Ministro de Economia: “El sector no petrolero y gasífero ya se ha convertido en la fuerza motriz de la economía de Azerbaiyán” ENTREVISTA
Ministro de Economia: “El sector no petrolero y gasífero ya se ha convertido en la fuerza motriz de la economía de Azerbaiyán” ENTREVISTA
Bakú, 11 de junio, AZERTAC
El ministro de Economía de la República de Azerbaiyán, Mikayil Jabbarov, concedió una entrevista a la Compañía Pública de Radio y Televisión İTV y a AZERTAC. A continuación, presentamos dicha entrevista.
– Señor ministro, el estado de la economía de Azerbaiyán es una cuestión que preocupa a todos los ciudadanos del país. De ello dependen nuestros ingresos, los puestos de trabajo, la vida cotidiana y los planes de futuro. Le agradecemos que haya dedicado tiempo a esta entrevista para la Televisión Pública y la Agencia Estatal de Información de Azerbaiyán sobre este tema.
– Muchas gracias.
– Azerbaiyán dispone de un volumen muy importante de reservas estratégicas de divisas y el nivel de deuda externa del país es extremadamente bajo. Esto proporciona al país inmunidad y resiliencia frente a influencias externas y perturbaciones económicas. Sin embargo, por otra parte, también se considera un potencial de desarrollo aún no aprovechado. ¿Qué perspectivas ofrece este enfoque económico a medio y largo plazo?
– Me gustaría responder a esta pregunta desde la siguiente perspectiva: “de dónde venimos y hacia dónde nos dirigimos”. Creo que, cuando hablamos de objetivos, ante todo nos preguntamos cómo queremos que sea la economía de nuestro país. La respuesta es que queremos una economía que, por una parte, se sustente sobre una sólida base financiera y que, por otra, esté diversificada; es decir, que no dependa de un único recurso natural —en nuestro caso, el petróleo y el gas— ni de un solo sector, sino que se apoye en una amplia gama de actividades económicas con fundamentos sólidos.
Por otro lado, si analizamos la cuestión desde la perspectiva de un economista, de una institución encargada de aplicar las políticas públicas o incluso de un ciudadano, probablemente el factor más importante para cada persona sea la capacidad de la economía para generar nuevos puestos de trabajo. Hablamos de oportunidades económicas que requieren un determinado nivel de conocimientos y competencias y que permiten acceder a una vida digna.
Naturalmente, surge entonces la siguiente pregunta: ¿cómo lograrlo? En muchas ocasiones hablamos del desarrollo del sector no petrolero como una prioridad. Sin embargo, evidentemente, no todos los sectores pueden ser prioritarios. Analizando nuestras fortalezas y debilidades, así como el factor tiempo, partimos de la necesidad de definir sectores prioritarios para la economía nacional, tanto en la industria como en el ámbito de los servicios.
¿Cuáles son nuestras oportunidades y cuáles nuestras limitaciones? Usted ya ha mencionado algunas de nuestras fortalezas. Gracias a la política aplicada con éxito durante muchos años por nuestro respetado presidente, Ilham Aliyev, Azerbaiyán ha logrado garantizar una sólida estabilidad macroeconómica y macrofiscal. Hoy en día, nuestras reservas de divisas y oro superan el volumen del producto interior bruto (PIB) del país. La evolución de los últimos años demuestra que, a pesar de todas las crisis y perturbaciones externas, la deuda externa del país sigue una tendencia descendente, mientras que las reservas continúan creciendo. Ese es el panorama general.
Por otra parte, el tamaño de nuestro mercado interno es limitado. En otras palabras, un modelo económico exitoso y sostenible no puede basarse exclusivamente en la demanda interna. Es imprescindible hablar de un modelo económico orientado a la exportación, y esa orientación exportadora no debe limitarse únicamente a la producción y exportación de bienes materiales. También implica la exportación de servicios prestados dentro del país. Un excelente ejemplo es el sector turístico o el sector de los servicios financieros y otros servicios profesionales, donde no solo se producen bienes, sino que también se ofrecen servicios que generan la entrada de divisas al país, es decir, que aportan ingresos.
Naturalmente, volveremos sobre esta cuestión más adelante. Para alcanzar estos objetivos se requiere toda una serie de elementos: una política estatal clara y estable, inversiones públicas y privadas, capital humano y competencias profesionales. Al fin y al cabo, cualquier economía se evalúa por su capacidad para producir bienes y servicios competitivos tanto en precio como en calidad. Especialmente en áreas donde no tenemos tradiciones ni conocimientos especializados, como el sector del petróleo y el gas, esto está clara y directamente relacionado con el saber hacer, la tecnología o el nivel de conocimientos y habilidades de nuestros ciudadanos, empresas y agentes económicos.
– Actualmente, ¿qué sectores y actividades predominan dentro del sector no petrolero y gasífero en el producto interior bruto? Usted ha mencionado el sector no petrolero y gasífero y la cuestión de los sectores prioritarios. Además de las actividades tradicionales, ¿qué otras áreas necesitan fortalecerse para garantizar la sostenibilidad del desarrollo económico? ¿Qué papel pueden desempeñar las inversiones en este proceso?
– Si volvemos a observar el panorama general, sería útil comparar nuestro punto de partida con la situación actual. Si analizamos la estructura de nuestra economía y del producto interior bruto en 2025, veremos que más del 71 por ciento de la economía del país, concretamente el 71,5 por ciento, corresponde al sector no petrolero. Esto significa que la participación del sector del petróleo y el gas es inferior al 30 por ciento.
Si retrocedemos veinte años, esa cifra no alcanzaba el 45 por ciento; se situaba en torno al 43,5–43,6 por ciento. Esto demuestra el camino recorrido y confirma que la política aplicada ha sido exitosa. Y ello a pesar de que, durante estos veinte años —como seguramente recordarán—, el país experimentó una importante perturbación derivada de una profunda devaluación, una de las más significativas de nuestra historia económica contemporánea.
A pesar de todo ello, la transformación de la estructura de la economía nacional ha tenido lugar en cierta medida. Sin embargo, ¿nos satisface plenamente el nivel alcanzado? No. Por eso surge la pregunta fundamental: ¿qué sectores consideramos motores y prioritarios?
Creo que la determinación de los sectores prioritarios, a la que me referí anteriormente, es un proceso inclusivo. En otras palabras, no se lleva a cabo a nivel de un único ministerio, sino mediante una acción coordinada de todo el Gobierno, incluyendo los mecanismos del Consejo Económico. Actualmente identificamos varios sectores como prioritarios y procuramos dirigir hacia ellos una mayor atención estatal, mecanismos de apoyo institucional e incentivos destinados a los emprendedores.
En primer lugar, destacaría la industria no petrolera. No es ningún secreto que el potencial industrial de cualquier país constituye uno de los pilares fundamentales de su resiliencia económica. En el caso de Azerbaiyán contamos con una serie de ventajas competitivas. Muchas de ellas también son aplicables a otros sectores, pero la particularidad de la industria radica en que, a diferencia del comercio, exige una visión a largo plazo. El período de recuperación de las inversiones es más extenso. Además, impulsa el desarrollo del conocimiento, las competencias profesionales, la tecnología, la ingeniería, la producción y la capacidad de comercializar productos y acceder a los mercados. En otras palabras, favorece actividades estrechamente vinculadas al capital humano y al know-how.
