El hielo marino del Ártico alcanzó en septiembre su extensión mínima anual
Bakú, 16 de octubre, AZERTAC
En septiembre de este año, la extensión mínima del hielo marino del Ártico fue de aproximadamente 4,6 millones de kilómetros cuadrados. Se trata de la décima extensión más baja registrada por satélite, igual a la de 2008, 2010 y 2025.
AZERTAC informa citando a la publicación ScienceDaily que, según datos de la NASA y del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo de Estados Unidos, el mínimo anual se registró el 12 de septiembre.
La extensión del hielo marino del Ártico varía según la estación: en invierno, la cubierta de hielo se expande y suele alcanzar su máxima extensión en marzo, mientras que en verano se reduce hasta llegar a su mínimo en septiembre. Desde finales de 1978 se realizan observaciones satelitales continuas que muestran una disminución a largo plazo de la extensión del hielo marino.
Según los investigadores, entre 2007 y 2026, todos los mínimos estivales de septiembre se situaron entre los más bajos registrados por satélite. El mínimo absoluto se alcanzó en septiembre de 2012.
Al mismo tiempo, durante la última década, la extensión del hielo marino en septiembre ha experimentado variaciones relativamente menores en comparación con el drástico descenso observado en años anteriores. Las condiciones meteorológicas influyen en la extensión del hielo de cada temporada. En particular, un aumento de la nubosidad sobre el Ártico puede reducir la cantidad de luz solar que llega a la superficie del hielo y ralentizar su deshielo.
Los cambios afectan no solo a la extensión, sino también a la estructura de la cubierta de hielo. El hielo plurianual, que sobrevive a varias temporadas de deshielo, está siendo sustituido gradualmente por una capa más fina, que se forma en invierno y se fractura con mayor facilidad durante los períodos cálidos.
La tendencia a la disminución también se observa en invierno. En marzo de 2026, la extensión máxima del hielo marino del Ártico fue estadísticamente similar a la de marzo de 2025. Ambos valores se situaron entre los más bajos registrados por satélite.
Según las proyecciones científicas, para mediados del siglo XXI el océano Glacial Ártico podría experimentar al menos un verano prácticamente libre de hielo. Para vigilar la cubierta helada, los científicos utilizan satélites equipados con sensores pasivos de microondas. Esta tecnología permite distinguir el hielo marino del agua abierta a partir de las emisiones naturales de microondas y realizar mediciones independientemente de la cobertura nubosa.