La inteligencia artificial se une a la lucha contra el cambio climático
Bakú, 13 de noviembre, AZERTAC
La Inteligencia Artificial (IA) se está desarrollando activamente e integrando en los sistemas sanitarios, educativos e industriales de todo el mundo. La IA también puede convertirse en una herramienta importante para abordar uno de los problemas más acuciantes de nuestro tiempo: el cambio climático.
Muchas cuestiones, como la gestión de los recursos, la reducción de las emisiones de carbono o la investigación en energías renovables, serán mucho más fáciles de resolver gracias a la IA, informa AZERTAC con referencia a UN News.
En vísperas de la 28ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP28), prevista para finales de noviembre en Dubái, la ONU está explorando activamente cómo la inteligencia artificial puede ayudar a la comunidad internacional a hacer frente a los efectos del calentamiento global.
Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la capacidad de la inteligencia artificial para procesar grandes cantidades de datos está mejorando significativamente la modelización y predicción de los patrones del cambio climático, lo que puede ayudar a las autoridades nacionales a desarrollar estrategias eficaces de adaptación y mitigación.
Por ejemplo, un proyecto impulsado por la IA en Burundi, Chad y Sudán está analizando los cambios pasados en el medio ambiente para proporcionar predicciones de estos cambios en el futuro.
Otro ejemplo es la aplicación MyAnga, que ayuda a los pastores de Kenia a prepararse para la sequía utilizando datos de estaciones meteorológicas y satélites mundiales.
Además de predecir condiciones meteorológicas adversas, la inteligencia artificial también puede ayudar a preparar mejor a las comunidades para los desastres climáticos mejorando la precisión de las previsiones meteorológicas y utilizando sistemas de alerta temprana.
Este tipo de iniciativas tienen por objeto identificar las zonas de alto riesgo y poner en marcha planes de respuesta eficaces. Por ejemplo, en el caso de las zonas propensas a los corrimientos de tierras, estos mecanismos permitirán a las autoridades locales reducir los riesgos y garantizar la seguridad de las poblaciones vulnerables.
Aprovechar el poder de la inteligencia artificial también forma parte de la iniciativa pionera Alertas Tempranas para Todos del Secretario General de las Naciones Unidas. Lanzada a principios de este año, la iniciativa pretende garantizar que todos los habitantes de la Tierra estén protegidos frente a fenómenos meteorológicos, hídricos o climáticos peligrosos.
La inteligencia artificial desempeña un papel clave en la creación de mapas de calidad del aire. Hoy en día, ya existen muchas aplicaciones que permiten a los habitantes de las ciudades obtener información sobre los niveles de contaminación con la precisión de barrios e incluso vecindarios. De este modo, la IA puede contribuir a mejorar la salud pública.
Además, la inteligencia artificial contribuye a mejorar la planificación urbana, así como la gestión eficiente de los sistemas de transporte y los procesos de gestión de residuos, lo que mejora notablemente la calidad de vida en las ciudades.
En la actualidad, la industria mundial de la moda factura 2,4 billones de dólares y emplea a más de 300 millones de personas. Al mismo tiempo, la producción de ropa suele ir asociada a importantes emisiones de sustancias nocivas, al uso de enormes cantidades de agua y, en consecuencia, a importantes daños al medio ambiente.
Según la Alianza de las Naciones Unidas para la Moda Sostenible, sin cambios radicales en los procesos de producción y en los hábitos de consumo, los costes de la industria de la moda seguirán aumentando.
La inteligencia artificial puede ayudar a optimizar la producción, reducir los residuos y controlar el consumo.
La agricultura es otra industria de altas emisiones. Según el Informe de Evaluación del Cambio Climático de la ONU, es el sector responsable de cerca del 22% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
Sin embargo, el uso de la inteligencia artificial puede marcar la diferencia. A través de las redes inteligentes, la IA puede ayudar a equilibrar la oferta y la demanda de bienes, facilitando la integración de las energías renovables en los sistemas de suministro energético y reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles. La IA también puede ayudar a optimizar las prácticas agrícolas tanto en pequeñas explotaciones como en grandes empresas, reduciendo los residuos y minimizando el impacto ambiental en el entorno.