Entre las ventajas de Azerbaiyán destacan la estabilidad política, la estabilidad macroeconómica y macrofiscal, unos precios energéticos muy competitivos para la industria y una sólida infraestructura. Todos estos factores constituyen hoy fortalezas importantes de nuestro país.
Al hablar de la industria no petrolera y gasífera, también observamos un enorme potencial en el desarrollo del sector minero. Existen razones tanto naturales como históricas para ello. Desde el punto de vista natural, nuestro país posee abundantes recursos geológicos de gran importancia para la minería. Desde el punto de vista histórico, antes de nuestra Gran Victoria, la República de Azerbaiyán solo tenía acceso a una pequeña parte de sus reservas geológicas. La mayoría de nuestros recursos minerales —incluidos oro, cobre, plata y posiblemente minerales críticos— se encuentran en los territorios liberados de la ocupación.
Hoy, pese al poco tiempo transcurrido, ya podemos observar los resultados que este sector está generando. Somos muy optimistas respecto a sus perspectivas. Quisiera recordar asimismo que, de conformidad con la orden correspondiente firmada por el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, en abril de este año, la elaboración del proyecto de programa estatal para el desarrollo de la industria minera y la metalurgia —dos sectores estrechamente vinculados entre sí— se encuentra actualmente en su fase final.
También me gustaría mencionar la industria química. La razón principal es que el país dispone de una sólida base de materias primas derivada de la actividad del sector petrolero y gasífero. Esto crea condiciones favorables para una serie de actividades de alto valor añadido, como la producción de polietileno, polímeros, polipropileno y diversos productos derivados.
No podemos dejar de mencionar la agricultura. Se trata de una actividad tradicional para nuestro país y, como ya señalé, contamos con los conocimientos y las competencias necesarias en este ámbito. Además, desempeña un papel muy importante dentro de las exportaciones no petroleras. Por otra parte, en virtud del programa estatal recientemente aprobado por el presidente, este sector recibe apoyo regulatorio, inversiones de capital e infraestructuras por parte del Estado, al tiempo que atrae inversiones del sector privado. Aprovechamos las condiciones climáticas favorables de Azerbaiyán, su ubicación geográfica y los acuerdos comerciales vigentes, por lo que consideramos la agricultura una de nuestras áreas prioritarias.
En cuanto al sector de los servicios, es imprescindible destacar el transporte y la logística. No es ningún secreto que nuestro país se ha convertido en un importante centro de transporte regional. Se trata de un logro significativo. Teniendo en cuenta que Azerbaiyán no dispone de acceso directo a mar abierto, el hecho de que hoy se haya consolidado como un nodo estratégico tanto en el marco del Corredor Medio como de la ruta Norte-Sur no es fruto de la casualidad. Es el resultado de una política de largo plazo, y gran parte del valor potencial derivado de esta posición aún está por materializarse plenamente.
Ya he mencionado el turismo. Sin entrar en demasiados detalles, puedo señalar que existe un enfoque integral que abarca desde el aumento del número de visitantes extranjeros hasta el desarrollo de la infraestructura turística interna, de conformidad con las instrucciones pertinentes de la dirección del país.
Por último, me gustaría referirme a dos ámbitos que no considero sectores en sí mismos, sino condiciones fundamentales para el desarrollo económico. El primero es la digitalización, junto con las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y los centros de datos. Hoy ya no vemos la digitalización como un sector independiente de la economía, sino como una condición indispensable para el éxito de cualquier actividad económica.
El segundo ámbito es la energía. Lo subrayo deliberadamente no como petróleo y gas, sino como energía en sentido amplio. La energía constituye una condición esencial para prácticamente todos los sectores económicos y, desde esta perspectiva, también la consideramos una de nuestras prioridades estratégicas.
– Señor ministro, usted ha abordado el tema del desarrollo del sector no petrolero y de las distintas ramas de la industria. Los indicadores son realmente bastante elevados. Al mismo tiempo, también ha hablado de que esta producción aporta divisas al país, es decir, de su potencial exportador. ¿Qué es exactamente lo que queremos exportar más y hacia qué mercados? ¿Existe para el Gobierno, para el Estado, un objetivo que pueda considerarse un punto de inflexión o de despegue? Supongamos que alcanzamos ese punto: ¿significaría que ya hemos pasado a un nuevo nivel de desarrollo?
– Es una buena pregunta. Cuando analizamos las exportaciones, siempre procuramos examinar por separado las exportaciones de productos no petroleros y gasíferos. Esto se debe a que las condiciones relacionadas con el petróleo y el gas son bastante claras y transparentes. Es decir, tanto los volúmenes que pueden exportarse como los precios que se forman en los mercados internacionales son conocidos. Nuestra capacidad para influir en ambos factores mediante instrumentos de política económica es relativamente limitada.
En cambio, las exportaciones no petroleras constituyen un ámbito sobre el que el Estado puede influir directamente a través de políticas económicas adecuadas y mecanismos de apoyo. Existe además un tercer componente que a veces se pasa por alto en los debates económicos: la exportación de servicios. En realidad, se trata de un elemento muy importante. Ya he mencionado algunos ejemplos, como el turismo, los servicios profesionales y otros sectores similares.
Si observamos la dinámica reciente, veremos que durante los últimos seis años el país ha logrado prácticamente duplicar el volumen de sus exportaciones no petroleras. Esta tendencia de crecimiento continúa también este año. Durante los cuatro primeros meses del año en curso, las exportaciones no petroleras aumentaron más de un 17 por ciento. Se trata de una tasa de crecimiento considerablemente alta. Al mismo tiempo, siempre prestamos especial atención a la calidad de las exportaciones no petroleras, es decir, a la composición de los productos que las integran.
Como ya señalé, la resiliencia económica del país, que constituye nuestro principal objetivo, depende en gran medida de la ampliación de la gama de productos exportados. Asimismo, reviste especial importancia la expansión de la geografía de las exportaciones. No es ningún secreto que, en el comercio internacional, especialmente en el relacionado con productos no petroleros, todos los países aplican determinadas barreras arancelarias. Por ello, una gran parte de nuestras exportaciones se dirige a países con los que mantenemos acuerdos de libre comercio o acuerdos comerciales preferenciales. Esto se debe a que en el comercio con dichos socios no se aplican aranceles de importación recíprocos.
Si analizamos la situación actual, veremos que nuestros acuerdos de libre comercio se limitan a los países del espacio postsoviético. Si bien esto determina, por una parte, las oportunidades geográficas de nuestras exportaciones no petroleras, por otra constituye también un factor limitante. Por ello, damos prioridad a la ampliación de esta geografía mediante la firma de acuerdos comerciales preferenciales. Actualmente ya existe una dinámica positiva con países como Türkiye, los Emiratos Árabes Unidos y Pakistán en relación con determinados productos dentro del marco de estos acuerdos, y observamos un crecimiento de las exportaciones no petroleras hacia dichos mercados.
