La Victoria histórica lograda en un solo día
Hoy se cumplen tres años de las medidas antiterroristas que pusieron fin al separatismo
Bakú, 19 de septiembre, AZERTAC
23 horas y 43 minutos: un periodo histórico que puso fin al separatismo en Garabaj y permitió a Azerbaiyán garantizar plenamente su soberanía estatal.
Las medidas antiterroristas de carácter local, iniciadas el 19 de septiembre de 2023 y prolongadas durante 23 horas y 43 minutos, se convirtieron en una de las páginas más importantes de la historia de Azerbaiyán. Durante la operación, las unidades del Ejército azerbaiyano rompieron las fortificaciones construidas a lo largo de muchos años, tomaron el control de posiciones y alturas estratégicas y neutralizaron la capacidad de resistencia de las fuerzas separatistas. Azerbaiyán restableció plenamente su soberanía estatal, puso fin al separatismo y garantizó su integridad territorial. La Bandera de Azerbaiyán fue izada en Khankendi, Joyalí, Aghdere y Khojavend.
AZERTAC repasa nuevamente el desarrollo y la importancia histórica de las medidas antiterroristas, recordando los principales acontecimientos de aquellas jornadas que transcurrieron en 23 horas y 43 minutos.

Los días en que se agotó la paciencia y maduró la decisión
En ocasiones, el inicio de un acontecimiento no debe buscarse en el día en que ocurrió, sino en los procesos que lo precedieron.
La Declaración trilateral firmada el 10 de noviembre de 2020 había creado una nueva realidad en la región. Sin embargo, pese a sus disposiciones, los remanentes de las Fuerzas Armadas de Armenia y los grupos armados ilegales armenios no habían sido retirados completamente de Garabaj. Tampoco se adoptaban medidas concretas para desarmarlos y expulsarlos del territorio.
Por el contrario, Armenia continuaba abasteciendo a los grupos armados ilegales y transportando a Garabaj armas, municiones y material militar. Frente a las posiciones del Ejército de Azerbaiyán se realizaban trabajos de fortificación, aumentaba la actividad de los grupos de reconocimiento y sabotaje y volvían a colocarse minas en territorios y carreteras.
Al mismo tiempo, las acciones de los dirigentes políticos de Armenia y de las fuerzas separatistas presentes en Garabaj agravaban cada vez más la situación.
El 2 de septiembre de 2023, el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, envió un mensaje de felicitación al régimen separatista con motivo del “aniversario” de la denominada “declaración de independencia de Nagorno-Karabaj”. Apenas unos días después, el 9 de septiembre, se celebraron unas supuestas “elecciones presidenciales” en la región azerbaiyana de Garabaj. Estas acciones no parecían fortuitas. Los intentos de las fuerzas separatistas de formar nuevas autoridades y el apoyo material y político brindado a los grupos armados ilegales demostraban que Armenia se preparaba para nuevas provocaciones militares.
Por una parte, los dirigentes político-militares de Armenia no renunciaban a sus reivindicaciones contra Azerbaiyán; por otra, las supuestas “autoridades” de la entidad separatista se negaban a aceptar las propuestas para la reintegración de los residentes armenios de la zona montañosa de Garabaj en la sociedad azerbaiyana.
Habían transcurrido tres años desde la firma de la Declaración trilateral. Sin embargo, continuaban las provocaciones y los atentados terroristas, mientras se mantenían las formaciones armadas ilegales. En esas circunstancias, era imposible que la situación siguiera como antes.

Comienza la operación, con la rapidez y la precisión como prioridades
Finalmente, el 19 de septiembre de 2023, aproximadamente a las 13:00, comenzaron las medidas antiterroristas de carácter local.
Cuando se difundieron las primeras informaciones, las unidades del Ejército de Azerbaiyán ya habían iniciado el cumplimiento de objetivos militares concretos. El Ministerio de Defensa comunicó que las posiciones de las formaciones de las Fuerzas Armadas de Armenia situadas tanto en la línea del frente como en profundidad, así como sus puestos de tiro permanentes, medios de combate e instalaciones militares, estaban siendo neutralizados con gran precisión. No obstante, la operación tenía otra dimensión importante: la clara distinción entre los objetivos militares y la población civil.
Antes de la operación, el presidente y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Ilham Aliyev, dio instrucciones estrictas a todas las unidades militares para proteger a la población armenia residente en Garabaj:
“Antes del inicio de la operación, impartí nuevamente instrucciones estrictas a todas nuestras unidades militares para que la población armenia residente en la región de Garabaj no se viera expuesta a ataques como consecuencia de las medidas antiterroristas y para que los civiles fueran protegidos. Se ordenó que tampoco se causara daño alguno a la infraestructura civil y que únicamente fuera neutralizada la infraestructura militar”.
De este modo, desde las primeras horas de la operación, la rapidez y la precisión ocuparon un lugar prioritario.

