Los Juegos Olímpicos valen 7.500 millones de dólares
Bakú, 26 de julio, AZERTAC
El 26 de julio, París acogerá la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París-2024, en cuya organización los franceses han gastado 7.500 millones de dólares.
AZERTAC informa que, por primera vez en la historia de los Juegos Olímpicos, la inauguración de los juegos no tendrá lugar en un estadio, sino en el corazón de París, lo que no sólo despertará interés y curiosidad, sino que también aumentará la preocupación por la seguridad de la ceremonia, que durará tres horas.
Los Juegos Olímpicos serán las primeras del periodo pospandémico y volverán a celebrarse ante espectadores después de las de 2016 en Río de Janeiro.
Por supuesto, la mayoría cree que los Juegos Olímpicos celebradas en París por la tercera vez tras los años 1900 y 1924, ya empezaron, aunque de forma traquila. Según ellos, el punto de partida era la decisión de Anne Hidalgo, alcaldesa de París y Amélie Oudéa-Castéra, ministra de deportes de bañarse en el río Sena aceptar así el desafío de actuar como animales experimentales para demostrar al mundo que el programa de diez años para limpiar el Sena, que ha costado a los contribuyentes franceses unos 1.500 millones de euros, ha dado por fin sus frutos. El baño en el río está prohibido desde 1923.
El único que no se ha arriesgado a meterse en el tan prometido baño en el Sena es el presidente francés, Emmanuel Macron.
En las vísperas de los Juegos, la prensa francesa les criticó, los expertos lo relacionan con el cambio de gobierno y a la ausencia de una coalición de gobierno formada. Y mientras más se acercan los Juegos Olímpicos, más disgustan a los franceses, aunque en realidad debería ser al revés. Pero lo peor para Macron y autoridades eran las quejas de propietarios de restaurantes. Uno de ellos se quejaba a los medios de comunicación sobre el descenso de ingreso preguntando: “¿Dónde están los turistas?” Otro habló de la obligación de cerrar la veranda por la causa de celebración allá la carrera ciclista, aunque faltaba una semana hasta la competición. En el distrito central Île de la Cité se prohíbe absolutamente el comercio. ¿Por qué? Demandas de seguridad. Algunas cierran el negocio y se van de París por un mes. Según el propietario de restaurante en la zona gris, en este momento la ciudad parece al desierto.
Incluso los títulos de prensa local hacen parecer que los Juegos son una molestia. El productor de equipamiento deportivo Le Coq Sportif, que es el principal proveedor de los uniformes de los deportistas franceses, retrasó dos días en la entrega. “Es una vergüenza total”, se refiere Le Figaro al director técnico de una de las federaciones. De momento, varios atletas franceses aún no han recibido sus trajes olímpicos.
Los atletas franceses quejan de la distancia entre la villa olímpica y las sedes tarda mucho tiempo, a veces hasta dos horas.
Los empleados de los medios de transporte, los bailarines que van a participar en la ceremonia de inauguración amenazan a realizar manifestaciones. Francia está rodeada por una red de ferrocarriles de alta velocidad. Se puede llegar a cualquier punto del país dentro de unas horas, pero si el transporte funciona. Sin embargo, si los ferroviarios se suman a las huelgas, se producirá un colapso del transporte.
La propia ceremonia de inauguración también está en peligro de ser interrumpida. Los artistas, mal pagados, están dispuestos a rebelarse. Los artistas quieren cobrar más por repeticiones no planificadas. De lo contrario, no acudirán al espectáculo, y probablemente los empleados del Comité Organizador de los Juegos tendrán que cantar y bailar.
De conformidad con la prensa francesa, el Sena todavía no está listo para el baño, a pesar del chapuzón de la alcaldesa en el río.
Según el periódico L´Equipe, el restaurante principal de la Villa Olímpica de París ha constatado la escasez de algunos productos alimenticios. Los atletas se quejaban de la insuficiencia de huevos y carne a la parrilla durante el desayuno. Tampoco están contentos de la rapidez de reposición de algunos productos.
Por supuesto, aparte de las actuaciones en los estadios, los Juegos Olímpicos son también una cuestión de impresiones para sus ciudades anfitrionas. Y París no parece ganárselas por el momento, sobre todo después de un artículo del diario británico Telegraph. El autor opina que la capital francesa no tenía realmente ninguna razón “turística” para querer organizar los Juegos Olímpicos, ya que es la ciudad más famosa y más popular del mundo, con 44 millones de turistas al año. En cambio, la publicación presenta los Juegos como una apuesta personal, si no obsesión, del presidente Macron, a quien, según la publicación, le persigue estos días una decepción tras otra.
Según el periodista del Telegraph, la ocupación hotelera en París está por debajo del periodo correspondiente del verano pasado, señala que las pérdidas previstas por Air France para el tercer trimestre del año se deben al escaso interés y a la poca disposición de los ciudadanos a viajar al lugar donde latirá el corazón de los Juegos.