El segundo elemento está relacionado con los productos que el país es capaz de fabricar y, además, de producir de forma competitiva. Esta cuestión está directamente vinculada con el tema de los inversores y las inversiones que usted mencionó en su pregunta anterior. Cuando hablamos de inversiones, normalmente pensamos en inversores privados y, en particular, en inversión extranjera directa. Sin embargo, la realidad es que, en nuestras condiciones, el propio Estado constituye un inversor de gran magnitud.
En cuanto a los inversores privados, consideramos fundamental estimular sus inversiones porque no solo aportan capital. Si hablamos exclusivamente de recursos financieros, Azerbaiyán dispone de suficiente capital, como ya hemos señalado. Pero los inversores también aportan conocimientos, experiencia y competencias. Es decir, contribuyen a la producción de bienes que actualmente no se fabrican en nuestro país o permiten ampliar la producción existente y reducir sus costes mediante la incorporación de nuevas tecnologías y otros elementos similares.
Naturalmente, también existen desafíos. Como ya he dicho, siempre hablamos tanto de oportunidades como de retos. Entre las oportunidades figura el hecho de que nuestro país dispone de un entorno empresarial adecuado, una base legislativa sólida y, sobre todo, una trayectoria y una reputación muy consolidadas en las relaciones con los inversores. Esto está estrechamente relacionado con nuestra cooperación con las mayores empresas del sector energético desde la firma del Contrato del Siglo. Azerbaiyán siempre ha cumplido fielmente todos los acuerdos suscritos.
Sin embargo, también afrontamos determinados desafíos. Uno de ellos está relacionado, nuevamente, con el tamaño limitado del mercado interno. Por ello, debemos asegurarnos de que los inversores no trabajen únicamente para el mercado nacional de Azerbaiyán, sino que puedan utilizar el país como plataforma de producción para acceder también a los mercados exteriores.
Otro desafío es la disponibilidad de financiación. Cuando hablamos de inversiones solemos asumir que un inversor extranjero o una empresa aportan el cien por cien del capital necesario. En la práctica, esto no ocurre. La experiencia internacional demuestra que el capital propio de los accionistas representa únicamente una parte del volumen total de la inversión, generalmente entre el 30 y el 50 por ciento. El resto se obtiene mediante créditos en los mercados financieros internos y es precisamente con esos recursos con los que se financian las inversiones.
Por ello, factores como la disponibilidad de financiación, especialmente para el sector industrial, la existencia de créditos a largo plazo y unos tipos de interés adecuados adquieren una importancia fundamental. Desde esta perspectiva, siempre vinculamos el crecimiento de nuestro potencial exportador con nuestra capacidad para atraer inversiones privadas, razón por la cual este factor constituye una de nuestras principales prioridades. Seguimos constantemente esta evolución. La buena noticia es que la dinámica de las inversiones privadas continúa fortaleciéndose gradualmente.
En cuanto al propio concepto de un “salto exportador”, es importante comprender que no se trata de un proceso que pueda producirse de la noche a la mañana. Nuestro objetivo es trabajar simultáneamente en cuatro elementos clave: la calidad de los productos, el reconocimiento de dichos productos y el desarrollo de marcas sólidas, la fiabilidad de las conexiones de transporte y de los demás componentes logísticos, y, finalmente, como ya he mencionado, la disponibilidad de financiación. Porque la financiación es necesaria no solo durante la fase de inversión, sino también en las etapas de comercialización y exportación.
La balanza comercial de Azerbaiyán mantiene de forma constante un saldo positivo. En otras palabras, el valor de los bienes que exportamos a los mercados internacionales supera al valor de los productos que importamos. Esto proporciona al país una posición relativamente cómoda, contribuyendo tanto a la estabilidad del tipo de cambio de la moneda nacional como al mantenimiento de la estabilidad de precios. Si observamos la situación en la región, veremos que la elevada inflación y la depreciación de las monedas nacionales en muchos países no son consecuencia de superávits comerciales, sino precisamente de déficits comerciales. Desde este punto de vista, nuestro país cuenta con una base económica sólida y estable.
– Usted ha enumerado diversos instrumentos de apoyo. ¿Qué otros factores podrían proporcionar un impulso adicional para alcanzar los objetivos fijados? ¿Existe algún mecanismo de este tipo?
– Probablemente aún no hemos aprovechado plenamente algunos de los instrumentos de los que disponemos, ya que se encuentran en distintas fases de desarrollo. Un ejemplo es el concepto de las zonas industriales, que utilizamos para impulsar el desarrollo industrial del país y, en consecuencia, su potencial exportador. Asimismo, como ejemplo de inversión estatal, pueden mencionarse mecanismos institucionales tan importantes como la Zona Franca de Alat, especializada y orientada a la exportación.
Sin embargo, las inversiones públicas no se destinan únicamente a actividades que generan beneficios económicos directos. También incluyen inversiones en infraestructura social, seguridad y en el programa del “Gran Retorno”, desde la construcción de carreteras hasta viviendas para nuestros ciudadanos que regresan a los territorios liberados. Si volvemos a los factores que impulsan las exportaciones y el desarrollo industrial, consideramos tanto las zonas industriales como la zona de libre comercio instrumentos permanentes y seguimos trabajando para aumentar su eficiencia económica mediante la atracción de inversores.
Además, el Estado procura crear nuevos instrumentos en respuesta a las dinámicas cambiantes de la economía. Ya hemos hablado, por ejemplo, de la accesibilidad de la financiación y hemos mencionado los créditos bancarios. Actualmente estamos preparando una ampliación del mecanismo de subvención de las tasas de interés de los préstamos bancarios. No se trata de un instrumento nuevo para nosotros. Fue utilizado ampliamente por primera vez durante la pandemia de la COVID-19 y produjo resultados positivos. Hoy estamos retomando y ampliando este mecanismo. Nuestro objetivo es que no se aplique únicamente en los territorios liberados de la ocupación o en determinados sectores, sino de una manera más amplia.
La segunda cuestión que quisiera destacar se refiere a las medidas destinadas a compensar, reducir y estabilizar los costes logísticos y de transporte. Actualmente estamos estudiando activamente este tipo de medidas.
En cuanto al tercer asunto que se encuentra en discusión, todavía no se ha adoptado una decisión definitiva, aunque esperamos concluirlo con éxito. Todas las empresas contribuyentes disponen de cuentas especiales del IVA. De conformidad con la legislación vigente, estas cuentas tienen un carácter específico y diferenciado. Estamos analizando la posibilidad de permitir que los fondos depositados en ellas puedan utilizarse para efectuar otros pagos obligatorios al Estado, en particular las cotizaciones a la seguridad social. Si este mecanismo llega a implantarse, la necesidad de financiación adicional por parte de los empresarios disminuirá de manera natural, mientras que sus posibilidades financieras aumentarán. Esto permitirá destinar más recursos al desarrollo y la expansión de sus negocios.
Otro instrumento ya existente y que ha demostrado su eficacia son los mecanismos de promoción de inversiones. En el marco de estos mecanismos, los empresarios que invierten en sectores prioritarios definidos por el Estado reciben diversas exenciones fiscales y aduaneras para la importación. Además, como es sabido, en varias regiones del país, incluidos los territorios liberados y la República Autónoma de Najchiván, está en vigor un amplio paquete de incentivos y exenciones fiscales.
