Cuba: Parque Nacional Desembarco del Granma
Bakú, 30 de agosto, AZERTAC
El Parque Nacional Desembarco del Granma (PNDG) está situado en el extremo suroccidental de Cuba, y más concretamente en los municipios de Niquero y Pilón, en la provincia de Granma. La propiedad se encuentra dentro de la zona tectónicamente activa entre el Caribe y la Placa Norteamericana y conserva las terrazas calcáreas de Cabo Cruz en el extremo occidental de la Sierra Maestra. Una serie de estas terrazas elevadas se extiende desde 180 metros por debajo hasta 360 metros por encima del nivel del mar. La superficie total es de 32.576 ha, de las cuales 26.180 ha son terrestres y 6.396 ha marinas, respectivamente, con una zona de amortiguación terrestre de 9.287 ha.
Según el web sitio de la UNESCO, las terrazas calcáreas marinas se formaron por el levantamiento tectónico y las fluctuaciones del nivel del mar provocadas por el cambio climático del pasado. Su número y altura son tan notables como su buen estado de conservación. El paisaje poco alterado -y marino- ofrece un amplio espectro de fenómenos cársticos, como sumideros gigantes, acantilados, cañones y cuevas.
Las terrazas de Cabo Cruz forman un paisaje costero singular en Cuba y son el sistema de terrazas calcáreas costeras más grande y mejor conservado del mundo. Los imponentes y casi prístinos acantilados costeros que bordean el Atlántico occidental son un fenómeno natural extraordinario y un espectáculo de impresionante belleza. Junto con la diversa vegetación, mayoritariamente autóctona, los acantilados forman un extraordinario conjunto visual de formas, contornos, colores y texturas en un espectacular entorno costero.
Las terrazas marinas levantadas de la DPNG, y el continuo desarrollo de la topografía y los rasgos cársticos, son una ilustración de importancia mundial de los rasgos geomorfológicos y fisiográficos y de los procesos geológicos en curso. La DPNG presenta un relieve poco común formado por la combinación de movimientos tectónicos en la zona de contacto aún activa entre dos placas tectónicas y los efectos de los cambios pasados del nivel del mar en respuesta a las fluctuaciones climáticas. Las formas kársticas incluyen escarpes, acantilados, sistemas de cuevas, cañones fluviales y grandes sumideros conocidos como dolinas de los más diversos tamaños y formas.
Los límites de la DPNG abarcan el sistema intacto de terrazas de piedra caliza tanto en tierra como en el mar. Por lo tanto, la propiedad contiene toda una serie de fenómenos y características geológicas asociadas. También permite la conservación de valiosas especies vegetales y animales, tanto terrestres como marinas, algunas de las cuales están restringidas a la propiedad en su distribución global. El diseño de la parte marina y costera comprende el arrecife de coral de Cabo Cruz, así como los lechos de hierbas marinas y los manglares. El marco legislativo asegura una posición destacada para los parques nacionales en Cuba y un alto grado de protección.
A pesar de la naturalidad general de la propiedad, existen impactos localizados de la pasada tala en los bosques semicaducifolios al norte de las terrazas más altas, que se produjo entre 1940 y 1980 aproximadamente. Desde entonces, estas zonas se han recuperado de forma natural. Una antigua carretera forestal, canteras utilizadas antes de la inscripción y pequeñas parcelas agrícolas abandonadas están igualmente en proceso de recuperación.
Aunque está reconocida en la Lista del Patrimonio Mundial principalmente por su belleza paisajística y su geología, la DPNG también alberga notables valores de biodiversidad. Se han registrado más de 500 especies de plantas en lo que puede ser todavía un inventario incompleto. Alrededor del sesenta por ciento de las plantas conocidas son endémicas. Doce especies sólo se encuentran en la DPNG, lo que convierte a la propiedad en uno de los centros de endemismo floral de Cuba. La documentación de la fauna terrestre incluye 13 mamíferos, 110 aves, 44 reptiles y siete anfibios. El grado de endemismo de los reptiles y anfibios se sitúa en un notable 90%. Las zonas marinas albergan formaciones de coral, mientras que los manglares se encuentran a lo largo de las costas.
Dentro de la DPNG hay sitios arqueológicos dignos de mención, incluyendo cuevas ceremoniales y plazas de los habitantes indígenas originales. Numerosos sitios que contienen petroglifos, pictografías y artefactos dejados por los alfareros Taina, e incluso por las culturas preagrarias, anteriores a la alfarería, están repartidos por toda la propiedad. En la historia más reciente, en 1956, el barco "Granma" se embarcó aquí tras su viaje desde México, iniciando una cadena de acontecimientos que cambiaron la historia del país. El barco dio nombre a la provincia, a la propiedad y al parque nacional.
