciones son excelentes. El Estado nos ha proporcionado vivienda y empleo. Todo está a un nivel muy alto. Vivimos días felices”.

Mientras habla de la nostalgia de los años de desplazamiento, de los recuerdos de su infancia y de la alegría actual, nuestro interlocutor se emociona: “Hasta 1993 crecí en Kalbajar, en un lugar llamado el barrio Gayabashi, en la calle Vidadi. A menudo voy y recorro mi calle de arriba abajo, recordando el pasado. Íbamos a pescar al río, nos bañábamos… Gracias a Dios, hemos vuelto a Kalbajar. A veces llevo también a los niños, vamos y lo vemos. Me emociono y les digo que crecí en esta casa. Grabo vídeos para que quede como recuerdo”.
La nueva historia del Kalbajar renacido
Según Telman Khudayarov, el deber de su familia es ofrecer a sus hijos una buena educación y criarlos como la generación que devuelva la vida a Kalbajar. Este deseo es, en realidad, el objetivo común de cada familia que hoy regresa a Kalbajar.
Kalbajar, en el regazo de las montañas, ya no es una ciudad que vive solo en los recuerdos. Al igual que la familia de Telman Khudayarov, los habitantes de Kalbajar que han regresado a su tierra natal están reviviendo aquí cada momento de la vida. Cada edificio construido, cada árbol plantado, cada risa infantil que se escucha y la alegría reflejada en los ojos son muestra del feliz futuro de Kalbajar. Hoy, Kalbajar escribe con gran orgullo una nueva historia de una ciudad renacida, uniendo la memoria del pasado con la esperanza del futuro.