También quisiera señalar que uno de los instrumentos gestionados a través del Fondo para el Desarrollo Empresarial de Azerbaiyán consiste en la concesión de créditos preferenciales a los emprendedores. Evidentemente, no podemos cubrir por completo toda la demanda de financiación existente en el mercado, pero el volumen de apoyo es considerable. Cada año se conceden más de 200 millones de manats en este tipo de créditos. Estos recursos no se destinan a grandes proyectos, sino principalmente al apoyo de las pequeñas y medianas empresas.
En cuanto a los grandes proyectos, el Estado asume parte del riesgo de capital actuando como inversor y socio minoritario. También utilizamos activamente este instrumento.
Si hablamos específicamente del sector no petrolero, entre los proyectos que contribuirán al crecimiento de nuestro potencial exportador a corto y medio plazo destacaría la construcción de la planta siderúrgica de mineral de hierro de Dashkasan. Se trata de un proyecto de inversión de gran envergadura cuyo coste se estima en aproximadamente 2.000 millones de manats.
Siguiendo con el sector minero, también puede mencionarse el proyecto de explotación del yacimiento de Zod en los territorios liberados de la ocupación. Asimismo, cabe destacar un proyecto destinado a duplicar la producción de aluminio con respecto a los niveles actuales. Además, varios otros proyectos se encuentran actualmente en una fase activa de ejecución.
Otro elemento importante está directamente relacionado con la energía verde. Como es sabido, la transición energética en nuestro país avanza con bastante éxito. Gracias a las inversiones de empresas extranjeras ya se han construido y están en funcionamiento dos grandes centrales eléctricas. Se trata de una planta solar de 230 megavatios construida por Masdar y de un parque eólico de 240 megavatios desarrollado por ACWA Power.
Actualmente también se está ejecutando en los territorios liberados el proyecto «Shafag», con la participación de bp, SOCAR y otros inversores. Estos proyectos no solo contribuyen al suministro energético interno, sino que también permiten reducir el volumen de gas natural utilizado para la generación de electricidad, ampliando así las capacidades exportadoras del país.
Asimismo, en el futuro vemos a Azerbaiyán no solo como productor de energía, sino también como un centro energético regional, es decir, un nodo energético de importancia estratégica. Y no nos referimos únicamente a la energía verde. En la actualidad también se están desarrollando proyectos concretos en el ámbito de la energía convencional, incluida la infraestructura petrolera y gasífera.
– En la actualidad, la producción de petróleo está disminuyendo. Es cierto que, bajo la influencia de determinados procesos geopolíticos, los precios están aumentando, pero se supone que este incremento tiene un carácter temporal y coyuntural. Sin duda, la importancia de este sector para Azerbaiyán sigue siendo muy grande. Por ello, todos se preguntan: ¿cuáles son las perspectivas del sector del petróleo y el gas?
– Gracias. Es, sin duda, una cuestión muy importante. En primer lugar, porque el sector petrolero y gasífero sigue desempeñando hoy un papel fundamental en nuestra economía. Como ya he señalado, representa alrededor del 30 por ciento del producto interior bruto (PIB), una cifra muy significativa. Por otra parte, también desempeña un papel clave en la formación de los ingresos del país. Esa es la realidad desde una perspectiva estrictamente económica. Sin embargo, también es evidente que durante muchas décadas este sector no ha tenido una alternativa real. Al diseñar nuestra política económica debemos partir de una premisa clara: reconocer la importancia del sector del petróleo y el gas, pero sin vincular nuestro desarrollo a las fluctuaciones de los precios de estos recursos en los mercados internacionales. La solución pasa por garantizar la sostenibilidad de la economía.
En cuanto a nuestras reservas de hidrocarburos y a los procesos que tienen lugar en esta industria, el pico de producción petrolera se alcanzó hace dieciséis años. Fue en 2010, cuando el país produjo alrededor de 51 millones de toneladas de petróleo. A modo de comparación, en 2025 esta cifra fue de 27,7 millones de toneladas. Es cierto que durante este período la producción de gas natural ha aumentado considerablemente. Sin embargo, si analizamos la situación en términos de valor económico, estos factores no son completamente intercambiables. En las nuevas circunstancias actuales, dividiría nuestra estrategia en este ámbito en dos grandes direcciones.
La primera consiste en que Azerbaiyán sigue disponiendo de importantes reservas de petróleo y gas. Se pondrán en marcha nuevos proyectos y se garantizará una explotación estable y sostenible de los existentes. Continúan activamente los trabajos para iniciar la producción de gas profundo en el yacimiento Azeri-Chirag-Gunashli, el desarrollo a gran escala del yacimiento Absheron, el inicio de la producción en el yacimiento Babek, la ejecución de la segunda fase de desarrollo del yacimiento Umid, la explotación de los importantes recursos de los proyectos Bahar y Gum-Deniz, así como el desarrollo del proyecto Garabaj.
Esta es una de las dimensiones de la cuestión. Por ello, nuestro país seguirá siendo durante muchos años e incluso décadas un productor y exportador fiable de petróleo y gas.
Por otra parte, no debemos olvidar que hasta ahora la extracción de petróleo y gas en el país se ha realizado mediante métodos tradicionales. Las técnicas no convencionales de extracción que han surgido en la última década aún no se han aplicado en Azerbaiyán, aunque actualmente están siendo objeto de estudio. Nuestro país dispone de recursos adecuados para ello. Entre SOCAR y varios socios extranjeros ya se han firmado memorandos de entendimiento y acuerdos marco en este ámbito.
Sin embargo, quisiera subrayar especialmente un aspecto: al planificar nuestra economía y nuestros ingresos, debemos considerar estos proyectos simplemente como una bonificación adicional. Incluso si no llegan a materializarse, nuestra línea estratégica principal seguirá siendo la construcción de una economía diversificada, capaz de producir bienes competitivos en numerosos sectores. Debemos considerarlos un valor añadido; aunque no se concreten, alcanzaremos nuestros objetivos fundamentales.
La segunda dimensión de nuestra estrategia consiste en no perder las tradiciones centenarias, los conocimientos, las competencias y las posiciones que nuestro país ha consolidado en los mercados regionales e internacionales en este sector. Precisamente por ello puede observarse que la actividad de nuestra principal empresa energética, SOCAR, se ha expandido cada vez más hacia los mercados internacionales y se desarrolla de manera más activa.
Si nos remontamos a hace dieciocho años, la entrada en el mercado energético de la hermana Türkiye y la posterior transformación de SOCAR en el mayor inversor energético del país, propietario de una de las refinerías más modernas, del único complejo petroquímico, de terminales logísticas y de infraestructuras estratégicas de transporte por oleoductos, marcaron el inicio de esta estrategia de largo plazo y constituyen una demostración tangible de su éxito.
Hoy, sin embargo, SOCAR adquiere participaciones en proyectos internacionales no solo en el ámbito de las infraestructuras de procesamiento, sino también en actividades de exploración y producción. Este año se han puesto en marcha proyectos de inversión en los Emiratos Árabes Unidos y, por primera vez, en el continente africano, concretamente en un importante yacimiento de Costa de Marfil. Asimismo, se ha asegurado la participación en un proyecto de producción de gas en Israel, y esta actividad continuará desarrollándose.
