Bakú se prepara para WUF13: soluciones urbanísticas sostenibles del arquitecto azerbaiyano
Bakú, 17 de febrero, AZERTAC
Hoy en día, el desarrollo urbano ha dejado de ser una cuestión de “agenda local” para convertirse en parte del discurso global. Bakú entra en una etapa en la que las decisiones relacionadas con la calidad del entorno urbano, su sostenibilidad e identidad dejan de ser un asunto exclusivamente interno de la capital. Estos pasos pasan a formar parte del diálogo mundial sobre el futuro de las ciudades en un contexto de presión climática, tensiones sociales y rápida urbanización.
En este contexto, la Campaña de Urbanismo de Azerbaiyán (AUC 2026) está creando una plataforma profesional y pública para preparar al país para la 13.ª sesión del Foro Urbano Mundial de la ONU (WUF13). No se trata simplemente de un ciclo de eventos, sino de un intento de generar una masa crítica de ideas y alianzas, desde la experiencia internacional hasta la reflexión sobre el tejido urbano histórico.
Según informa AZERTAC, el taller celebrado en Bakú en el marco de la AUC 2026 atrajo la atención tanto por su temática como por la autoridad de su director. Las discusiones, lideradas por el reconocido arquitecto Fakhreddin Verdiyev, no giraron en torno a “tendencias” abstractas, sino que se centraron en un enfoque honesto y profesional hacia el entorno urbano real.
En el taller se planteó una de las cuestiones más urgentes para las ciudades históricas: ¿dónde encontrar nuevos espacios públicos cuando las posibilidades de expansión están prácticamente agotadas? La propuesta del arquitecto fue concreta: utilizar las cubiertas. En el centro histórico, los techos no son solo la parte superior de los edificios, sino un activo urbano subestimado. Se debatió cómo pueden convertirse en parte del entramado ecológico de la ciudad y cómo, mediante conexiones seguras y pequeños espacios públicos, pueden fortalecer los vínculos sociales
Asociación: agenda global, responsabilidad local
Entre los principales socios del evento se encuentran el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (UN-Habitat), la empresa «Design Bureau» LLC y la Administración de la Reserva Estatal Histórico-Arquitectónica «Icherisheher».
Esta participación define varios niveles de responsabilidad para la campaña: el global (la agenda de desarrollo urbano sostenible), el profesional (soluciones de diseño y metodologías) y el patrimonial-cultural (el trabajo delicado con el entorno único de Icherisheher).
En la implementación práctica del evento desempeñó un papel importante el director de «Design Bureau», Fizuli Aliyev, quien garantizó el apoyo organizativo y profesional en las etapas clave de preparación.
En la intersección de estos niveles se está configurando hoy un “momento clave”: Bakú define cómo presentarse ante el mundo y qué lecciones podrán extraer otras ciudades de esta experiencia.
El enfoque del taller fue muy concreto: las cubiertas del centro histórico se analizaron no como una superficie técnica, sino como un recurso urbano infravalorado. A partir de escenarios reales, los participantes debatieron cómo los techos pueden integrarse en la estructura ecológica de la ciudad, fortalecer la cohesión social de los barrios —mediante la creación de espacios seguros, rutas y áreas para pequeñas comunidades— y al mismo tiempo cumplir con los requisitos de protección del patrimonio y preservación del perfil visual urbano.
De este modo, se definió un principio clave: la sostenibilidad en un entorno histórico no consiste en “añadir algo nuevo”, sino en la reutilización inteligente de lo existente, transformando las limitaciones arquitectónicas en oportunidades de diseño.
Calor, confort y vida cotidiana
A primera vista, el tema puede parecer simple: los techos en el centro histórico. Sin embargo, para Icherisheher se trata de una cuestión fundamental: ¿qué hacer en un entorno donde el espacio a nivel del suelo está densamente ocupado, cualquier intervención en fachadas y siluetas está estrictamente regulada y el confort de los residentes depende cada vez más del aumento del calor y la densidad urbana?
En estas condiciones, incluso la modernización cotidiana se convierte en una tarea compleja. Lo que en un barrio común se resuelve rápidamente, en una reserva histórica requiere aprobaciones, costes adicionales y compromisos, desde las instalaciones técnicas hasta la colocación de sistemas de aire acondicionado.
Por ello, Verdiyev propuso cambiar el enfoque del debate: en lugar de incrementar indefinidamente los medios técnicos de confort, buscar soluciones que reduzcan la causa misma del malestar. En este planteamiento, la cubierta no es solo “la parte superior del edificio”, sino un recurso existente que a menudo no trabaja en beneficio de las personas ni de la ciudad.
El taller demostró que los techos pueden transformarse en un “segundo nivel” cuidadosamente organizado, con sombra, ventilación natural y pequeñas zonas de descanso; espacios donde no solo se transite, sino donde realmente se pueda permanecer.
Para el público en general, la relevancia del tema también es evidente: el techo influye directamente en la temperatura interior de la vivienda. Cuando la parte superior del edificio se sobrecalienta, los residentes lo sienten a través del uso constante de aire acondicionado, facturas elevadas y una lucha continua contra el calor. Si la cubierta comienza a funcionar de otra manera —gracias a materiales adecuados, elementos de sombreado, vegetación y ventilación controlada— el microclima interior se vuelve más estable y confortable, y la tecnología deja de ser el único “salvavidas”.
Un pequeño paso, una gran señal
Es especialmente importante que el taller se mantuviera alejado de enfoques utópicos. En el centro histórico, cada solución debe ser sutil y responsable: accesos seguros, sistemas de drenaje, facilidad de mantenimiento y, sobre todo, protección del patrimonio y respeto al perfil visual de la ciudad.
En este sentido, el encuentro demostró que la modernidad no tiene por qué destruir la autenticidad; por el contrario, puede fortalecerla mediante la mejora de la calidad de vida de los residentes y una actitud cuidadosa hacia el entorno.
En la práctica, este taller se convirtió en uno de los “pequeños pero significativos” pasos en el proceso de preparación para el Foro Urbano Mundial (WUF13). Se habló de la ciudad no con el lenguaje de consignas, sino a través de problemas cotidianos que las personas sienten a diario: el sobrecalentamiento de las viviendas, la falta de sombra y de espacios “respirables”, la escasez de lugares para el descanso. Y se propusieron soluciones concretas, proporcionadas a estos desafíos.
El hecho de que el tema haya sido planteado por un arquitecto de tal nivel otorgó mayor credibilidad al debate: ya no se trataba de una idea abstracta, sino de oportunidades reales para hacer que el centro histórico de Bakú sea más cómodo y habitable, preservando al mismo tiempo su carácter y singularidad.