Maravilla de España- La Mezquita-Catedral de Córdoba
Bakú, 23 de diciembre, AZERTAC
La Mezquita-Catedral de Córdoba (Patrimonio de la Humanidad desde 1984) es el monumento más importante de todo el Occidente islámico y uno de los más asombrosos del mundo. En su historia se resume la evolución completa del estilo omeya en España, además de los estilos gótico, renacentista y barroco de la construcción cristiana.
El lugar que hoy ocupa Mezquita-Catedral parece haber estado, desde antiguo, dedicado al culto de diferentes divinidades. Bajo dominación visigoda se construyó en este mismo solar la basílica de San Vicente, sobre la que se edificó, tras el pago de parte del solar, la primitiva mezquita. Esta basílica, de planta rectangular fue compartida por los cristianos y musulmanes durante un tiempo. Cuando la población musulmana fue creciendo, la basílica fue adquirida totalmente por Abderraman I y destruida para la definitiva construcción de la primera Mezquita Alhama o principal de la ciudad. En la actualidad algunos elementos constructivos del edificio visigodo se encuentran integrados en el primer tramo de Abderraman I.
La gran Mezquita consta de dos zonas diferenciadas, el patio o sahn porticado, donde se levanta el alminar (bajo la torre renacentista), única intervención de Abd al- Rahman III, y la sala de oración o haram. El espacio interior se dispone sobre un concierto de columnas y arcadas bicolores de gran efecto cromático. Cinco son las zonas en las que se divide el recinto, correspondiendo cada una de ellas a las distintas ampliaciones llevadas a cabo.
La propiedad de la Mezquita siempre ha estado ligada al Estado. Así lo comprueban distintos documentos que datan del siglo XIII, y que colocan al Ayuntamiento de Córdoba como “la institución pública más cercana, con la protección y conservación de este edificio de propiedad estatal”.
La quibla -muro orientado hacia La Meca en la mayoría de los templos musulmanes- mira hacia el río Guadalquivir. Probablemente porque las mezquitas de Damasco, de donde era Abderramán I, tienen a la ciudad de Mahoma al sur. Probablemente porque la orografía de la zona, al estar la ciudad inclinada hacia el sur y hacia el río, impediría otra orientación.
La torre del campanario se construyó rodeando los restos de Abderramán III en el siglo X. La edificación se llevó a cabo alrededor de los restos del alminar, que aún se puede ver, donde el monarca se encontraba enterrado.
“La Columna Uña” es una de las leyendas más conocidas de la Mezquita. Es una columna de mármol con una cruz tallada por un cautivo cristiano. Lo mágico de la historia es que el cautivo la forjaría con la uña.
Después de la edificación original, hubo tres ampliaciones. De esta forma se alcanzaron 23.400 metros cuadrados de Mezquita con 1.300 columnas en su interior.
Después de la reconquista católica, comenzó a convertirse a la Mezquita en iglesia. Se llevaron a cabo distintas modificaciones en la estructura del templo para adaptarla a los recintos católicos. El monarca Carlos I diría al respecto una frase lapidaria: "Habéis destruido lo que era único en el mundo y habéis puesto en su lugar lo que se puede ver en todas partes”.
El famoso Patio de los Naranjos era inicialmente un pórtico abierto para permitir la oración de los fieles, impartir clase y celebrar juicios. No fue sino hasta el siglo XIII cuando se plantaron los naranjos. En la actualidad hay 98 árboles de esta especie.
Se cree que Luis de Góngora podría estar enterrado en la capilla de San Bartolomé y sería vecino para la eternidad de Garcilaso de la Vega y de Pablo Céspedes.
Cerca de la columna del cautivo de la uña, hay una columna protegida por una mampara. La gente solía rascar la columna con una moneda y se desprendía un fuerte olor a azufre. La leyenda urbana decía que el soporte habría sido tallado en lo más profundo del infierno. La realidad es que todo se debe a una reacción química.
Franco, omnipresente, pretendía llevar la Capilla Mayor, el Crucero y el Coro a otra iglesia para devolver la Mezquita a los árabes por su ayuda en la Guerra Civil. La UNESCO, a través de la “Resolución de Córdoba”, impidió el traslado.
Después de Hiroshima, un monje jesuita japonés pidió semillas de los naranjos del patio de la Mezquita. Con ellas, creó un jardín dedicado a la paz en memoria de las víctimas de la bomba atómica.
En una esquina de la Mezquita, junto a la calle Torrijos, hay una pequeña estrella. La gente suele pasar delante de ella y tocarla, esperando que le conceda un deseo.
En la Mezquita hubo un pasadizo elevado que conectaba el recinto con el alcázar Omeya. Se construyó para que el califa pudiera ir a rezar sin ser visto por el pueblo. Fue derribado en el siglo XVII y, en el suelo, se han trazado marcas para mostrar su precisa ubicación.
En una de las columnas estaría tallado el aleph y, en esta columna confluiría la energía del Universo. Aún nadie la ha encontrado.
La tradición dice que las mujeres solteras que quieran dejar de serlo deben beber agua de la fuente de Santa María, en el Patio de los Naranjos y del caño que está más próximo al olivo.
En la Mezquita solía haber una cadena grande de oro colgando del techo. La cadena daba vueltas sobre sí misma. Ahora mismo mide poco y no llega al suelo, como solía hacerlo. Se dice que los obispos que ahí residían la cortaban cada vez que tenían que pagar arreglos, hacer compras, etc.
Dentro de las muchas imágenes católicas, hay una misteriosa pintura con el rosto de Jesucristo. Dicen que, si se mira fijamente a los ojos, Jesús hará una seña que indica que se le puede pedir un deseo.
Hay una escultura de un buey junto al púlpito de la Capilla Mayor. Cuenta la leyenda que representa a un hermoso buey blanco que fue utilizado, en tiempos musulmanes, para acarrear las columnas traídas para la obra. Al descargar la última de estas, cayó muerto. El dueño pediría a los constructores que no se olvidaran de su labor y, en su honor, se construiría la famosa escultura.
Se cree que existe un túnel que comunica la ciudad palatina de Medina Azahara con la Mezquita. El túnel aún no ha sido descubierto. Existen sin embargo varios túneles, pero no están preparados para el paso de personas.
En el Patio de los Naranjos hay unas piedras cuadradas de jaspe azulado. Aunque se creía que era la entrada a algún pasaje secreto, el sitio donde encarcelaban a los cristianos o un cementerio, la realidad es que se trataba de un depósito de agua.Azertacespanol.