Consideramos que nuestra base de recursos, nuestra experiencia en extracción, los conocimientos especializados y el papel que desempeña Azerbaiyán en la escena internacional crean todas las condiciones necesarias para ello.
No debemos olvidar que actualmente suministramos gas natural a 16 países del mundo, contribuyendo así a su seguridad energética. Especialmente en períodos geopolíticamente sensibles como el actual, este factor incrementa aún más la importancia de nuestro país. Y realizamos esta actividad no por motivos filantrópicos. Estamos compensando la disminución gradual de los ingresos obtenidos tradicionalmente a través de la exportación de recursos producidos en Azerbaiyán mediante una actividad inversora cada vez más intensa en mercados internacionales. A cambio, una empresa cuyas acciones y derechos patrimoniales pertenecen íntegramente al Estado genera dividendos para el país.
Se trata de una dirección estratégica específica, y podría citar numerosos proyectos exitosos en este ámbito. El más reciente es la adquisición de la empresa Italiana Petroli, una gran estructura con una cuota cercana al 35 por ciento del mercado italiano, propietaria de dos refinerías y de varios miles de estaciones de servicio. Esta política continuará.
Asimismo, cabe destacar la firma de un acuerdo entre Uzbekneftegaz y bp para el desarrollo conjunto del yacimiento de Ustyurt en el hermano Uzbekistán. Es decir, se trata de una actividad permanente y en constante expansión.
Por otra parte, como ya he mencionado, debemos aprovechar de forma más activa las oportunidades que ofrece la infraestructura de transporte y transporte de hidrocarburos existente en el país. En la cuenca del Caspio, donde se encuentra Azerbaiyán, los recursos petroleros y gasíferos no pertenecen únicamente a nuestro país, sino también a nuestros vecinos, y en este ámbito contamos con amplias posibilidades de cooperación.
Actualmente, tanto el petróleo producido en Turkmenistán como el extraído en Kazajistán se transportan a través de la infraestructura de Azerbaiyán hacia los mercados internacionales. Naturalmente, esto constituye un componente importante del Corredor Medio, refuerza la conectividad de las infraestructuras energéticas y contribuye a la actividad de nuestra flota, nuestros puertos y todo el sistema de transporte nacional.
Por ello, contemplamos el futuro del sector petrolero y gasífero de Azerbaiyán con optimismo. Simplemente considero que ya no debemos percibir esta actividad únicamente como una industria del petróleo y el gas, sino de forma más amplia, como parte integral del sector energético en su conjunto. Las formas de consumo de energía por parte de las personas, las empresas y las industrias están cambiando, y nosotros también debemos estar preparados para esa transformación.
Hace algún tiempo se aprobó la decisión de construir una nueva refinería de petróleo, probablemente uno de los mayores proyectos de inversión emprendidos en nuestro país en los últimos años. Esperamos que su construcción concluya en un plazo aproximado de cinco a seis años. Será una refinería totalmente moderna y plenamente adaptada a las exigencias actuales.
No se trata únicamente de cumplir los estándares industriales y medioambientales más avanzados, sino también de responder a los requisitos contemporáneos desde el punto de vista del modelo de negocio. La instalación producirá no solo combustibles líquidos, sino también productos petroquímicos de nueva generación. Actualmente, SOCAR, con el apoyo del Estado y bajo la coordinación de la comisión gubernamental correspondiente, ya ha iniciado la ejecución de este proyecto.
– Señor ministro, en los últimos tiempos los términos que más se escuchan son digitalización e inteligencia artificial. Se trata de una tendencia mundial y, naturalmente, Azerbaiyán no se queda al margen de este proceso. ¿Qué nuevas oportunidades abren la digitalización y la inteligencia artificial para el Estado, la economía y los emprendedores? ¿Y qué desafíos generan? En particular, ¿cuál es la visión del Estado azerbaiyano en este ámbito desde la perspectiva del capital humano y los recursos humanos?
– Como ya he señalado, la digitalización está dejando de ser un sector independiente de la economía para convertirse en un elemento de alfabetización fundamental para toda la economía y para todos los actores económicos. Se está transformando en una condición indispensable.
Podemos tomar como ejemplo a las empresas líderes que operan con éxito en cualquier sector, ya sea en el mercado nacional, regional o global. En ámbitos como la energía, el transporte, la producción industrial o la agricultura, es imposible encontrar una empresa líder que haya logrado mantener o fortalecer sus posiciones sin recurrir a la digitalización y a las herramientas de inteligencia artificial. Por ello, el enfoque de esta cuestión debe basarse en la comprensión de que esta transición ya se ha producido y se está implementando con éxito en las actividades cotidianas de nuestros agentes económicos, es decir, de nuestras empresas y emprendedores.
Consciente de esta realidad e incluso anticipándola en cierta medida, el Estado aprobó en diciembre de 2025 el correspondiente programa estatal de la República de Azerbaiyán: el Programa de Apoyo al Desarrollo de la Economía Digital. Se trata de una iniciativa realmente interesante. Si me lo permite, no entraré ahora en todos sus detalles. Sin embargo, quisiera mencionar un ejemplo concreto.
Uno de los proyectos previstos por este programa consiste en la elaboración e implementación, durante 2026, de hojas de ruta para la transformación digital de 15 empresas seleccionadas.
¿Qué significa esto y por qué hago especial hincapié en ello? Porque queremos demostrar de forma práctica a las empresas exitosas que ya operan en el mercado hasta qué punto la incorporación de soluciones digitales permite aumentar los ingresos y los volúmenes de producción, reducir los costes y generar efectos económicos positivos.
Por otra parte, usted ha mencionado la inteligencia artificial y los centros de datos. Efectivamente, Azerbaiyán está llevando a cabo una actividad coordinada en esta dirección. Como saben, en virtud de la correspondiente orden del presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, y bajo la dirección de la primera vicepresidenta del país, se creó el Consejo para el Desarrollo Digital, al que se han asignado una serie de tareas estratégicas. Uno de los proyectos prioritarios en los que trabajamos actualmente es precisamente el desarrollo de centros de datos necesarios para la aplicación de la inteligencia artificial.
Por un lado, Azerbaiyán aspira a cubrir sus propias necesidades internas. Y no estamos hablando únicamente de la economía. Muchos de los servicios que hoy se prestan a nuestros ciudadanos también incrementan la demanda de capacidad de almacenamiento y procesamiento de datos. Dado el rápido desarrollo de este sector, podemos afirmar con confianza que tanto las capacidades como las necesidades aumentarán año tras año e incluso mes tras mes.
Sin embargo, Azerbaiyán también dispone del potencial necesario para convertirse en exportador de estos servicios hacia los países vecinos. Esto es posible gracias al clima de inversión estable al que me he referido anteriormente, al acceso a energía fiable y competitiva en términos de costes —teniendo en cuenta que una gran parte de los gastos operativos de los centros de datos corresponde precisamente al consumo eléctrico— y, finalmente, a la conectividad de las telecomunicaciones. Considero que esta será una de las áreas de crecimiento más rápido en los próximos años.
