Charles Michel: “El arbitraje no es solo un mecanismo legal, sino también un símbolo de confianza, paz y supremacía del derecho”
Bakú, 24 de octubre, AZERTAC
El arbitraje y los métodos de resolución de disputas constituyen una de las invenciones más sabias y valiosas de la civilización humana. Se basan en el principio de resolver los desacuerdos no mediante la fuerza, sino a través de la voluntad y el acuerdo mutuo, demostrando confianza en la ley y el diálogo incluso en situaciones de conflicto de intereses.
Según informa AZERTAC, así lo declaró el expresidente del Consejo Europeo, Chrales Michel, durante su intervención en el evento internacional dedicado a la apertura del Centro de Arbitraje de Bakú.
Al referirse a la historia del arbitraje, Michel señaló: “El arbitraje se fundamenta en la voluntariedad y la confianza mutua. Permite que Estados, empresas y comunidades elijan a sus árbitros, definan las reglas y acuerden de antemano aceptar la decisión emitida. En otras palabras, es un sistema basado en la flexibilidad, la neutralidad y la profesionalidad. El árbitro es un arquitecto de la paz: construye puentes entre la ley y la empatía, reduce tensiones y lleva los conflictos al terreno de la razón y la justicia. El arbitraje nos demuestra que incluso los problemas más complejos y delicados pueden resolverse sobre la base del respeto, el pensamiento racional y los principios de justicia.
En el mundo actual, marcado por tensiones y divisiones, la existencia de una institución que encarne estos valores merece ser destacada, promovida y protegida. Sin embargo, no basta con crear un edificio o una estructura; también debemos formar su espíritu. La sociedad contemporánea atraviesa una profunda crisis de multilateralismo: la competencia y los conflictos entre grandes potencias, así como las tensiones económicas y políticas, debilitan los cimientos del sistema internacional. Como resultado, la confianza de ciudadanos, Estados y socios comerciales en las instituciones internacionales disminuye. La diplomacia se convierte cada vez más en una herramienta de confrontación, las relaciones comerciales se cargan de tensiones y los inversores pierden la confianza en el futuro.
El arbitraje ofrece a las partes, ya sean Estados, empresas o inversores internacionales, la posibilidad de resolver sus disputas en un entorno tranquilo, confiable y justo. A diferencia de la mediación o la conciliación, el arbitraje emite decisiones vinculantes con fuerza de sentencia, proporcionando claridad legal y estabilidad. A diferencia de los tribunales permanentes, el proceso arbitral es flexible: las partes pueden elegir a sus árbitros, establecer las reglas y gestionar el procedimiento de manera transparente, confiando en la imparcialidad del resultado.
En este sentido, el arbitraje no es solo un mecanismo legal, sino también un símbolo de confianza, paz y supremacía del derecho, concluyó Charles Michel.