Las posiciones pasan bajo control
A medida que avanzaban las unidades del Ejército de Azerbaiyán, las líneas defensivas de la parte contraria eran quebradas rápidamente. Como resultado de las operaciones, más de 60 posiciones de combate de las Fuerzas Armadas de Armenia pasaron bajo el control de las unidades azerbaiyanas. También fueron neutralizados más de 20 vehículos militares, más de 40 piezas de artillería, más de 30 morteros, dos sistemas de misiles antiaéreos, cerca de diez estaciones de guerra electrónica “Martira” y otros medios militares. Asimismo, fue abatido un número considerable de efectivos.
Al caer la noche, el Ministerio de Defensa hizo un llamamiento para que las fuerzas contrarias depusieran las armas. De esta manera, se les ofreció la posibilidad de detener los combates y rendirse. Sin embargo, el llamamiento no fue aceptado.
Por ello, los combates se reanudaron el 20 de septiembre. Una vez más, las unidades del Ejército de Azerbaiyán cumplieron de forma consecutiva las tareas asignadas. Fueron capturados territorios minados, posiciones, equipos militares, armas y municiones. Ese mismo día, las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán se apoderaron de seis camiones militares “Ural” cargados con proyectiles de mortero y cuatro morteros. Durante los combates también fueron tomadas más de 90 posiciones, varias alturas de importancia estratégica, siete vehículos militares, cuatro morteros, un tanque, dos vehículos de combate de infantería y una gran cantidad de armas y municiones.
Aunque la escala de la operación se ampliaba, su objetivo permanecía inalterable: neutralizar la infraestructura militar ilegal y garantizar la seguridad y la soberanía de Azerbaiyán dentro de su propio territorio.

Fortificaciones levantadas durante años y el resultado de la operación
La parte contraria había construido durante años posiciones fortificadas. Sin embargo, la profesionalidad del Ejército de Azerbaiyán y la acción coordinada de sus diferentes tipos de tropas neutralizaron rápidamente su eficacia. El empleo coordinado de tanques, vehículos de combate de infantería, transportes blindados de personal, sistemas de artillería, aviación militar, medios de guerra electrónica y vehículos aéreos no tripulados influyó decisivamente en el resultado de la operación.
En pocas horas, los militares avanzaron en las direcciones Aghdere-Asgaran, Khankendi-Khojavend, Sugovushan-Veng, Tezekend-Sirkhavend y Khankendi-Joyalí, penetraron en las líneas de la parte contraria y garantizaron el control de las carreteras.
Una de las principales tareas asignadas a las unidades de fuerzas especiales consistía en controlar completamente las entradas y salidas del territorio. Esta misión también fue cumplida con éxito en todas las direcciones.
Las posibilidades de maniobra de las fuerzas separatistas ya se habían reducido considerablemente. Las “autoridades” del régimen separatista y el mando de los remanentes de las Fuerzas Armadas de Armenia izaron la bandera blanca como resultado de la acción conjunta de las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán.
De esta forma, en menos de 24 horas, el Ejército de Azerbaiyán cumplió todas las tareas militares asignadas. Con la rendición de una agrupación militar compuesta por entre 15.000 y 18.000 efectivos, cesó la actividad de las formaciones armadas ilegales en Garabaj.
Los remanentes del Ejército armenio emplazados ilegalmente en territorio azerbaiyano fueron completamente desarmados, el régimen ilegal separatista de Garabaj fue disuelto y sus principales cabecillas fueron detenidos. Azerbaiyán garantizó plenamente su soberanía estatal.

Se puso fin al separatismo
La rapidez y el resultado de las medidas antiterroristas fueron algunos de los aspectos destacados por el presidente y comandante en jefe Ilham Aliyev. El jefe de Estado declaró:
“La operación antiterrorista se llevó a cabo con gran éxito y profesionalidad, y nuestros militares demostraron un enorme heroísmo. Se dice que la operación duró 23 horas y varios minutos, pero, en realidad, concluyó en un periodo aún más breve. Alcanzamos todas las posiciones previstas, tomamos el control de todas las comunicaciones y de todas las alturas, y la rendición de los separatistas se volvió prácticamente inevitable. Si no se hubieran rendido, habrían sido destruidos…
La operación también fue muy exitosa desde el punto de vista de la ciencia militar. Fue similar a la operación de Shusha. Por supuesto, la operación de Shusha exigía una profesionalidad especial, pero esta también fue muy exitosa. Es decir, todas las tareas fueron cumplidas y, de este modo, se puso fin al separatismo”.

Una nueva página de la Victoria
Las medidas antiterroristas llevadas a cabo en septiembre de 2023 ocuparon un lugar particular en la historia de Azerbaiyán como continuación de la Gran Victoria alcanzada en la Guerra Patria. Sin embargo, la victoria no culmina únicamente con el izamiento de la bandera. Existe otra faceta de la verdadera victoria: el regreso a sus tierras de las personas que durante años añoraron sus lugares de origen.
Actualmente se ejecuta con éxito el Primer Programa Estatal sobre el Gran Retorno a los territorios liberados de la ocupación de la República de Azerbaiyán. Las transformaciones registradas durante los últimos años en Garabaj y Zanguezur Oriental demuestran que no solo se está reconstruyendo el mapa, sino también la vida misma.
En los territorios que en su día fueron devastados por las formaciones armadas armenias se levantan hoy nuevos asentamientos, se construyen carreteras e instalaciones de infraestructura y surgen ciudades y pueblos modernos. Las viviendas vuelven a iluminarse, se abren escuelas, se trazan calles y las personas desplazadas hace años de sus tierras natales regresan a sus hogares.
Así, aquellas 23 horas y 43 minutos se convirtieron en un periodo histórico que permitió a Azerbaiyán garantizar plenamente su soberanía estatal. Hoy, los resultados de esas 23 horas y 43 minutos pueden observarse en cada rincón de Garabaj. Allí se reconstruyen ciudades, pueblos, escuelas, carreteras y viviendas; en una palabra, renace la vida.