Como resultado lógico de varias reuniones celebradas por el presidente durante el Foro Económico Mundial de Davos en enero de 2026 y durante la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero del mismo año, y sin querer adelantar anuncios prematuros, puedo decir que, gracias al trabajo intensificado desde comienzos de este año y que ya se encuentra en su fase final, en los próximos meses se anunciarán oficialmente nuevos centros de datos desarrollados junto con reconocidos socios tecnológicos internacionales, algunos de ellos entre los más prestigiosos del mundo, incluidos proyectos destinados específicamente a la aplicación de la inteligencia artificial.
Asimismo, continúa avanzando con éxito el desarrollo y la utilización de infraestructuras de supercomputación. Hoy observamos que la creciente demanda de organismos estatales y empresas privadas supera incluso las capacidades técnicas del superordenador actualmente disponible en el Ministerio de Economía. Y esta es una excelente noticia, porque demuestra que la utilización de soluciones basadas en inteligencia artificial está creciendo rápidamente en nuestra economía, en el sistema científico y educativo, en la administración pública, en la prestación de servicios sanitarios, en la regulación de las actividades fiscales y aduaneras, así como en numerosos otros ámbitos.
Finalmente, el último y quizás más importante elemento de esta cuestión está relacionado, una vez más, con el capital humano. Porque la transformación digital, el desarrollo de aplicaciones basadas en inteligencia artificial, la mejora de la eficiencia de los negocios existentes o la creación de nuevas áreas de actividad exigen una cooperación mucho más profunda entre nuestro sistema científico y educativo, nuestras universidades y las instituciones académicas asociadas en el extranjero.
–Sr.ministro, para el Estado azerbaiyano la transición de la economía hacia la digitalización también significó una lucha contra la economía sumergida. Recordamos que hace algunos años se promovieron diversas iniciativas en esta dirección. ¿Qué resultados se han conseguido, cuál es la situación actual y existen nuevos planes en este ámbito?
– Sí, en la lucha contra la economía sumergida hemos utilizado y seguimos utilizando soluciones digitales, y considero que continuaremos haciéndolo en el futuro. Estas herramientas desempeñan un papel muy importante, especialmente en el ámbito analítico, tanto para la detección temprana de infracciones como para su prevención y para la realización de análisis basados en datos.
El criterio más preciso para evaluar los resultados obtenidos en esta dirección son los ingresos fiscales, es decir, la evolución positiva de la recaudación tributaria y aduanera. Por otra parte, cuando hablamos de economía sumergida, probablemente recuerde que prestamos una atención especial a la cuestión del empleo informal, es decir, a los ciudadanos que trabajaban sin contrato laboral y quedaban fuera del sistema de protección social. Se trata de una cuestión muy importante tanto para garantizar los derechos de los ciudadanos al alcanzar la edad de jubilación como para asegurar que el Estado pueda organizar adecuadamente su protección social.
Quizás el proyecto más exitoso en este ámbito haya sido el mecanismo de exención del impuesto sobre la renta para las personas físicas empleadas en los sectores no petrolero y no estatal, que estuvo vigente durante siete años, entre 2019 y 2025 inclusive. Los resultados superaron las expectativas.
Así, durante esos siete años, el número de contratos laborales permanentes formalizados en el país aumentó en promedio en más de 70.000 al año. Naturalmente, en ello influyeron también el crecimiento económico y la expansión de la actividad empresarial, por lo que resulta difícil determinar con exactitud qué parte de esos más de 70.000 contratos anuales —o casi 500.000 contratos durante siete años— se debió al crecimiento económico y cuál a la salida de actividades de la economía informal. Sin embargo, está claro que una parte significativa de este resultado fue consecuencia directa de la reducción de la economía sumergida.
Durante el mismo período se observó un fuerte incremento tanto de los ingresos tributarios como de las contribuciones a la seguridad social y, paralelamente, aumentó el salario medio en el país. Si tuviera que resumir la situación de la economía sumergida, diría que consideramos que su volumen se ha reducido de manera significativa en los sectores tradicionales de la actividad económica.
No obstante, el problema aún no está completamente resuelto. Y sí, las soluciones digitales seguirán siendo uno de los principales instrumentos que utilizaremos junto con los mecanismos de regulación y administración estatal.
Como ejemplos pueden citarse las facturas electrónicas, la fiscalidad electrónica, la firma electrónica, así como plataformas como DOST, Servicio ASAN y myGov. Hoy en día estas herramientas ya no sirven únicamente para facilitar los trámites y aumentar la comodidad de los usuarios; también funcionan como filtros administrativos que previenen operaciones informales y actividades fuera del marco legal.
Es posible que en algunos casos utilicemos determinados instrumentos sin prestar suficiente atención a sus funciones secundarias o terciarias. Sin embargo, precisamente estas capacidades adicionales son las que contribuyen a reforzar la transparencia, mejorar el control y reducir los espacios para la economía sumergida.
– Usted ha hablado de los indicadores macroeconómicos correspondientes a los primeros cuatro meses de este año. ¿Cuáles son las expectativas para el conjunto del año?
– Actualmente disponemos de los datos correspondientes a los cuatro primeros meses del año. No se trata de un año ordinario. Me refiero a que hasta finales de año pueden producirse cambios significativos, especialmente en los mercados energéticos y también en los mercados de fertilizantes y metales, que dependen de ellos. Todos estos son productos que Azerbaiyán produce y exporta.
Por otra parte, resulta muy difícil prever con antelación la evolución de la producción agrícola durante el resto del año. Como es sabido, la crisis en el golfo Pérsico influye no solo en los precios y el suministro de petróleo y gas, sino también en los costes, los volúmenes de producción y el abastecimiento de fertilizantes. Desde esta perspectiva, hacer previsiones para el conjunto del año es una tarea compleja.
Creo que también puede existir cierto impacto relacionado con las expectativas inflacionarias. Y aquí no me refiero tanto a la inflación interna de Azerbaiyán como a las tendencias globales asociadas a la inflación del dólar.
En cuanto a nuestras cifras y a la situación actual, observamos que el crecimiento registrado durante los cuatro primeros meses fue inferior a lo previsto principalmente debido al aplazamiento de varios proyectos estatales. Algunas obras de construcción vinculadas a inversiones públicas se ejecutarán en una etapa posterior.
Por ello, la dinámica observada durante este período muestra una fuerte contracción en un único sector: la construcción. Quisiera subrayar especialmente que esta disminución está relacionada principalmente con proyectos de construcción financiados por el Estado y no con la construcción privada. En otras palabras, comprendemos este proceso, conocemos sus causas y sabemos qué medidas deben adoptarse para corregir la situación. Esto constituye una de las bases de nuestro trabajo conjunto con las demás instituciones del bloque económico y financiero.
En todos los demás segmentos del sector no petrolero observamos crecimiento. Por el contrario, el sector del petróleo y el gas registró una disminución durante los cuatro primeros meses del año. En términos generales, quisiera destacar que el sector no petrolero ya se ha convertido en la principal fuerza motriz de nuestra economía. Esto quedó claramente demostrado también en los resultados de 2025.