La propia existencia del parque nacional, explícitamente diseñada para excluir cualquier cambio realizado por el hombre en las terrazas y el paisaje, es una base sólida para el mantenimiento de los valores geológicos y estéticos de la DPNG. Los valores de la biodiversidad, sin embargo, requieren una atención activa ante el cambio climático previsto, las introducciones existentes y posibles de especies exóticas invasoras, los animales asilvestrados y la posible presión futura de las visitas. En el caso de la zona marina, relativamente pequeña, está claro que la integridad de los arrecifes y las praderas marinas y sus especies asociadas dependerá también de la gestión de la pesca y de la gestión de los residuos fuera de la propiedad.
La DPNG es una unidad del Sistema Nacional de Àreas Protegidas de la República de Cuba. Sobre la base de esfuerzos de conservación muy anteriores, que se remontan al menos a la década de 1970, la DPNG recibió el estatus de Parque Nacional en 1986 por Resolución Ministerial. Se convirtió en el primer parque nacional de la historia de la conservación en Cuba. En un principio abarcaba una zona más pequeña, pero posteriormente se amplió para abarcar lo que hoy es la propiedad del Patrimonio Mundial. Mientras se mantenga el fuerte estatus de conservación, las amenazas más importantes para el sitio, incluidos sus habitantes y personal, pueden ser los desastres naturales, como los huracanes y las inundaciones marinas.
Toda la propiedad es del gobierno, representado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA). La gestión de la DPNG corre a cargo de la Empresa Nacional de Protección de la Flora y la Fauna (ENPFF), que funciona bajo los auspicios del CITMA y es administrada por el Ministerio de Agricultura (MINAGRI). Además de la legislación aplicable a las áreas protegidas, la Ley de Medio Ambiente, el Decreto Ley sobre el Patrimonio Forestal y la Fauna Silvestre y las estipulaciones específicas relacionadas con las Evaluaciones de Impacto Ambiental constituyen el marco legislativo fundamental.
Desde la creación del parque nacional, la gestión se basa en planes periódicos quinquenales, que se aplican mediante planes operativos anuales. Estos últimos definen los programas y proyectos operativos. Los principales objetivos son la conservación del mantenimiento de la integridad de la DPNG, la cooperación con las comunidades adyacentes y dentro de la propiedad, y la promoción de formas responsables de turismo que permitan la visita, el recreo y la educación sin comprometer los valores de conservación.
Para hacer cumplir la legislación aplicable y alcanzar los objetivos de conservación, la DPNG cuenta con personal técnico, administrativo y de guardería formado. Hay una oficina central situada en Belic y cuatro centros secundarios distribuidos por todo el parque, así como una embarcación para las patrullas marinas. Es necesario garantizar la financiación de forma permanente para asegurar los puestos y cubrir los costes operativos.
La gestión se centra en la conservación, el uso público y la restauración del ecosistema en las zonas boscosas que se han visto afectadas por la tala y la agricultura en el pasado. El uso de los recursos locales dentro de la propiedad se produce sobre todo en las zonas marinas, en particular por parte de los residentes de la comunidad pesquera de Cabo Cruz, que está situada dentro de la DPNG. La pesca y la extracción de otros recursos marinos por parte de los usuarios locales y externos requiere un seguimiento para mantener los niveles de extracción en consonancia con la productividad.
Las especies exóticas invasoras suponen una amenaza especial, como es bien sabido en los entornos insulares. Algunas especies leñosas son un obstáculo para la regeneración natural de las zonas forestales degradadas. Si bien la gestión se ocupa de ello mediante un programa activo de viveros y reforestación, a la larga debe buscarse la reducción y, si es posible, la erradicación. En cuanto a las especies animales invasoras, incluidos los ejemplares de ganado asilvestrado, la situación parece manejable debido a las condiciones ambientales extremas, el relieve escarpado y la naturalidad de la propiedad, todo lo cual desalienta conjuntamente la colonización por parte de los invasores. Aun así, las especies invasoras requieren un seguimiento y, si es necesario, respuestas de gestión.
No cabe duda de que el potencial turístico de la DPNG supera el uso actual. Si bien esto constituye una oportunidad de financiación futura, también implica riesgos muy reales para la DPNG, por ejemplo en términos de infraestructuras, molestias y gestión de residuos.