Si analizamos un período más amplio, el crecimiento medio anual entre 2021 y 2025 fue del 6 por ciento, mientras que entre 2022 y 2025 se situó en el 5,7 por ciento. ¿Con qué comparamos estas cifras? Con dos referencias principales. En primer lugar, con el crecimiento económico mundial, que fue del 2,9 por ciento. En segundo lugar, con los países en desarrollo, donde la cifra alcanzó el 3,8 por ciento. En los países de renta media-alta, el crecimiento durante ese mismo período fue del 3,9 por ciento.
Por lo tanto, si comparamos estos indicadores con nuestro crecimiento del 5 al 5,7 por ciento, podemos afirmar que el ritmo de expansión del sector no petrolero es plenamente satisfactorio y responde a nuestras expectativas.
También me gustaría mencionar los sectores que presentan los mayores ritmos de crecimiento. Este año destacan especialmente los resultados de la industria no petrolera. Durante los cuatro primeros meses, el sector de la información y las comunicaciones creció cerca de un 9 por ciento. La industria no petrolera registró un crecimiento del 7,8 por ciento, el transporte del 4,5 por ciento y el comercio del 3,7 por ciento. Son tasas de crecimiento sólidas y saludables.
Hasta finales de año centraremos nuestros esfuerzos en eliminar las causas ya identificadas para reactivar la actividad del sector de la construcción, tanto en el ámbito público como en el privado.
La crisis tampoco ha dejado al margen al sector turístico. Existen consecuencias evidentes y debemos reconocer objetivamente que el ritmo de crecimiento de este sector se ha desacelerado. Resulta difícil hacer previsiones al respecto. Probablemente dependerá menos de la situación interna de nuestro país que de la evolución de la situación regional en su conjunto.
Sin embargo, en los demás sectores aspiramos a acelerar el crecimiento y no vemos obstáculos significativos para ello. Quisiera recordar una vez más que el rápido aumento de las exportaciones no petroleras continúa, y que durante los cuatro primeros meses del año el crecimiento superó el 17 por ciento. Consideramos este resultado como una señal muy positiva.
Tampoco es un secreto que los elevados precios del petróleo y del gas observados durante los últimos tres meses tendrán igualmente un efecto favorable. A menudo tendemos a identificar los ingresos con las tasas de crecimiento económico. Existe una relación entre ambos factores, pero no siempre coinciden plenamente.
El modelo que ha proporcionado éxito a Azerbaiyán durante las últimas décadas se ha basado en destinar la mayor parte de los ingresos extraordinarios a la acumulación de reservas. Estas reservas —las del Fondo Estatal del Petróleo y las del Banco Central— junto con los mecanismos de protección frente a shocks externos, garantizan la estabilidad macroeconómica y macrofiscal del país.
Los territorios liberados constituyen un excelente ejemplo de ello. Para el presupuesto estatal representan una nueva y significativa dirección de inversión y gasto. Sin embargo, desde el punto de vista económico, no consideramos estos recursos como un gasto, sino como una inversión. Porque, a largo plazo, esta inversión servirá para el retorno de nuestros ciudadanos, la recuperación de la actividad económica y la reconstrucción de los territorios.
Si no dispusiéramos de estas reservas, no podríamos cubrir de manera rápida y eficaz los gastos adicionales que surgen en el presupuesto estatal mediante recursos procedentes del Fondo Estatal del Petróleo y de otras reservas.
– Sr.ministro, continuemos con este tema. Actualmente está en marcha el proceso de reincorporación de Garabaj y Zanguezur Oriental a la vida económica de Azerbaiyán. ¿Qué aportará esto a nuestra economía?
– Es una buena pregunta. La responderé, pero antes permítame exponer mi visión sobre este asunto.
Porque no creo que este retorno tuviera únicamente objetivos económicos para nosotros. El retorno y la ejecución de estas inversiones constituyeron, en el mejor sentido de la expresión, una idea nacional. En mi opinión, como Estado vivimos durante años con este objetivo y trabajamos para alcanzarlo. Lo logramos gracias a la política aplicada por nuestro estimado presidente, Ilham Aliyev, a nuestro glorioso Ejército y a nuestro pueblo.
Desde el punto de vista económico, la cuestión se plantea de la siguiente manera: ¿en qué secuencia deben realizarse las inversiones y el proceso de reconstrucción para obtener el resultado económico más eficiente posible? Porque si analizáramos el asunto exclusivamente desde una perspectiva económica y esperáramos que cada manat invertido desde el presupuesto estatal se recuperara en cinco, siete o doce años, estaríamos hablando de una cuestión completamente distinta.
Sin embargo, la primera y principal condición para el retorno es la sostenibilidad económica. Esto significa garantizar puestos de trabajo y actividad económica para los ciudadanos que regresan, ya sean residentes rurales o agricultores. Precisamente esto es lo que debe convertir el retorno en un proceso sostenible e irreversible.
¿Qué instrumentos hemos utilizado para alcanzar este objetivo? En primer lugar, procuramos identificar la especialización económica de cada distrito integrado en estas regiones económicas. Así, para Kalbajar se definió una orientación, para Jabrayil otra y para Aghdam una diferente. Como resultado, se crearon dos parques industriales.
El Parque Industrial de Aghdam demuestra que hemos apostado por el desarrollo del potencial industrial de esta región. Por su parte, el Parque Industrial “Valle del Araz” está orientado principalmente al transporte, la logística y los servicios vinculados a la actividad económica asociada al funcionamiento del Corredor de Zanguezur.
Debo decir francamente que los indicadores relativos al número de residentes y de empresas ya operativas en el Parque Industrial de Aghdam no solo cumplen nuestras expectativas, sino que las superan. Actualmente, 31 entidades empresariales han obtenido el estatus de residentes y otras cinco el de no residentes; de ellas, 13 empresas ya se encuentran en funcionamiento.
En cuanto al Parque Industrial “Valle del Araz”, cuenta con 20 residentes y 3 no residentes. Para comprender la magnitud de estas cifras, basta señalar que, después del Parque Industrial de Sumgayit, el más antiguo y grande del país, el Parque Industrial de Aghdam ya ocupa el segundo lugar de Azerbaiyán en número de residentes.
La segunda dirección importante está relacionada con el hecho de que nuestro Estado, bajo el liderazgo del Presidente, no desarrolló las infraestructuras de los territorios liberados únicamente cuando surgía la necesidad, sino de forma planificada y anticipada, siguiendo el principio de “abrir el camino por adelantado”.
Hoy, cualquiera que visite estos territorios puede observar que el suministro energético, la infraestructura vial y la infraestructura social destinada a los ciudadanos que regresan constituyen inversiones a largo plazo que, sin duda, generarán importantes beneficios económicos en el futuro.
El tercer aspecto que quisiera destacar es la industria minera. Creemos que estos territorios poseen un enorme potencial en este ámbito. Ejemplos de ello son el inicio de la explotación de canteras de piedra en Shahbulag, del yacimiento de piedra caliza de Dovletyarli y de los yacimientos de piedra ornamental en Joyalí.
También pueden mencionarse el inicio de las operaciones en el complejo de procesamiento de mineral de Demirli, en Aghdara, que fue explotado ilegalmente durante la ocupación, así como los trabajos relacionados con el yacimiento de Zod. Actualmente también se está iniciando la explotación de yacimientos de piedra caliza en Gubadli y Lachin. En los próximos años veremos la puesta en marcha de importantes proyectos mineros vinculados a la producción de minerales.
En el sector agrícola observamos un desarrollo activo tanto de la ganadería como de la horticultura, especialmente de los sistemas intensivos de cultivo. Hemos decidido aplicar en los territorios liberados el modelo piloto de agroparque que ya utilizamos en Yevlakh.
En este contexto, considero que tampoco debe pasarse por alto el sector de los servicios. Porque, más allá del turismo, del que todos solemos hablar cuando visitamos los territorios liberados, estamos viendo surgir un nuevo modelo de desarrollo representado por el proyecto de la Universidad de Garabaj en Khankendi.
En mi opinión, la aplicación del modelo “ciudad-universidad” y “universidad-ciudad” también generará importantes dividendos económicos a largo plazo. No se trata únicamente de revitalizar la ciudad, crear un entorno estudiantil y atraer personal académico, sino también de introducir una auténtica economía creativa. Debemos recordar que tanto Garabaj como Zanguezur Oriental siempre han destacado por su potencial creativo.
Creo que los enfoques económicos modernos, incluido el hecho de que la Universidad de Garabaj imparta enseñanza en varios idiomas y se integre en el ecosistema económico regional, contribuirán significativamente al fortalecimiento del potencial económico de esta región.
En la siguiente etapa, dentro del marco del Segundo Programa Estatal del “Gran Retorno”, y teniendo en cuenta los incentivos fiscales, aduaneros, sociales y de conexión a servicios públicos que ya he mencionado, definiremos como prioridades la ampliación de la vigencia de estos beneficios, la introducción de nuevos mecanismos de estímulo, la mejora del acceso a los recursos financieros —incluida la subvención de los tipos de interés de los créditos y otros instrumentos de apoyo—, la continuación de los estudios geológicos y el fortalecimiento del capital humano.
– Señor ministro, una de las palabras y términos que más ha utilizado durante esta entrevista ha sido precisamente “emprendimiento”. Por ello, nuestra última pregunta está relacionada con el desarrollo del empresariado. ¿Qué pasos está dando el Estado para fomentar el emprendimiento y cuáles son los resultados? ¿Qué dificultades existen en este ámbito y cómo piensa resolverlas?
– Para mí, uno de los principales criterios para evaluar el éxito o el fracaso del emprendimiento son los pagos fiscales del sector privado. ¿Por qué? Puede sonar algo inusual, incluso ligeramente poco amistoso hacia los empresarios, por lo que me gustaría explicar mi punto de vista. La base impositiva se forma a partir de la actividad económica. Si no hay beneficios, si no hay actividad económica, tampoco hay ingresos fiscales. En este sentido, nos alegra la relación directa entre los pagos fiscales del sector privado y la eficiencia de su actividad. Tanto el ritmo de crecimiento de estos pagos como su volumen en el presupuesto estatal reflejan indirectamente el nivel de desarrollo del emprendimiento.
Pero, ¿significa esto que la creación de empleo y estos indicadores implican que el empresario no tiene problemas o que el Estado no ha invertido recursos en el desarrollo del sector privado? Si el empresario no tuviera necesidad, no crearía puestos de trabajo ni por orden de un ministro, ni por petición, ni —permítame decirlo— por instrucción. Por ello, al definir los instrumentos de apoyo estatal, partimos siempre de un diagnóstico: qué dificultades enfrenta el empresario y qué problema queremos resolver. Porque en función del problema cambia también el instrumento.
Por eso, tanto en Najchiván como en los territorios liberados de la ocupación, así como en los parques industriales o en el sector agrícola, existen amplias exenciones fiscales y aduaneras. Esto demuestra que queremos orientar a los empresarios hacia determinadas regiones geográficas o hacia determinadas actividades económicas.
En otras palabras, en la economía en general no existen actividades “malas” si son legales. Pongo un ejemplo sin connotación negativa: entre el comercio y la industria, o entre la construcción y la industria, existen diferencias significativas. En el comercio la rotación del capital es rápida, mientras que en la industria se requieren inversiones a largo plazo y, en el mejor de los casos, la recuperación de la inversión puede tardar 7 u 8 años. Por eso tratamos de incentivar aquellas actividades que, a largo plazo, contribuyan al desarrollo de la economía y a los objetivos que nos hemos fijado, al tiempo que permitimos que el empresario pueda desarrollarlas desde el presente.
Los créditos preferenciales y la subvención de los tipos de interés están directamente relacionados con el acceso a la financiación; consideramos que existe necesidad en este ámbito y por eso los proporcionamos. Aplicamos el mecanismo de garantías estatales sobre créditos, ya que muchos empresarios tienen dificultades con las garantías reales, ofreciendo estas garantías a quienes no disponen de colateral para aumentar la confianza de los bancos. También se han definido listas y áreas de proyectos dentro del documento de incentivos a la inversión; si se invierte en estos proyectos, se conceden beneficios fiscales correspondientes. El sistema de certificación para startups también está mostrando resultados positivos.
En segundo lugar, quisiera señalar que el formato de diálogo con los empresarios no solo es útil para nosotros, sino absolutamente necesario. Por ello, las estructuras correspondientes de nuestro ministerio trabajan directamente tanto con la política de pequeñas y medianas empresas como con el emprendimiento en general. Debe entenderse que algunas necesidades de un gran inversor internacional y de una pequeña o mediana empresa pueden coincidir parcialmente, pero en muchos aspectos son diferentes, y no es posible abordarlas con un único instrumento universal.
También reconocemos abiertamente las dificultades existentes. Como he mencionado, existe un problema de acceso a la financiación; en algunos casos consideramos que el nivel de regulación estatal es superior al necesario. El tercer problema es que en algunos sectores las entidades estatales actúan como participantes del mercado. Cuando en un mismo ámbito operan tanto el sector privado como empresas estatales, surgen desafíos para garantizar condiciones de competencia equitativas y un entorno competitivo saludable.
Si volvemos a las cifras, ¿qué observamos este año? Observamos que, en los primeros cuatro meses, las inversiones en capital fijo del sector no estatal en la industria no petrolera aumentaron algo más del 15 %. Y la participación del sector no estatal en las inversiones alcanzó el 51,1 %. ¿Qué significa esto? Significa que, por un lado, el capital privado supera a la inversión pública y, por otro, que si las inversiones privadas han aumentado un 15 % respecto al año anterior, es porque perciben perspectivas favorables o condiciones propicias, o ambas cosas a la vez. Por ello, consideramos que vamos en la dirección correcta.
No obstante, permítame subrayar una vez más que mi punto de vista refleja la opinión de un funcionario del Estado. Para nosotros es fundamental escuchar la voz de los empresarios. Por eso siguen funcionando los grupos de trabajo correspondientes bajo la dirección del viceprimer ministro, en los que participamos activamente. En muchos casos, la cobertura mediática de los problemas actuales de los empresarios también nos resulta de gran utilidad.
– Señor ministro, en nuestro nombre y en el de nuestros colegas le agradecemos esta entrevista y le deseamos éxito en su labor.
– Muchas gracias.